
El acuerdo UE-Mercosur , actualmente en fase de negociación avanzada, ha generado una fuerte controversia, especialmente en el sector ganadero europeo, subrayan desde la Asociación ganadera ASOPROVAC. Bajo la premisa de «coches por vacuno», la Unión Europea está dispuesta a abrir su mercado a 99.000 toneladas de carne de vacío provenientes de países del Mercosur, como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Esto se beneficiaría principalmente a la industria automovilística europea, particularmente en países como Alemania, pero a costa de sacrificar al sector ganadero comunitario , ya debilitado por las políticas medioambientales y los altos costos de producción.
Impacto económico: carne de vacío más barata, pero a qué precio
La entrada de estas 99.000 toneladas de carne, mayormente en forma de piezas nobles como solomillos , tendría un impacto significativo en el mercado europeo. Según el Institut de l’Élevage, estas piezas ya llegan al mercado comunitario con un costo entre un 18% y un 32% menor que el producto local. Este diferencial, sumado a la eliminación de aranceles que contempla el acuerdo, podría doblar el volumen disponible de estas cortes en Europa, afectando directamente la
rentabilidad de los ganaderos europeos.
La situación del sector vacío europeo
Desde el inicio de las negociaciones en 2019, la situación del sector bovino europeo ha cambiado significativamente. Las políticas ambientales derivadas del Pacto Verde Europeo han provocado una rápida reducción de los censos ganaderos. Entre 2020 y 2024, la UE ha perdido 1,26 millones de vacas , lo que representa una caída del 5% en su censo total. Además, se proyecta que, para 2035, la producción de vacío seguirá disminuyendo debido a la baja rentabilidad y las políticas climáticas que no se aplican a los productos provenientes del Mercosur.
En este contexto, la carne de vacío europea ya compite en desventaja frente a los productos importados, que no están sujetos a las estrictas regulaciones de la UE, como las relacionadas con el bienestar animal o el uso de antibióticos y hormonas de crecimiento .

Las compensaciones de Bruselas: ¿una solución insuficiente?
La Comisión Europea ha planteado una serie de compensaciones económicas para los ganaderos afectados. Sin embargo, estas han sido rechazadas de plano por las asociaciones de productores, que exigen poder competir en igualdad de condiciones .
Ricard Godia, presidente de la Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne (ASOPROVAC) , calificó de incoherente que la UE, mientras promueve políticas contra el cambio climático y un uso más prudente de antibióticos, permita la entrada de carne de donde países estas regulaciones no se cumple. «La lista de incumplimientos es larga», afirmó Godia, «y abarca desde el uso de antibióticos como promotores de crecimiento hasta la utilización de hormonas durante toda la vida del animal».
Por su parte, Matilde Moro, gerente de ASOPROVAC, subrayó que la pérdida de ganaderos en Europa es alarmante. Entre 2011 y 2021, el número de granjas de engorde disminuyó un 28,9% , reflejo de la falta de rentabilidad y las condiciones de competencia desleal . «Estas políticas comerciales sacrifican nuestra soberanía alimentaria y condenan a nuestro medio rural», añadió Moro.
El rechazo de Francia y la postura de España y Alemania
Mientras que países como España y Alemania lideran la negociación del acuerdo, Francia ha elevado la voz en defensa de sus ganaderos. El gobierno francés ha solicitado el rechazo del acuerdo, argumentando que tendrá un impacto devastador en su producción bovina, ya presionada por las políticas climáticas europeas.
Alemania, por otro lado, ve en este acuerdo una oportunidad para impulsar su industria automovilística , principal interesada en la eliminación de barreras comerciales con los países del Mercosur. Este enfoque ha generado críticas desde diversos sectores, que consideran que se está priorizando un interés industrial a corto plazo sobre la sostenibilidad a largo plazo del sector primario europeo .

Los riesgos para los consumidores europeos
La competencia descartada no solo afecta a los productores europeos; también representa un riesgo para los consumidores. Al permitir la entrada de carne produce bajo estándares menos estrictos, la UE está comprometiendo la seguridad alimentaria y el acceso a productos de alta calidad.
Además, la dependencia de las importaciones puede generar vulnerabilidades en el mercado europeo, especialmente en momentos de crisis global. «El consumidor europeo acabará pagando muy caro el sacrificio de su soberanía alimentaria», afirmó Matilde Moro, destacando la necesidad de un cambio de rumbo en las políticas comerciales de la UE.
Conclusión: el futuro del vacío europeo en juego
El acuerdo UE-Mercosur simboliza el conflicto entre intereses industriales y agrícolas dentro de la Unión Europea. Mientras que sectores como el automovilístico se benefician, el sector ganadero europeo se enfrenta a un futuro incierto.
Las asociaciones de productores han dejado claro que las compensaciones no son la solución y que la única forma de garantizar una competencia justa es mediante la aplicación de estándares comunes a todos los productos que ingresan al mercado europeo. La pregunta que queda es si Bruselas estará dispuesta a ajustar sus políticas o si continuará priorizando los intereses económicos a corto plazo, sacrificando al sector primario europeo.









