José Ignacio Falces Yoldi - Agronews CyL

La incorporación de jóvenes es una de las grandes asignaturas pendientes del conjunto de las políticas agrarias ya sean las europeas, las que propone el Ministerio de Agricultura o las que se articulan desde las Administraciones Autonómicas. Si ya es complicada que jóvenes decidan “instalarse” en este sector primario más complicado es que lo hagan con la suficiente formación, no sólo teórica sino sobre todo práctica, a una actividad que puede que sea la que más ha evolucionado en las últimas décadas como es la agricultura o la ganadería, en la que la llegada de nuevas tecnologías o de nuevas normativas sea ha convertido en “tsunamis” que requiere de un aprendizaje continua.

Para dar una respuesta a estas dos situaciones, nació hace un par de años, de la mano de Feporcyl, la Federación de Productores de Porcino de Castilla y León y con el apoyo decidido de la Consejería de Agricultura dirigida en ese momento por Milagros Marcos y de Bankia, un ciclo medio de Formación Dual en Porcino, que asentado en la Escuela de Formación Profesional Agraria de Ávila, cuenta en la actualidad con casi una veintena de alumnos de buena parte de la región, que integran ya de una segunda promoción.

“Era una demanda de los propios ganaderos, asegura Miguel Ortiz, presidente de Feporcyl, que primero lamentan la falta de mano de obra para trabajar en las granjas y, más tarde, comprueban como a muchos les falta formación para poder llevar a cabo las labores del día a día. Reclamaban profesionales bien formados”

El ciclo consta de dos años, el primero, se recibe una completa formación teórica sobre todos los temas, actividades y problemas a los que van a tener que hacer frente en el día a día de una granja de porcino mientras que en el segundo se mantiene esa línea teórica, pero se une una visión práctica con el trabajo directo en una granja bajo el seguimiento y el apoyo del ganadero.

Ortíz destaca que “buena parte de los alumnos viene del sector con la idea de dar continuidad al trabajo que están desarrollando sus padres en caso de que se dediquen ya al porcino o incluso se plantean poner en marcha una nueva granja, pero también hay otros que no tienen nada que ver con el mismo y simplemente ven en él una salida profesional”.

Dos ejemplos de estos alumnos son Daniel Ajetes y Hugo Álvarez, el primero natural de la localidad de Tornadizos (Ávila) mientras que el segundo ha llegado a este ciclo de formación dual en porcino desde Chatún (Segovia).  Ajetes reconoce a Agronews que le gusta el campo, en general, y el trabajo en él, pero consideraba muy importante formase para seguir trabajando allí bien siendo agricultor o apostando por la ganadería. Por su parte, Álvarez, reconoce que el hecho de que su familia cuente con una granja de porcino le ha animado a matricularse en este ciclo medio, “es un sector cada vez con más tecnología, con una creciente preocupación por la genética, la alimentación… por lo que es clave alcanzar una buena formación para seguir avanzando en la rentabilidad de la granja”

Los dos alumnos valoran la formación teórica pero recalcan que lo más importante son las prácticas que se realizan en la granja, “donde, de verdad, conocemos el trabajo en ellas, las máquinas y la tecnología que se aplica, el trato y el cuidado de los animales, siempre desde la experiencia que tiene el ganadero propietario de la granja”

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