
Un grupo de expertos de la Universidad de Córdoba (UCO) ha dado un paso crucial para afrontar uno de los grandes desafíos medioambientales de nuestro tiempo: la pérdida de suelo por erosión. A través del proyecto europeo iMPACT-erosion, han creado un innovador kit de herramientas digitales capaz de simular cómo afectará la erosión al terreno agrícola en los próximos 50 o 100 años, teniendo en cuenta distintos escenarios climáticos y agrícolas.
Erosión del suelo: una amenaza creciente para la agricultura europea
La erosión del suelo es una de las principales causas de pérdida de fertilidad, empobrecimiento agrícola y degradación de los ecosistemas. En Europa, el problema se ha agravado debido a fenómenos extremos asociados al cambio climático, como lluvias torrenciales o sequías prolongadas, que intensifican los procesos erosivos.
La situación se ve agravada porque muchas prácticas agrícolas beneficiosas para el suelo, como la rotación de cultivos, las cubiertas vegetales o la siembra directa, todavía no se aplican de forma generalizada. Esta realidad sitúa a la erosión como una amenaza directa para la seguridad alimentaria del continente.

h2. Una herramienta accesible para prever y prevenir la erosión
El proyecto iMPACT-erosion, financiado por el programa europeo Horizonte Europa, se propone democratizar el acceso al conocimiento técnico sobre la erosión. El nuevo kit de herramientas, disponible en la web del proyecto, permite realizar simulaciones personalizadas en función de variables como:
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Localización geográfica
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Condiciones climáticas actuales y futuras
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Prácticas agrícolas aplicadas
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Gestión del suelo
Estas simulaciones se basan en la fórmula RUSLE, una ecuación universal para el cálculo de la pérdida de suelo, ampliamente validada por la comunidad científica.
Además, los desarrolladores han priorizado que el uso sea visual, intuitivo y accesible, incluso para usuarios sin formación técnica especializada, como pueden ser responsables políticos o gestores de explotaciones agrarias.
La erosión explicada con ciencia y divulgación
Uno de los impulsores del proyecto, Andrés Peñuela Fernández, investigador del Departamento de Agronomía de la UCO, explica que el suelo actúa como un depósito de agua. “Si se pierde el suelo, ese depósito baja de capacidad. Pero si se protege, por ejemplo con cubiertas vegetales entre los olivos, no solo se evita la erosión, sino que se infiltra más agua que luego estará disponible en épocas secas”, detalla.
La erosión también contamina aguas cercanas, forma cárcavas y dificulta el uso de maquinaria, comprometiendo así tanto la productividad agrícola como la infraestructura del campo.
Huella de suelo: un nuevo indicador para concienciar
El equipo ha querido además ampliar la comprensión pública del problema, y por ello ha lanzado, junto con la European Conservation Agriculture Federation (ECAF), el concepto de Huella de Suelo. Este indicador mide cuánta superficie de suelo se «consume» al producir un determinado cultivo.
El objetivo es que agricultores, consumidores y responsables políticos reflexionen sobre el impacto de la agricultura convencional en la sostenibilidad del suelo, y promuevan prácticas de agricultura de conservación.
Simulación a largo plazo con datos reales y tecnología avanzada
Una de las grandes aportaciones del proyecto es que las simulaciones se basan en datos históricos reales, recopilados mediante dos métodos innovadores:
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Medición directa en peanas de olivos, donde se puede observar cuánta tierra se ha desplazado físicamente.
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Análisis del contenido de plutonio en el suelo, un marcador que permite determinar cuánto suelo ha sido erosionado desde los ensayos nucleares de los años 50 y 60.
“Todo el plutonio en el planeta proviene de esos ensayos”, explica Peñuela. “Si comparamos el contenido de plutonio de un suelo erosionado con el de uno intacto, podemos cuantificar cuánto se ha perdido”.
Estas mediciones permiten que las simulaciones integren diferentes escenarios de cambio climático a largo plazo, algo que no hacen la mayoría de modelos actuales.
Análisis de sensibilidad y validación científica
Los investigadores también han aplicado un Análisis de Sensibilidad Global (GSA) al modelo, con el fin de verificar que los parámetros utilizados son adecuados y que los resultados obtenidos representan con fidelidad los procesos de erosión.
Este enfoque garantiza que las decisiones tomadas en base a estas simulaciones se fundamenten en evidencia científica robusta.
h2. Un modelo para actuar y aprender
Una de las principales virtudes del simulador es su carácter didáctico. A través de gráficas interactivas, el usuario puede explorar diferentes escenarios sin necesidad de descargar software especializado. Este enfoque busca:
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Reducir barreras de entrada al conocimiento técnico
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Facilitar el aprendizaje progresivo
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Promover decisiones informadas y sostenibles
El kit se encuentra en fase de difusión final con la colaboración de entidades como la Asociación Española Agricultura de Conservación de Suelos (AEACSV) y la ECAF.
h2. Conclusión: ciencia útil para una agricultura más sostenible
En un momento en que el cambio climático, la intensificación agrícola y la degradación del suelo convergen como amenazas, herramientas como la que propone el proyecto iMPACT-erosion resultan esenciales. Su objetivo no es solo predecir lo que ocurrirá, sino ofrecer alternativas que ayuden a proteger el suelo, garantizar la producción agrícola y conservar el medio ambiente.
Con su enfoque accesible, riguroso y visual, este simulador puede convertirse en una referencia para quienes tienen la responsabilidad de decidir cómo se cultiva hoy, para que pueda seguir cultivándose mañana.
Enlace del proyecto: Sitio web de iMPACT-erosion











