La sequía, los incendios, la contaminación, el cambio climático… Parece que los agricultores y ganaderos tenemos la culpa de todos los males del mundo. Sufrimos una campaña de criminalización  basada principalmente en las noticias falsas que se encargan de repetir las redes sociales, donde parece que tienen el mismo valor las afirmaciones de cualquiera de los cientos de gurús de la salud y la alimentación surgidos de la nada, como la de los científicos que han dedicado toda su vida a la investigación más seria.

Es una pena que calen en la sociedad mensajes tan erróneos y falsos por titulares inventados. Que si hay que eliminar los lácteos de la alimentación porque son malos para la salud. Que si la ganadería causa una altísima contaminación. Que si el glifosato que usan los agricultores provoca cáncer. Que si los herbicidas y fertilizantes contaminan el agua.

Está claro que siempre se pueden reducir los índices de contaminación en cualquier actividad económica. Pero nuestro sector es el primero que observa las normas medio ambientales, entre otras cosas, porque la Política Agrícola Común así lo contempla.

Pero existe una gran desinformación en todos estos aspectos que provocan la demonización de los profesionales de la agricultura y la ganadería, y gran culpa de ello la tienen aquellos  sectores interesados en desprestigiar al sector primario, acusando a la ganadería como el principal emisor de gases causantes del calentamiento global, incluso –y esto ya es para nota- por encima de las emisiones de los medios de transporte.

Si se analiza en profundidad, la realidad es muy diferente, ya que los datos de emisión de gases por parte de la ganadería son mucho más reducidos de lo que se nos ha querido vender, de forma que suponen un tercio comparadas con las del transporte. Además, cualquier actividad alternativa a la ganadería, como la carne de laboratorio, emitiría más gases que la producción animal.

Por otra parte, agricultores y ganaderos son prácticamente los únicos que realmente luchan contra la realidad de la España vaciada, ya que en el caso del ganado es imprescindible la presencia humana en los pueblos. Sin olvidar la importante labor antiincendios que suponen los pastos en las zonas de alto valor paisajístico que tenemos en nuestra provincia, ni los beneficios de los purines frente a los abonos químicos.

En Palencia el sector agrícola y ganadero es el que da vida a la provincia, a los pueblos, y es base importantísima de nuestra economía. Somos una zona gran productora de cereales y forrajes, que aportan muchos beneficios al medio ambiente. Los agricultores y ganaderos son la columna vertebral de la sociedad y somos nosotros los que producimos alimentos los 365 días del año.

También somos nosotros los que sufrimos el continuo aumento de las normas, como la restrictiva legislación sobre el empleo de fertilizantes y la prohibición de determinados fitosanitarios,  que dificultan enormemente su trabajo diario. La política agraria se basa cada vez más en opiniones públicas dirigidas por intereses económicos, en lugar de tener en cuenta la opinión científica.

Es importante que todos aquellas voces autorizadas se hagan oír para dejar claro de una vez lo mucho que aporta el sector, bueno para el medio ambiente y la sociedad en general.

Honorato Meneses, presidente de ASAJA Palencia

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