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  • El ICEX analiza las oportunidades que ofrece a la ganadería española el mercado de ese país asiático

En primer lugar, señalan desde el ICEX, cabe destacar que, dado que España no cuenta con autorización para la exportación de carne de vacuno a Filipinas, actualmente se podría decir que la oferta española es nula. Sin embargo, en Filipinas existen ciertas diferencias en la regulación de las importaciones de carne según se trate de carne procesada o fresca/congelada.

El Department of Agriculture (DoA) tiene las competencias para la carne y despojos frescos, congelados y refrigerados, mientras que la Food and Drug Administration (FDA) es la encargada de regular la carne procesada. La FDA, por su parte, no exige la preexistencia de una autorización país, ni tampoco que los establecimientos fabricantes formen parte de una lista de establecimientos autorizados. Este organismo reconoce la certificación sanitaria llevada a cabo por las autoridades competentes de cada país y se centra únicamente en el registro del producto para cada caso en particular. Por este motivo, España sólo puede exportar carne de vacuno procesada a Filipinas, siempre y cuando se cumplan todos los permisos y certificados sanitarios requeridos.

Los gobiernos de Filipinas y España están en negociaciones para la apertura comercial a los productos frescos/congelados con origen español. Por ende, es muy probable que en los próximos años se empiecen a desarrollar los flujos comerciales de carne de vacuno entre ambos países.

OPORTUNIDADES DEL MERCADO

Filipinas, situado entre los 10 países con mayor crecimiento del sector cárnico del mundo, es uno de los mercados del sudeste asiático que registra mayores consumos de carne. En 2018, los hogares filipinos destinaron alrededor del 14 % de su presupuesto anual para alimentación a este producto.

Si bien la carne de cerdo es la más demandada en el país, el consumo de carne de vacuno ha crecido en 2018 un 6,43 % respecto al año anterior, alcanzando un total de 397.000 toneladas de carne consumida. La tendencia del sector en los últimos años es creciente, por lo que se espera que continúe así en el futuro.

La carne de vacuno importada se considera generalmente como un producto gourmet debido a su precio elevado y su alta calidad. Este hecho hace que los consumidores habituales del producto pertenezcan a un segmento de población de clase media-alta, que cuentan con un alto poder adquisitivo y gusto además por la gastronomía
internacional. El crecimiento de esta clase media en el país está impulsando la demanda de productos importados, lo que supone la aparición de entre 10 y 15 millones de consumidores potenciales de carne importada.

Asimismo, el auge que experimenta el canal de la restauración, motivado principalmente por el aumento de población que come fuera de casa y la apertura de múltiples restaurantes de influencia internacional, favorece el previsible incremento en el consumo de carne de vacuno para los próximos años.

Por otra parte, con motivo de la reciente epidemia animal conocida como peste africana del cerdo, la demanda de carne porcina se está desplazando, lo que puede dar lugar a oportunidades para otros tipos de carne, como pollo o vacuno, que verán aumentar su consumo.

Los productos cárnicos de origen español gozan de una gran popularidad y reconocimiento entre la población filipina. Los lazos históricos y culturales entre ambos países favorecen el reconocimiento de la Marca España y su asociación con altos estándares de seguridad alimentaria y calidad.

Por todo esto, se prevé que cuando se haga efectiva, la apertura del comercio de carne de vacuno fresca y congelada entre España y Filipinas dará paso a un importante flujo comercial entre ambos países.

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