
La Unió Llauradora i Ramadera ha lanzado un llamamiento de urgencia a las Administraciones ante la alarmante desaparición de granjas ganaderas de ovino y caprino de leche en la Comunitat Valenciana. En apenas cinco años —entre 2020 y 2024—, se ha perdido el 40 % de las granjas, lo que ha reducido el número total a tan solo 91 explotaciones activas. Una situación crítica que, de no corregirse, podría suponer la desaparición total de un sector esencial para el medio rural y la economía local.
Un descenso drástico de explotaciones y animales en solo cinco años
En 2020, existían 152 explotaciones de ovino y caprino de leche en la Comunitat Valenciana. A finales de 2024, solo quedaban 91, lo que supone una pérdida de 61 granjas, un 40 % del total. Esta reducción se ha traducido también en una pérdida importante de animales: en ese mismo periodo, se han perdido 31.480 plazas de ovejas y cabras de leche, lo que representa una caída del 35 %.
El desglose por especies muestra una situación aún más grave para el ovino:
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En 2020 había 35.262 ovejas de leche, mientras que en 2024 la cifra descendió a 11.242, lo que supone una pérdida de 24.020 animales y un desplome del 68 %.
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En cuanto a las cabras, en 2020 se contabilizaban 54.485 plazas, reduciéndose a 47.025 en 2024, con una pérdida de 7.460 cabras y una disminución del 14 %.
Precios de la leche en caída libre
Además del descenso en número de explotaciones y animales, el sector también enfrenta graves problemas de rentabilidad. El precio medio nacional de la leche de oveja en abril de 2025 fue de 1,202 €/l, lo que representa una bajada de 0,061 €/l respecto al mes anterior y un 21,08 % menos que en abril de 2024.
En el caso del caprino, el precio medio se situó en 0,925 €/l, con una bajada de 0,045 €/l respecto al mes anterior, aunque con un ligero incremento del 3,12 % frente al año anterior. Aun así, los márgenes son estrechos, y en muchas ocasiones, insuficientes para cubrir los costes de producción.
Enrique López: un ejemplo de resiliencia rural
En este contexto de crisis, LA UNIÓ ha puesto el foco en proyectos familiares que están intentando resistir. Es el caso de Enrique López, pastor y miembro de LA UNIÓ, que en 2022 decidió emprender un giro vital en Sot de Ferrer (Alto Palancia) fundando su propia empresa familiar: Quesería Serbogar.
Con 150 cabras murciano-granadinas, Enrique y su familia han optado por cerrar el ciclo productivo, abandonando la venta de leche a terceros para elaborar sus propios productos lácteos. Dos días a la semana producen queso fresco, pero también elaboran quesos tiernos y semicurados, así como requesón, leche fresca, yogur natural y cuajada. Todo ello con leche recién ordeñada y vendido en circuitos de proximidad.
Este modelo demuestra que la transformación y venta directa puede ser una salida viable para muchas granjas familiares, pero también exige inversión, formación, acompañamiento y ayudas públicas.
La UNIÓ reclama medidas urgentes y apoyo institucional
Ante esta crisis estructural del sector, LA UNIÓ Llauradora i Ramadera solicita un incremento sustancial del presupuesto autonómico dedicado a las ayudas a la competitividad ganadera. También reclama al Ministerio de Agricultura y a la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana una mayor apuesta por la ganadería extensiva sostenible, realizada por ganaderos profesionales que, como Enrique López, son clave para la economía y el medio ambiente rural.
La organización subraya que estas explotaciones no solo fijan población en zonas rurales desfavorecidas, sino que contribuyen a la sostenibilidad ambiental, la preservación del paisaje y la biodiversidad. Por ello, el abandono progresivo de estas granjas supone un problema no solo económico, sino también ecológico y social.
Una actividad clave para el medio rural
La ganadería extensiva, especialmente de pequeños rumiantes como ovejas y cabras de leche, cumple funciones que van más allá de la producción alimentaria:
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Prevención de incendios forestales mediante el pastoreo controlado.
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Mantenimiento de ecosistemas tradicionales y paisajes abiertos.
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Conservación de razas autóctonas y saberes tradicionales.
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Generación de empleo y oportunidades de emprendimiento rural.
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Fijación de población joven en entornos en riesgo de despoblación.
Conclusión: salvar las granjas que aún quedan
Con solo 91 explotaciones de ovino y caprino de leche activas en la Comunitat Valenciana, el futuro del sector pende de un hilo. LA UNIÓ exige a las Administraciones una reacción inmediata, medidas concretas y un plan estratégico que permita salvar lo que aún queda, apoyar los modelos de transformación local y asegurar la rentabilidad de los pequeños productores.
Sin este apoyo, el cierre de granjas continuará y, con él, la pérdida de un patrimonio productivo, cultural y ecológico irrecuperable para el territorio valenciano.














