
El 24 de septiembre de 2025, la eurodiputada socialista Cristina Maestre, miembro de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, lanzó una seria advertencia sobre el rumbo que está tomando la reforma de la Política Agrícola Común (PAC). En un encuentro con el Comisario de Agricultura, Christophe Hansen, Maestre subrayó que el problema no se limita a los recortes presupuestarios, sino que afecta a un cambio de modelo estructural que amenaza con fragmentar la política agrícola europea.
En sus declaraciones, Maestre fue clara: el nuevo planteamiento de la Comisión Europea pone en riesgo la unidad del mercado común y podría desembocar en un escenario de desigualdades entre Estados miembros, generando tensiones políticas y económicas en un sector que requiere estabilidad.
Reuniones con el sector agrario español
Antes de su intervención, Maestre se reunió con representantes de Cooperativas Agro-alimentarias de España, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) y la organización CEJA Young Farmers, que representa a los jóvenes agricultores europeos. Estos colectivos compartieron con la eurodiputada sus preocupaciones, centradas en la pérdida de instrumentos que históricamente han sido clave para el desarrollo del campo europeo.
Según señaló, la propuesta de la Comisión plantea un escenario en el que cada país tendrá que competir de forma individual por recursos limitados, lo que podría generar incertidumbre y desigualdades significativas. La visión de un modelo común, que garantizaba coherencia en las políticas agrícolas y equidad entre regiones, se vería debilitada.
Los pilares en riesgo: relevo generacional y modernización
Uno de los puntos más destacados de su crítica se centró en el debilitamiento del apoyo al relevo generacional. En la actualidad, menos del 6 % de los agricultores europeos son menores de 35 años, una cifra que evidencia el problema estructural de la falta de jóvenes en el sector. Para Maestre, restar recursos a esta línea de apoyo es “condenar al campo europeo a un futuro sin renovación ni competitividad”.
De igual manera, alertó sobre los recortes en áreas esenciales como la modernización de explotaciones, las inversiones productivas y las intervenciones sectoriales. Según la eurodiputada, estos pilares no solo permiten mejorar la rentabilidad y sostenibilidad de las explotaciones, sino que también son motores de innovación y empleo en el medio rural.
Cooperativismo e industria agroalimentaria: la otra cara de la PAC
El cooperativismo ha sido históricamente un pilar clave en la construcción de un modelo agrícola más fuerte y competitivo en Europa. Sin embargo, Maestre lamentó que la propuesta de la Comisión Europea reduzca el peso de estas estructuras en el reparto de ayudas. “Estamos hablando de un modelo que ha permitido a miles de agricultores tener acceso a mercados, transformar sus productos y ganar poder de negociación. Debilitarlo es abrir la puerta a una mayor vulnerabilidad del sector”, afirmó.
Además, expresó su preocupación por el respaldo insuficiente a la industria agroalimentaria, que constituye uno de los sectores estratégicos de la economía europea. La PAC no solo es un sistema de subvenciones para los agricultores, sino también un mecanismo de apoyo a toda la cadena de valor agroalimentaria, que aporta más de 44 millones de empleos directos e indirectos en la Unión Europea.
Un proceso con imprecisiones y falta de transparencia
La eurodiputada también denunció la falta de claridad y transparencia en la propuesta comunitaria. Según explicó, se han detectado imprecisiones en la forma en que se pretenden asignar los recursos y en los criterios de control, lo que aumenta la incertidumbre entre los agricultores y ganaderos.
A juicio de Maestre, el nuevo modelo convierte a la PAC en una especie de “Torre de Babel”, donde cada país establecerá sus propias reglas y prioridades, en detrimento de la visión común que ha caracterizado a la Unión Europea desde sus orígenes.
El riesgo para el mercado único europeo
Una de las advertencias más contundentes de Maestre fue la que se refiere al mercado único europeo. Si se rompe la coherencia en la aplicación de la PAC, los Estados miembros podrían establecer sistemas desiguales de apoyo, lo que afectaría a la competencia leal y pondría en riesgo el equilibrio comercial interno.
En palabras de la eurodiputada, “en un momento en el que la Unión Europea necesita más cohesión que nunca, corremos el riesgo de debilitar la base que garantiza la igualdad de condiciones entre agricultores y ganaderos de diferentes países”.
Conclusiones: una llamada a la unidad
El mensaje de Cristina Maestre no se limita a una crítica puntual, sino que se plantea como un llamamiento a la unidad y a la defensa de un modelo agrícola europeo que siga siendo común, transparente y justo. Su intervención refuerza el debate sobre la necesidad de mantener la solidaridad entre Estados miembros y evitar que la PAC se convierta en un espacio de competencia interna.
La discusión sobre el futuro de la PAC sigue abierta en Bruselas, y las palabras de Maestre reflejan la preocupación de amplios sectores del campo europeo. La cuestión central es clara: ¿apostará la Unión Europea por una política común que garantice equidad o se encaminará hacia un modelo fragmentado con riesgos de desigualdad?












