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La Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León, representante de los selvicultores de la región, gestores en muchos casos de cotos de caza, y conservacionistas de las especies y de los ecosistemas en que se hallan sus explotaciones, manifiesta su preocupación ante la polémica suscitada por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCYL) respecto de la orden anual de caza, y el decreto que la regula.

FAFCYLE apoya la caza de forma regulada y ordenada como fuente de riqueza de nuestro medio rural e indispensable para el mantenimiento racional de nuestros ecosistemas, y pide serenidad, cordura y consenso a la hora de valorar cuestiones complejas de un medio rural al que hay que saber entender y comprender desde el respeto.

Esta asociación reconoce la actividad de la caza como un importante factor de sostenibilidad del espacio natural. La propia normativa europea tiene en cuenta que el ecosistema necesita de herramientas de control de determinadas especies silvestres. Muchos de estos cotos están incluidos además en la Red Natura 2.000, y no debemos obviar que España es el país de la UE que más superficie aporta a esta Red.

 

PROBLEMAS DE SOSTENIBILIDAD

En Castilla y León prácticamente el 80% del campo es terreno cinegético conformado por más de 5.500 cotos de caza y Reservas Regionales que deben disponer por ley de un plan técnico de caza, con limitaciones y gestiones de mejora para las especies de caza que contenga y por ende, de todas las especies protegidas que allí habiten.

Del total de las 185 especies que viven en estos territorios cinegéticos, tan sólo el 3,2% se caza. Lo cual significa que los selvicultores, cazadores, agricultores y ganaderos son los que también preservan las especies protegidas, procurando agua mediante la instalación de bebederos,  limpieza de fuentes naturales, etc.; o la ayuda a la prevención de los  incendios, una ingente labor que al prohibirse la caza puede desaparecer en esos territorios.

 

PROBLEMAS DE SUPERPOBLACIÓN DE FAUNA SILVESTRE

La suspensión de la caza supondría además, concluyen desde Fafcyle, un problema de superpoblación de fauna silvestre, que generaría problemas graves a los habitantes del medio rural: un daño irreparable para su economía, ya que esta sobrepoblación puede provocar daños a la agricultura porque devastarían las cosechas; daños a la ganadería, debido a los ataques de lobo principalmente, pero también de otras especies; daños a los aprovechamientos forestales, poniendo en compromiso la regeneración de la vegetación;  riesgo para la salud pública y problemas de seguridad alimentaria por el contagio de enfermedades como la tuberculosis, brucelosis, peste porcina africana, triquinosis o tularemia.

 

PROBLEMAS ECONOMICOS

Pero además de la sostenibilidad medioambiental, la suspensión de la caza es un grave problema, afirman desde esta asociación, para la supervivencia del medio rural, y un posible motivo de despoblación porque su prohibición traería consigo importantes secuelas económicas como la desaparición de puestos de trabajo, los posibles problemas financieros en Ayuntamientos o la emigración de la población.

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