María José Salvador - Corresponsal en Zamora - Agronews CyL

Las potencialidades del queso son infinitas, normalmente degustamos este producto en muchas versiones ya que existen variedades de vaca, oveja y cabra. Lo comemos en trozos, cuñas o en tacos, lo utilizamos en cocina etc, pero existe un joven bilbaíno, aunque con raíces zamoranas ya que su madre es de la localidad de Manganeses de la Lampeana, Santiago Mohedano, que hace nueve meses creo una empresa a la que denominó “Flores de Queso”.

Cuando dejó la forja, el oficio que había heredado de sus padres para hacer este producto, seguro que nunca pensó hacia donde le llevaría eso. Lo cierto es que a lo más alto. En este mundo gastronómico relacionado con este alimento tan importante en esta tierra ya que contamos con una Denominación de Origen del Queso Zamorano el ha sabido darle una utilidad al queso de “otra forma”.

Su vida cambió de la forma más casual “en pleno verano, con mis hijas y con un gran calor estaban comiendo un helado, al ver el cucurucho se me ocurrió ponerle una viruta de queso y así nació “Flores de Queso”. Al tener conocimientos de forja aplicó lo que sabia a una máquina “una Girolle que ya está inventada desde hace cuarenta años a la que modifiqué, el queso lo pincho en una base de madera que tiene un eje y gira con una cuchilla y de ahí sale la viruta de queso”, señala Santiago Mohedano.

Durante alguno de sus trabajos, que realiza en directo, puede llegar a elaborar en un mismo momento más de 50 variedades de flores de queso diferentes, eso sí maridadas de forma sorprendente con variados productos.

Con respecto a los que quesos que utiliza asegura Mohedano que “no valen todos yo selecciono artesanos, nacionales y de corteza natural, trabajo con uno de Galicia, Asturias, Castilla y León y de oveja Latxa, es importante la maduración ya que tienen que tener entre dos y 8 meses, influye mucho la temperatura a la hora de elaborar las flores”.

Este proyecto engloba lo que es toda su vida, trabaja la forja, tuvo una empresa de distribución por lo que el tema de la alimentación no le es ajeno a lo que hace ahora y aúna en el cucurucho, por parte de su madre, el queso un producto de la tierra zamorana, y por parte de su padre, que es cordobés, el aceite, macera ambos productos y obtiene divertidas y diferentes “Flores de Queso”.

Es un arte que le está llevando por caminos que nunca pensó alcanzar como su próximo objetivo tener un queso de cada Comunidad Autónoma que le sirva para elaborar sus flores en el lugar en el que esté. De momento, cuenta ya con numerosas delegaciones de su empresa en muchos sitios de España.

Una aventura que comenzó de la forma más inverosímil pero que le está llevando a darle muchas “satisfacciones”. El tiene muy claro una premisa “no se cual es la receta de la felicidad pero seguro que lleva queso”, afirma tajantemente.

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