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La Cátedra Bayer Crop Science de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha reunido durante dos días a jóvenes estudiantes en un Think Tank o laboratorio de ideas para buscar soluciones a algunos de los mayores retos mundiales en agricultura y alimentación.

Bajo el título «Think Tank: Modelos de relación Campo-Ciudad ante la tendencia de consumo "Ready to eat”», los jóvenes estudiantes de los grados de Agronomía y Arquitectura de la UPV han tenido la oportunidad de analizar, debatir y aportar soluciones sostenibles a los problemas actuales y futuros de seguridad alimentaria.Cuestiones como alimentar a una población mundial en constante crecimiento, la reducción cada vez mayor de suelo cultivable, los efectos del cambio climático en los cultivos, la despoblación rural, la malnutrición y los cambios en las tendencias de consumo, entre otros factores, han invitado a reflexionar acerca de un nuevo concepto de producción de alimentos para abastecer a la población mundial, que para el año 2050 se estima que alcanzará los 10.000 millones de personas.

La jornada ha sido inagurada por el rector de la UPV, Francisco José Mora Más, que en su presentación destacó la importancia de que “ningún país deje en manos de terceros su alimentación, no solo por seguridad si no también por motivos de ahorro energético” y animó a los participantes a aportar sus ideas para la sostenibilidad del sistema alimentario”

A continuación, los jóvenes escucharon a distintos expertos que les aportaron sus puntos de vista para afrontar el reto del Think Tank. Rosa Porcel, biotecnóloga investigadora del Instituto de Conservación y Mejora de la Agrodiversidad Valenciana (COMAV) de la UPV, les explicó que “es necesario que la agricultura del futuro no solo nos procure alimentos suficientes, sino que estos sean seguros, saludables y obtenidos respetando el medio ambiente lo máximo posible y, por tanto, siempre dentro de un marco de desarrollo sostenible”.

Por su parte, Purificación García, profesora titular del Departamento de Tecnología de los Alimentos, dio las claves de la llamada “Food Revolution” y expuso las tendencias de consumo como la nutrigenómica y nutrigenética, o alimentos con futuro como las microalgas, los obtenidos mediante impresión 3D o los insectos.

Durante la segunda jornada los jóvenes tuvieron la oportunidad de escuchar entre otros a  Domingo Gómez Orea, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid y considerado el padre del desarrollo sostenible en España: “Una ciudad es un sistema insostenible. El campo y la ciudad deben ser complementarios, al igual que los pueblos y las ciudades. La agricultura se ha ido acercando a las ciudades porque es ahí donde está la demanda. En la ciudad, la agricultura, no solo tendría como finalidad producir alimentos, sino que podría utilizarse para recuperar terrenos degradados o darles uso a espacios abandonados”

Fomentar la reconexión campo-ciudad, la respuesta de los jóvenes

Para dar respuesta a los retos planteados y tras escuchar a los expertos, los alumnos  trabajaron en grupos y construyeron unas maquetas con las que dieron forma a sus propuestas, entre las que surgieron distintos proyectos urbanísticos para fomentar la reconexión campo-ciudad.  

El primer proyecto presentado fue un” Centro de Innovación de La Huerta” que contempla una zona de producción alimentaria, otra museística y de divulgación, y una barraca. El segundo grupo expuso “L’Horta Nord”, con un enfoque productivo y recreativo de La Huerta de Valencia con el objetivo de convertirla en un espacio sostenible y conectada a través de un puente con la ciudad, creando en su entorno alojamientos rurales y visitas turísticas. El tercer grupo recreó un invernadero tecnificado equipado con los últimos sistemas de cultivo para poner en valor los productos de la Huerta Valenciana. “Dentro del edificio –ha explicado Azael, su portavoz- habría cultivo de semillas y de algas y sería un edificio autosuficiente y autosostenible”. Finalmente, el cuarto grupo ha desarrollado un “Edificio Multiusos” que obtendría la energía de placas solares situadas en la parte más alta y que apuesta por la agricultura vertical como parte de la construcción, con una planta destinada a viviendas, otra a oficinas y otra a restauración.

Tras finalizar las jornadas, la directora de la Cátedra, Cristina Santamarina, ha destacado la importancia de establecer lazos colaborativos entre distintas disciplinas porque las respuestas a los problemas alimentarios del mundo vendrán de la colaboración y son los jóvenes quienes van a formar parte de esa solución en un futuro cercano.

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