
El falso positivo de tuberculosis bovina ha llevado al Gaec Maris, una granja familiar en Limousin, a reclamar 236.000 euros de indemnización, según recoge la prensa francesa. Desde diciembre de 2023, los ganaderos Johanna Maris y su hijo Pascal luchan para ser resarcidos por las enormes pérdidas económicas, de producción y de imagen derivadas de un error de laboratorio. A pesar de las pruebas de su inocencia, el Estado francés ha rechazado su solicitud de compensación amistosa.
Un error que paralizó la actividad ganadera
La pesadilla comenzó el 11 de diciembre de 2023, cuando se realizó la profilaxis obligatoria en la explotación. Días después, el 27 de diciembre, se procedió al sacrificio diagnóstico de siete bovinos tras sospechar un caso de tuberculosis. Aunque no se encontraron lesiones en las necropsias, un animal dio positivo, lo que llevó a la inmediata puesta bajo vigilancia prefectural de toda la explotación.
«Nuestro mundo se está desmoronando«, declararon entonces los ganaderos. El 16 de enero, los responsables del Gaec fueron informados de que «se recomendaba la tala total» del rebaño. Sin embargo, un giro inesperado alteró el curso de los acontecimientos.
Al día siguiente, el prefecto Sr. Pesneau les comunicó telefónicamente que se había producido un error: el laboratorio departamental contaminó la muestra de la vaca analizada, alterando los resultados. El 18 de enero, el propio prefecto acudió a la granja para explicar lo sucedido y levantar la orden de vigilancia.
El impacto económico: pérdidas de 236.000 euros
Aunque el error fue reconocido, las consecuencias económicas fueron devastadoras. La Cámara de Agricultura estimó el impacto global en 236.000 euros, tras realizar un exhaustivo estudio de pérdidas junto a los ganaderos afectados.
Principales daños económicos identificados:
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Indemnización por bovinos sacrificados: 14.000 euros
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Pérdida neta en la producción de leche: 11.640 euros
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Costes laborales asociados a la profilaxis: 10.824 euros
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Déficit en la transformación de productos lácteos: 44.395 euros
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Daños morales y pérdida de imagen: 143.850 euros
El procesamiento de productos lácteos, pieza clave en la rentabilidad de la granja, se vio especialmente afectado. Antes del incidente, procesaban 712.000 litros de leche anuales, cerca del 60 % de su producción. Tras la suspensión temporal, parte de la leche debió venderse a la industria, a un precio muy inferior, generando un agujero financiero.
Además, para intentar mantener su actividad de venta directa, invirtieron en un tanque de leche, un pasteurizador y otros insumos, utilizando leche procedente de fincas vecinas.
Daños morales y pérdida de imagen
Más allá de las pérdidas económicas directas, los criadores sufrieron un grave perjuicio moral. Según el informe de la Cámara de Agricultura, la desconfianza entre los consumidores persiste, a pesar de haberse confirmado la ausencia de tuberculosis.
«La imagen de la empresa se ha visto inevitablemente afectada, lo que anticipa una caída de la facturación en los próximos meses», señala el documento. Los ganaderos reclaman, por ello, una compensación adicional del 15 % de su facturación anual en productos transformados, equivalente a 143.850 euros.
El estrés y la angustia derivados de la amenaza de sacrificio del rebaño también provocaron efectos colaterales. Durante semanas, se suspendieron prácticas fundamentales como la inseminación artificial, lo que generó desajustes en los partos y afectaciones futuras en la producción.
El Estado rechaza su responsabilidad
A pesar de la gravedad del caso, el Estado francés niega haber cometido ninguna falta. En una carta fechada el 9 de abril de 2025, el Ministerio de Agricultura rechazó la petición de compensación amistosa, atribuyendo toda la responsabilidad al laboratorio encargado de las pruebas.
Una postura que los ganaderos califican de inaceptable. «Es el Estado quien da el mandato a los laboratorios«, recuerda Maëlle Desblés, responsable del área de cría de la Cámara de Agricultura. Además, critican que los servicios de inspección actuaron precipitadamente al declararlos infectados antes de contar con resultados definitivos, y demoraron la rectificación tras descubrir el error.
La inclusión en la «lista negra» de explotaciones con foco de tuberculosis generó un estigma duradero que, todavía hoy, sigue afectando su actividad comercial.
Consecuencias a largo plazo para la granja
Un año después del error, Gaec Maris continúa sufriendo las secuelas:
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Desajustes en la producción: retrasos en los partos y huecos en la producción de quesos curados.
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Impacto en la venta directa: dificultades para mantener la clientela habitual.
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Pérdidas económicas acumuladas: 236.000 euros, sin compensación estatal.
Para los criadores, obtener justicia pasa ahora por la vía judicial, en un proceso que puede alargarse años. Mientras tanto, madre e hijo luchan por reconstruir su negocio y recuperar la confianza de los consumidores.












