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  • Según la organización de propietarios forestales, la Junta de Castilla y León debe tomar conciencia real del problema y poner las condiciones para que el sector funcione

Ante el inicio de una nueva campaña de extinción de incendios forestales, puesta en marcha por la Junta de Castilla y León, casi coincidente con la primera ola de calor del verano, la Federación de Asociaciones forestales de la Comunidad, FAFCYLE, advierte del peligro que supone la disminución en un 50% de la partida de prevención de incendios forestales para los montes de Castilla y León, y quiere insistir en la importancia de la gestión del monte como requisito indispensable para una prevención efectiva de los incendios. Según esta organización, la Junta de Castilla y León debe tomar conciencia real de lo que supone para la región el sector forestal, considerado por la Agencia Regional de Desarrollo como estratégico, y poner las condiciones para que el sector funcione; la más importante y urgente, dotar de recursos económicos suficientes a la gestión forestal.

Con el calor y la falta de lluvia llega el incremento del riesgo de incendios forestales en Castilla y León y las administraciones ponen en marcha el dispositivo de vigilancia y extinción de incendios. Estos son el mayor peligro para la estabilidad y conservación del monte, tanto público como privado. Este último, el sector privado, supone la mitad del suelo forestal de Castilla y León.

Fafcyle considera absolutamente insuficiente la partida que la Junta de Castilla y León dedica a la prevención de incendios forestales, que ha caído de 51 a 26 millones de euros anuales, casi un 50%, en los últimos diez años.

La caída del presupuesto en prevención es, a juicio del presidente de Fafcyle, Jesús Pestaña, un gran peligro para la protección de los montes de la región. “El propio presidente Herrera reconoció en 2017 que los recursos y el modelo actual de lucha contra los incendios era insuficiente y mejorable”.

Para Pestaña, “La mejor lucha contra los incendios forestales es una gestión adecuada de los montes” explica. Con ella se aminora el peligro y se facilita la extinción en caso de que se produzca el incendio.  “Es vital tomar las medidas necesarias para poner el monte en valor. Se generaría riqueza económica y sería una barrera natural contra los incendios forestales. Tendría beneficios económicos y medioambientales para la sociedad, reduciendo la despoblación y el abandono rural.

La Junta de Castilla y León, a juicio de Fafcyle, “debe tomar conciencia real del problema y poner las condiciones para que el sector funcione”. Además, recuerda Pestaña, la situación empeora respecto a décadas anteriores. “Asistimos a un abandono progresivo de los pueblos. Sin gente en el territorio y con el grave minifundio que padecemos resulta inviable la gestión forestal. En este sentido cabe recordar que la propiedad forestal de Castilla y León se reparte entre 700.000 propietarios. El calentamiento global no hace sino empeorar la situación”.

 

2.000 incendios al año en Castilla y León

En España se producen una media de 13.000 incendios al año, un 15% de los cuales ocurren en Castilla y León, concentrados sobre todo en el noroeste.

Más del 80% de los incendios se debe a actividades humanas y la mitad a prácticas agropecuarias.

La extinción de 3.000 hectáreas quemadas representa un coste de 400.000 euros para sofocarlo.

Ante esa situación, Fafcyle recuerda que la prevención necesita recursos económicos suficientes. Para ello, Fafcyle considera necesario:

  • Aumentar el presupuesto de prevención de incendios forestales
  • Dotar de un mayor presupuesto a la Consejería de Medio Ambiente para gestión sostenible y una limpieza efectiva de los montes públicos
  • Más ayudas a los propietarios forestales para una gestión sostenible de los montes en manos privadas

 

Beneficios para toda la sociedad

Son muchos los beneficios para toda la sociedad de una inversión pública en el sector forestal:

  • Menos incendios forestales y, con ello, el mantenimiento de la riqueza que suponen los montes, un patrimonio natural de todos
  • Menos recursos económicos invertidos en sofocar incendios
  • Mayor riqueza económica para la Comunidad, al poner en valor un recurso natural considerado estratégico
  • Mayor fijación de población rural. Con la inversión llega el empleo. Y con ello se evita la despoblación.
  • Protección de la biodiversidad y de las especies en riesgo
  • Beneficios medioambientales para todos. Más calidad del aire, fijación del C02, protección del ciclo hídrico (más lluvias) prevención de la erosión y la desertificación.

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