
Las asociaciones de razas autóctonas de vacuno de carne han emitido una nota conjunta en la que muestran su apoyo a todas las personas afectadas por esta catástrofe y, al mismo tiempo, subrayan el papel clave de la ganadería extensiva como herramienta natural de prevención y control de los incendios.
El año 2025 está siendo recordado como uno de los más críticos en materia de incendios forestales en España. Según datos de Copernicus, hasta la fecha se han contabilizado 977 incendios forestales, que han arrasado un total de 379.103 hectáreas. Estas cifras no solo reflejan el impacto directo sobre los bosques, sino también las profundas consecuencias para las familias que han perdido a seres queridos, sus hogares, sus medios de vida y la economía rural en su conjunto.
La importancia de la ganadería extensiva en la limpieza del monte
Los ganaderos llevan años defendiendo la idea de que el pastoreo con razas autóctonas contribuye a la limpieza de montes, dehesas y pastos, evitando la acumulación de biomasa que actúa como combustible en caso de incendio. Además, se trata de un sistema eficaz y económico, pues aprovecha los recursos naturales sin generar un gasto extra en las arcas públicas.
En un año marcado por condiciones extremas de sequía y temperaturas elevadas, el hecho de que el ganado haya consumido los pastos crecidos ha sido determinante para frenar la propagación de las llamas. Sin esa labor silenciosa, muchos incendios habrían sido imposibles de contener.
Las asociaciones reclaman que esta función medioambiental de la ganadería sea reconocida y apoyada por las administraciones públicas, garantizando que los pastores puedan aumentar sus censos, acceder sin restricciones a los pastos y recibir indemnizaciones rápidas en caso de daños por conflictos con fauna silvestre o catástrofes naturales.
Ayudas directas y compensaciones necesarias
Los incendios de 2025 han supuesto pérdidas de pasto, instalaciones, maquinaria y ganado. Ante este escenario, las organizaciones ganaderas piden un plan de apoyo específico que incluya medidas de indemnización y reconstrucción. Entre las principales propuestas destacan:
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Compensaciones por pérdidas agrícolas y ganaderas, calculadas en función de las hectáreas quemadas y del censo de animales afectados declarado en la última PAC.
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Apoyo económico para alimentación del ganado durante un periodo de entre 3 y 6 meses, dependiendo de las lluvias otoñales.
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Indemnizaciones diarias por UGM basadas en lo que establece Agroseguro, con un incremento de al menos el 30 % si se trata de razas autóctonas inscritas en los Libros Genealógicos.
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Garantía de abastecimiento de agua para los animales en las zonas más afectadas.
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Subvenciones para reconstruir instalaciones y reponer equipos dañados, como vallados, mangas, aperos y maquinaria.
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Creación de un seguro específico frente a catástrofes, subvencionado por el Ministerio, que incluya tanto el valor de los animales como los costes de manutención en explotaciones extensivas.
Las asociaciones insisten en que estas ayudas deben estar exentas de impuestos, ya que no constituyen un ingreso, sino una compensación por pérdidas sufridas.
Daños colaterales que amenazan al futuro del sector
Más allá de las pérdidas inmediatas, los incendios dejan efectos secundarios que comprometen el futuro de las explotaciones ganaderas. Uno de los principales retos es asegurar que las hectáreas quemadas sigan siendo admisibles en las próximas campañas de la PAC, evitando que los ganaderos pierdan acceso a ayudas fundamentales para la supervivencia de sus explotaciones.
También se solicita que, tras la regeneración natural, se permita el acceso del ganado a las zonas afectadas, pues el pastoreo ayuda a la recuperación del ecosistema. Además, piden que se flexibilice la aplicación del Reglamento Europeo de Productos Libres de Deforestación (EUDR), que podría dificultar la comercialización de terneros procedentes de explotaciones situadas en áreas quemadas.
La coordinación entre Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) y Ministerio de Agricultura y Ganadería resulta imprescindible para asegurar que las explotaciones no queden atrapadas entre trámites y normativas que, en lugar de apoyar, las condenen al abandono.
Plan de acción: prevención y extinción con la voz de los ganaderos
Las asociaciones no solo reclaman ayudas inmediatas, sino también un plan de acción a medio y largo plazo que reconozca la experiencia de los ganaderos en la gestión del territorio. Proponen dos grandes bloques de medidas:
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Prevención:
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Impulsar la limpieza de montes mediante pastoreo controlado.
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Incluir la voz de los ganaderos en la toma de decisiones sobre gestión de pastos.
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Reducir la burocracia que limita el acceso del ganado a zonas clave.
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Extinción:
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Establecer un protocolo de actuación en caso de incendio que contemple la participación directa de los ganaderos y propietarios de explotaciones.
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Aprovechar el conocimiento del terreno de quienes trabajan en él a diario para mejorar la eficacia de la lucha contra el fuego.
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La idea central es clara: la prevención y la extinción de incendios no pueden concebirse sin contar con la ganadería extensiva, que actúa como una barrera natural frente al fuego.
La ganadería autóctona como patrimonio y futuro rural
Las asociaciones recuerdan que las razas autóctonas de vacuno no son solo una fuente de carne de calidad, sino también un patrimonio cultural y genético que pertenece a toda la sociedad. Su conservación está estrechamente ligada al mantenimiento de la vida en el medio rural y al relevo generacional de las explotaciones.
Respaldar la ganadería extensiva significa invertir en prevención de incendios, en sostenibilidad ambiental y en cohesión territorial. Por ello, la nota conjunta concluye con un mensaje contundente: está en manos de las administraciones garantizar que este modelo se mantenga vivo y que los ganaderos reciban el apoyo que merecen.












