
El precio del gasóleo agrícola en Castilla y León ha alcanzado hasta 1,45 €/litro, lo que supone una subida del 50% desde febrero de 2026, situando a agricultores y ganaderos en una situación límite de rentabilidad.
Este incremento, vinculado directamente al contexto internacional tras el inicio de la guerra de Irán, ha generado una presión sin precedentes sobre los costes de producción agraria, afectando a toda la cadena alimentaria.
El gasóleo agrícola en máximos históricos: hasta 1,45 €/litro
El gasóleo B, utilizado por el sector agrario, se ha convertido en uno de los principales factores de tensión económica en 2026. Según denuncia UPA Castilla y León, los precios han escalado rápidamente:
- Hasta 1,45 €/litro en estaciones convencionales
- Precios ligeramente inferiores en cooperativas, pero igualmente elevados
- Incremento del 50% en apenas dos meses
Este nivel de precios se considera “absolutamente inasumible” para explotaciones agrícolas y ganaderas, especialmente en un contexto donde los márgenes ya estaban ajustados por otros costes como fertilizantes, maquinaria o mano de obra.

Impacto directo en la producción de alimentos
El gasóleo agrícola no es un coste secundario; es un input estratégico esencial. Su encarecimiento afecta directamente a:
- Labores de siembra y recolección
- Transporte interno en explotaciones
- Funcionamiento de maquinaria agrícola
- Costes logísticos de la cadena alimentaria
Esto implica que el aumento del combustible no solo perjudica al productor, sino que amenaza la estabilidad de los precios de los alimentos a medio plazo.

Datos clave de la crisis del gasóleo agrícola
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Precio máximo registrado | 1,45 €/litro |
| Incremento desde febrero 2026 | +50% |
| Ayuda estatal vigente | 0,20 €/litro |
| Periodo de ayuda | 22 marzo – 30 junio 2026 |
| Situación del mercado | Alta volatilidad |
UPA denuncia la inacción de la Junta de Castilla y León
La organización agraria critica duramente la falta de respuesta del gobierno autonómico:
- Califica su actuación como “vergonzosa”
- Denuncia medidas sin impacto real: “fuegos de artificio”
- Reclama ayudas directas adicionales a las estatales
Según UPA, la Junta “sigue desaparecida” en un momento crítico para el sector, sin implementar medidas concretas que alivien la presión económica.
Ayudas insuficientes: los 20 céntimos no cubren el problema
El Gobierno central aprobó una ayuda de 0,20 €/litro, pero el sector considera que es claramente insuficiente.
Por qué no funciona la ayuda actual:
- No compensa el incremento real del mercado
- Tiene una duración limitada (hasta el 30 de junio)
- No cubre la volatilidad futura del precio
UPA solicita:
- Ampliar el plazo más allá de junio
- Incrementar la cuantía por litro
- Adaptar la ayuda a la evolución real del mercado

El marco legal: Real Decreto-ley 7/2026
La ayuda actual se basa en el artículo 55 del Real Decreto-ley 7/2026, que establece:
- Subvención temporal para gasóleo profesional
- Aplicable a vehículos con devolución parcial del impuesto de hidrocarburos
- Vigencia limitada en el tiempo
El problema es que la crisis energética no muestra signos de mejora, lo que hace que esta medida quede rápidamente desfasada.
Doble realidad del sector agrario en 2026
Actualmente conviven dos situaciones claras:
1. Apoyo institucional limitado
- Ayuda estatal de 20 céntimos/litro
- Falta de complemento autonómico
2. Aumento brutal de costes
- Precio del gasóleo duplicado respecto a meses anteriores
- Impacto directo en rentabilidad
El resultado es un escenario donde el sector agrario asume costes crecientes sin respaldo suficiente.
La guerra de Irán como detonante del encarecimiento
El conflicto iniciado el 23 de febrero de 2026 ha sido el principal catalizador de esta subida.
Efectos directos:
- Incremento del precio del petróleo
- Tensión en mercados energéticos
- Especulación sobre materias primas
El gasóleo agrícola, dependiente del mercado energético global, ha reflejado estas tensiones de forma inmediata.
El riesgo estructural: dependencia energética del sector agrario
El problema va más allá del precio puntual. El sector agrario presenta una alta dependencia energética, lo que lo hace vulnerable a crisis externas.
Factores clave:
- Uso intensivo de maquinaria
- Falta de alternativas energéticas viables a corto plazo
- Dependencia de combustibles fósiles
Esto convierte al gasóleo en un elemento estratégico e insustituible en la producción de alimentos.
Consecuencias económicas a corto y medio plazo
Si la situación se mantiene, las consecuencias pueden ser graves:
Para agricultores y ganaderos:
- Reducción de márgenes
- Menor capacidad de inversión
- Riesgo de abandono de explotaciones
Para el mercado:
- Incremento de precios finales
- Menor competitividad
- Mayor dependencia exterior
¿Qué soluciones plantea el sector?
UPA propone una batería de medidas urgentes:
- Incrementar ayudas directas por litro
- Extender su duración más allá de junio
- Impulsar medidas autonómicas complementarias
- Revisar la fiscalidad sobre combustibles
El objetivo es garantizar la viabilidad del sector agrario en un contexto de incertidumbre energética.
El papel de las administraciones: responsabilidad compartida
El sector exige una respuesta coordinada entre:
- Gobierno central
- Comunidades autónomas
- Instituciones europeas
La falta de acción conjunta está generando una brecha entre el coste real y el apoyo institucional.
FAQ – Preguntas clave sobre el gasóleo agrícola en 2026
¿Por qué ha subido tanto el gasóleo agrícola?
Por el impacto de la guerra de Irán en los mercados energéticos, que ha elevado el precio del petróleo y sus derivados.
¿Cuánto ha subido el precio?
Aproximadamente un 50% desde febrero de 2026, alcanzando hasta 1,45 €/litro.
¿Qué ayudas existen actualmente?
Una ayuda estatal de 20 céntimos por litro, vigente hasta el 30 de junio de 2026.
¿Son suficientes las ayudas?
No. El sector considera que no compensan el aumento real del coste.
¿Qué pide el sector agrario?
Más ayudas, ampliación del plazo y medidas adicionales por parte de las comunidades autónomas.
Conclusión: una crisis energética que pone en jaque al campo
El gasóleo agrícola se ha convertido en el principal factor de presión económica en 2026, con subidas del 50% en apenas semanas. La combinación de precios elevados, ayudas insuficientes y falta de coordinación institucional está generando un escenario crítico para agricultores y ganaderos.
Sin medidas urgentes y estructurales, el sector agrario se enfrenta a una pérdida progresiva de rentabilidad, con consecuencias directas sobre la producción de alimentos y la estabilidad del sistema alimentario.








