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En el Ágora María Zambrano de la Universidad de Valladolid en Segovia, el pasado 7 de mayo, se dieron cita en torno a medio centenar de personas atentas a las descripciones planteadas por cada uno de los expertos invitados ante el fenómeno de abandono de algunos ámbitos de nuestra geografía, identificaron a través de una mesa-coloquio los conceptos referentes a la despoblación, sus retos y oportunidades.

Luis Carlos Martínez presentó la situación y “puso los datos en su lugar”, recalcando la importancia de su correcta interpretación para desarrollar planes de ordenación adecuados a cada ámbito regional o comarcal. Con Sara Bianchi se descubrieron soluciones que funcionan en otras regiones, como las tierras altas escocesas, algunas extrapolables, pero las soluciones están a nivel local, no hay recetas universales. Se mapearon los límites de la despoblación en España, Pilar Burillo dibujó el retrato del desarrollo regional a lo largo de los últimos 50 años que reflejan la tendencia a poblar sólo ciertas áreas de la geografía española mientras otras se ven abandonadas.

La experiencia de José Luis Rojo definió la realidad social y su tendencia: la disminución de la demografía y de la edad fértil, el aumento del número de personas mayores, la pérdida de servicios y actividad industrial, el aumento del coste en movilidad, educación y servicios en los ámbitos definidos anteriormente, señalando un problema que hay que asumir. José Luis apeló a un cambio de paradigma mediante un proyecto global, para seguir mejorando la calidad de vida de la población en general, en lugar de una inútil lucha contra las cifras y estadísticas.

Una última mirada ofrecida por Emilio Blanco descubrió las ventajas de la despoblación, tan favorable para la recuperación de fauna y flora silvestres y la lucha contra la fragmentación de hábitats. Recordando que sigue siendo necesario luchar para no perder los valores tradicionales y las culturas locales, e insistiendo en paliar el problema de la desconexión existente entre la población rural y la urbana.

Inspirador, como es habitual en sus intervenciones, Valentín Cabero concluyó con la necesidad de ser más “filiotopos”, apreciar los recursos propios de cada territorio, luchar por no perder más terrenos comunales y reivindicar la justicia social contra las formas de apropiación del territorio que en los últimos tiempos vienen acaparando grandes territorios en muy pocas manos.

Muy participativo el público presente, descubrió iniciativas novedosas que ratificaron la necesidad de dar participación a la población en los planes de desarrollo. Iniciativas que desde Ismur y Escuelas Campesinas de Segovia junto a CAS (Colectivos de Acción Solidaria) continuarán apoyando y favoreciendo su desarrollo a través de su programa “Gente y Tierra”, financiado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

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