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La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) remarca la labor del regadío para alimentar a 265 millones de personas amenazadas por los efectos del coronavirus, después de que el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas haya publicado que la incidencia del COVID-19 podría casi duplicar el número de personas que padecen hambre aguda en todo mundo.

Los regantes reiteran que la solución a los problemas globales de desnutrición pasa por la biotecnología y por la agricultura de regadío, que produce hasta seis veces más que la de secano. De hecho, una hectárea de regadío intensivo puede producir el equivalente a 40 hectáreas de secano. Así, si el aumento de la producción de alimentos a nivel mundial se hiciese a través de cultivos de secano, las selvas y bosques se verían seriamente amenazados, lo que desde el punto de vista medioambiental resultaría inadmisible.

Fenacore defiende el papel de los agricultores en la lucha contra el coronavirus, ya que su trabajo continuado está permitiendo garantizar el abastecimiento de alimentos en tiendas y supermercados. Y para reforzar la apuesta por el regadío y asegurar el suministro ante las necesidades crecientes de alimentos -teniendo en cuenta que la población ganará más de 2.000 millones de habitantes en los próximos 30 años-, asegura que se requiere un incremento del agua disponible para riego.

Los regantes son conscientes de la escasez, que se agrava en periodos de sequía. De ahí la necesidad de buscar recursos alternativos y complementarios a los convencionales. En este escenario, Fenacore considera que la prioridad de la política hidrológica debe ser sacar adelante un nuevo Plan Hidrológico Nacional y ejecutar las actuaciones ya contempladas en los diferentes planes de cuenca, donde se incluyen no sólo obras de regulación sino también de modernización y medidas complementarias de gestión de la demanda para optimizar el consumo.

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