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  • El plan de depósito de las muestras de la colección base del Centro de Recursos Fitogenéticos del INIA-CSIC se inició hace más de 6 años
  • Las primeras 1080 variedades españolas ya están preparadas para formar parte de la mayor colección de seguridad de la biodiversidad agrícola global que salvaguarda la base de la alimentación mundial

La cúpula de Svalbard es una infraestructura científica mundial que se encuentra en una de las islas del archipiélago ártico de Svalbard y guarda más de 1 millón de semillas de diferentes cultivos de casi todos los países del mundo; la mayor colección de biodiversidad agrícola. Este material, también conocido como recursos fitogenéticos, constituye la base de casi todos nuestros alimentos.

El proyecto está auspiciado por FAO, la organización internacional Global Crop Diversity Trust (CROP Trust), la Fundación Bill y Melinda Gates y el gobierno de Noruega, que ha hecho de la instalación un compromiso con la conservación de los recursos fitogenéticos con vistas a poder hacer frente en caso de necesidad a los desafíos planteados por el cambio climático y otras posibles amenazas globales.

El sistema español de conservación de recursos fitogenéticos establecido por la Ley 30/2006, de 26 de julio, de semillas y plantas de vivero, se basa en un sistema de duplicados o copias de seguridad de las colecciones activas o de intercambio. El Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF) del INIA-CSIC está encargado de la conservación a largo plazo de las entradas o variedades en forma de semilla.  Su objetivo es mantener las semillas vivas, por lo que se establecen ensayos periódicos que monitorizan su viabilidad, tanto en la colección de seguridad del CRF como en el resto de bancos españoles y, llegado el caso, se procede a su multiplicación o regeneración en el campo.

El envío de parte de la colección de semillas a la Cúpula de Svalbard no supone una sustitución de este sistema de seguridad, sino que constituye un mecanismo de protección adicional. Sólo una vez ha hecho falta recurrir al banco de Svalvard para solicitar semillas, con ocasión de regenerar las muestras del banco que existía en Siria, el ICARDA,  que fue destruido por la guerra.

Nuestro país debe asumir únicamente el coste del envío de las muestras y hacerlo de la manera indicada por el órgano de la Cúpula de Svalbard, en los contenedores específicos, y en las cantidades y formas de envasado que permitan la conservación en sus cámaras.

Actualmente más de 89 depositarios ya han enviado sus muestras Svalbard, entre ellos se encuentran los centros internacionales de conservación vinculados a la FAO, los grandes países y la gran mayoría de estados europeos. España realizó en el momento del establecimiento de la Cúpula de Svalbard una aportación económica extraordinaria a FAO a través de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica (MAEC), sin embargo, y pese a la riqueza de nuestro país en biodiversidad y a ser puente entre Europa, Iberoamérica y África, no se había realizado ningún envío de semillas. Finalmente, y coincidiendo con la integración del INIA en el CSIC, nos congratulamos de que se haya firmado el acuerdo que demuestra el compromiso de España en la conservación de la biodiversidad y en particular las acciones que se realizan en el CRF para mejorar la resiliencia de los sistemas agrícolas y su capacidad de adaptación al cambio climático.

El plan de depósito de las muestras de la colección base del CRF se inició hace más de 6 años, siguiendo unos protocolos de trabajo muy minuciosos, ya que para que las muestras sean recientes y se conserven viables durante el mayor tiempo posible, quizá cientos de años, se requiere su multiplicación en el campo en las condiciones adecuadas, sin cruces ni mezclas con otras variedades, manteniendo la identidad de las variedades.

Las primeras 1080 variedades españolas ya están preparadas en congeladores del INIA. De ellas: 300 son cereales de invierno, 114 de las cuales corresponden a trigos; 510 son leguminosas, de las que 189 son judías; 200 son hortícolas, 81 de ellas tomates, y 108 variedades de maíces. En este momento se están procesando las correspondientes a la última campaña, que son fundamentalmente judías y maíces. El período de duración del depósito suele ser de 10 años renovables.

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