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La sectorial del ovino-caprino de JARC, la FECOC, ASAJA y la Asociación de Ganaderos del Pallars, que representan la mayoría de las explotaciones catalanas de este sector, han entregado una petición conjunta dirigida a la Consejera de Agricultura de la Generalitat de Cataluña en el sentido de que la vacunación contra la lencua azul tenga carácter voluntario, para lo que reclaman la modificación de urgencia de la Orden que obliga a las explotaciones de 27 comarcas catalanas a vacunar contra la lengua azul.

Se ha constatado que la Orden podía reconocer la vacunación voluntariacomo ha sucedido en el caso del País Vasco, contrariamente a lo que se expresó en las reuniones mantenidas con la Administración Autonómica. 

Las organizaciones tienen claro que la sanidad es un elemento esencial en las explotaciones ganaderas, destacando que esta enfermedad no afecta a la salud humana. No obstante, el sector del ovino-caprino ya manifestó desde la primera reunión con el Departamento que la medida era inadecuada y una imposición en toda regla: el sector estaba en contra con diferentes argumentos.

El sector del ovino - caprino ha mantenido que se obliga a vacunar una zona donde no existe la enfermedad para generar un área de seguridad de 100 Km alrededor de la frontera, cuando pueden darse efectos secundarios no deseados de la vacunación, como debilitamiento de los animales, abortos o incluso muerte de animales. Esto ya sucedió hace unos años con la vacunación de ovejas donde el perjuicio fue mayúsculo para las explotaciones, y las organizaciones han defendido desde el primer día que:

a)    Francia, donde se ha extendido la enfermedad, es donde hay un esfuerzo para controlarla. Se pidió al DARP que velara para exigir al Gobierno francés ya la Comisión Europea que aplicara medidas.

b)    En caso de que, como se argumenta, el Estado francés no dispusiera de vacunas, que se priorizara actuar en la zona en que ya está la enfermedad, facilitando el acceso a las vacunas y previniendo la expansión incontrolada que está teniendo.

c) En todo caso, las explotaciones catalanas vacunarían en beneficio del conjunto, y en ningún caso deberían asumir el coste de hacerlo.

d)    A pesar de toda prudencia, la vacunación conlleva efectos no deseados que pueden ser graves y hay un compromiso firme y claro de la Administración para asumirlos.

e) La vacunación debe ir de la mano de un control sanitario aún más exhaustivo de entradas de ganado: podemos tener un área vacunada en que el tráfico sea un vía de entrada.

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