Diego Villacorta - Agronews CyL
  • Hablamos con Félix Revilla, director del instituto INEA a punto de comenzar tres másteres destinados a que este tipo de agricultura se implante en la formación de los productores del futuro.

Si estos días ha habido un asunto sobre la mesa de debate del sector primario, ha sido el informe del panel de expertos de Naciones Unidas sobre la recomendación de comer menos carne, un tema que ha encendido los ánimos de ganaderos de todo el mundo. Sin embargo en las últimas semanas ha salido a la luz otro informe, este proveniente de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el cual apostaba por otro tipo de alternativa, en este caso para acabar con el hambre y dar respuesta a la cada vez mayor demanda de alimentos: “Los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo necesitan un giro en el paradigma: de la revolución verde a una auténtica intensificación de la agricultura ecológica” señalaba el texto.

 

Por ello, recomendaban no solo la apuesta por la agricultura ecológica como respuesta ante este reto inmediato sino por el modelo de pequeñas explotaciones familiares que alimentasen al mundo. En esa línea trabaja desde hace varias décadas el Instituto INEA, ubicado en Valladolid y por el que han pasado más de 3.000 alumnos en sus más de 36 años como centro adscrito a la Universidad de Valladolid: “Aunque nacimos en los años 60, en 1981 apostamos por la ingeniería agrícola y su desarrollo para que pasase a tener un título público que daban antes solo las empresas” explica Félix Revilla el director del instituto en declaraciones a Agronews.

 

El pasado año INEA decidió cambiar la adscripción a la Universidad Pontificia de Comillas dentro del grupo de Universidades Jesuitas de España con el objetivo de dejar de lado la agricultura convencional y apostar por la agroecología, un ámbito que no podía ofertar antes al depender del programa de estudios del campus de la UVa en Palencia: “Esta oportunidad nos permite cambiar asignaturas y enfocarnos en el mundo de la agroecología y la innovación tanto de manera presencial como semipresencial”. 

 

Los nuevos másteres

Este año pondrán en marcha dos másteres, uno dedicado a la agroindustria 4.0 -que se lanzará a partir de octubre- y otro enfocado al marketing y a la cultura sostenible del vino que pretende arrancar en noviembre. Ya para el próximo año, INEA tiene pensado comenzar con otro máster, este oficial, más centrado en uno de los objetivos con los que nació en instituto hace seis décadas: “Siempre hemos apostado por el área económica y creemos que el campo de la bioeconomía es esencial. Es una de las apuestas tanto de gobiernos regionales, como nacionales o instituciones europeas y nosotros no vamos a hacer ningún programa que no busque la innovación sostenible” recalca. La puesta en marcha de este máster previsto para enero dependerá de la aprobación del plan de estudios por parte de la Agencia de Calidad Nacional.

 

En definitiva, según Revilla no se trata de volver a la agricultura o las técnicas del siglo XVIII sino adaptarse al cambio de paradigma que ofrece el siglo XXI. En ese sentido, reconoce que en los últimos doce años la sensibilidad hacia la agroecología ha cambiado: “Antes había gente de fuera y alumnos que venían de familias de agricultores nos preguntaban qué hacíamos y por qué apostábamos por lo ecológico, ahora sabemos que cuando van a casa le dicen a sus padres que las cosas se pueden hacer de otra manera. El futuro pasa por ahí porque la agricultura basada en el petróleo está abocada a su fin” vaticina.

 

EN DOS DATOS

  • Los másteres centrados en agroindustria conectada y marketing del vino ofertarán 20 plazas cada uno. La modalidad es presencial o semipresencial. El plazo de inscripción ya está abierto.
  • El máster basado en bioeconomía se hará por completo de manera online.

Es más, cree que la agricultura de la UE del futuro no puede usar fitosanitarios agresivos y la nueva época será similar a la de la introducción a mediados del siglo XX del tractor en el campo: “El agricultor convencional que está muy comprometido con el uso de fertilizantes y fitosanitarios tiene en la cabeza lo que les mete las multinacionales, la población creciente demanda más alimentos y esto solo se puede hacer con agricultura intensiva pero no es verdad. Sin embargo, un tercio de los alimentos se desperdician y el país de origen y destino de los alimentos que se exportan hacen gastar mucho más en energía por el avión que las transporta. El mercado agroalimentario tiene muchas contradicciones” destaca. 

 

"En Castilla y León muchas parcelas no se abandonan por la PAC pero en realidad son muy poco productivas"

Y para ello da un dato: el 90 por ciento de los alimentos en todo el mundo se producen en pequeñas explotaciones: Por ello Revilla apuesta por la ecológica como la única que “pueda cambiar el mundo si se apuesta, sobre todo, por la sostenibilidad” y que ayuden a repoblar las “miles” según él de parcelas abandonadas en algunos territorios de España: “En Castilla y León muchas no se abandonan por la PAC pero son muy poco productivas. El debate está en que hay que cambiar la agricultura convencional tiene miedo al cambio pero es mucho más rentable” lamenta.

 

A eso ha ayudado, dice, la mayor sensibilización por el cambio climático que ha logrado llegar a los jóvenes a la par que la introducción de la tecnología que permite ahorrar costes o diversificar las tareas en las tierras. El límite, eso sí, tiene que estar en que esa tecnología se disponga al alcance de las posibilidades económicas que dé la explotación familiar: “En el futuro habrá muchas empresas de servicios agrícolas como el alquiler de máquinas”. En la comunidad al menos su radiografía es optimista aunque necesita actuaciones inmediatas: “En Europa cada vez nos demandan vinos más ecológicos y las viñas deben de irse adaptando a ello, en secano las posibilidades climáticas que ofrece esta tierra ofrece pocas plagas y podemos producir todo tipo de cereales y leguminosas con facilidad. Además tenemos muchas dehesas y donde la producción de vacuno ecológico se está demandando. En toda la comunidad solo hay una ganadería con 20 vacas para leche ecológica” explica.

 

Para ello, cree que la administración debe poner también de su parte y tiene que ayudar en materia de formación, “no solo para pedir subvención” sino en el ámbito de la educación para ayudar a dar una nueva oportunidad a la región más extensa de Europa. De hecho Revilla concluye tajante: “La carne ecológica producida en los pastos de León o del norte de Palencia podría abastecer a toda Europa”. Al tiempo.