
La Unió Llauradora i Ramadera ha expresado su profunda preocupación por las consecuencias que tendrá el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur sobre el sector apícola. Según la organización agraria, este pacto posibilitará que se duplique la entrada actual de miel procedente de estos países a los mercados europeos con arancel cero, lo que supondrá un duro golpe para los apicultores valencianos y del conjunto de la UE, que ya atraviesan una situación económica muy delicada.
La apicultura es uno de los sectores considerados altamente sensibles ante la liberalización comercial con Mercosur, especialmente en territorios como la Comunitat Valenciana, donde la producción de miel tiene un importante peso económico, social y medioambiental. LA UNIÓ advierte de que el acuerdo, tal y como está planteado, incrementará la presión de la competencia exterior y pondrá en serio riesgo la rentabilidad de miles de explotaciones.
En el marco del acuerdo, la Unión Europea no liberaliza totalmente el mercado de los productos sensibles, sino que establece contingentes arancelarios. En el caso de la miel, se prevé un contingente anual máximo de 45.000 toneladas que podrán entrar en la UE con arancel cero en un periodo de cinco años. Actualmente, el arancel aplicado a estas importaciones es del 17,3%.
Los datos de importación reflejan, según LA UNIÓ, que existe un amplio margen para aumentar la entrada de miel procedente de Mercosur. Hasta septiembre de 2025, la UE había importado un total de 20.390 toneladas de miel desde estos países, de las cuales 16.923 toneladas procedían de Argentina. De ese volumen, 3.515 toneladas llegaron a España. En todo el año 2024, las importaciones ascendieron a 23.630 toneladas en el conjunto de la UE y a 5.416 toneladas en el mercado español.
Estas cifras evidencian que, con el nuevo contingente de 45.000 toneladas, las importaciones podrían prácticamente duplicarse respecto a los niveles actuales y acceder al mercado europeo sin ningún tipo de arancel, lo que generaría una presión adicional sobre los precios en origen.
LA UNIÓ subraya que Mercosur agrupa a potentes países agroexportadores que cuentan con costes de producción muy inferiores a los europeos. A ello se suman exigencias fitosanitarias más laxas, menores requisitos en materia de sanidad apícola y estándares ambientales y laborales menos estrictos que los que deben cumplir los productores de la UE.
Esta asimetría normativa y de costes se traduce, según el sindicato agrario, en una competencia claramente desleal. Los apicultores europeos están sujetos a una estricta legislación sanitaria, alimentaria y medioambiental, mientras que deben competir en el mercado con mieles importadas más baratas, producidas bajo condiciones mucho menos exigentes.
El sector apícola de la Comunitat Valenciana sufre desde hace años una fuerte competencia exterior y serios problemas de rentabilidad. En la campaña 2024/2025 se produjo una nueva recesión de los precios, especialmente acusada en el caso de la miel a granel, aunque también se dejó notar en la miel envasada.
La entrada masiva de miel a bajo precio procedente de Mercosur, advierte LA UNIÓ, puede agravar aún más esta situación y acelerar el abandono de la actividad. Muchas explotaciones ya se encuentran al límite de su viabilidad económica y un nuevo hundimiento de los precios podría resultar definitivo para numerosos apicultores.
La entrada miel de fuera
Carles Peris, secretario general de La Unió Llauradora i Ramadera, ha sido especialmente crítico con la postura de la Comisión Europea. “La Comisión apuesta por hacer campañas de apoyo a las abejas por un lado y por otro permite la entrada de más miel de fuera para hundir a sus apicultores, en una clara muestra de hipocresía total”, ha afirmado.
Desde la organización consideran incoherente que la UE promueva políticas de protección de la biodiversidad, la polinización y la sostenibilidad, mientras impulsa acuerdos comerciales que ponen en peligro a uno de los sectores clave para garantizar estos objetivos.
Ante este escenario, LA UNIÓ reclama un refuerzo de los controles de trazabilidad, calidad y etiquetado de la miel importada. El objetivo es garantizar que los consumidores tengan una información clara y veraz sobre el origen del producto y evitar prácticas que distorsionen el mercado.
Asimismo, la organización propone un recorte del contingente de importación hasta las 22.500 toneladas, una cifra que se correspondería aproximadamente con la media de importaciones de las tres últimas campañas y que supondría la mitad del contingente previsto de 45.000 toneladas. A juicio de LA UNIÓ, este ajuste permitiría un equilibrio más razonable entre la apertura comercial y la protección del sector productor europeo.
El sindicato agrario considera que el acuerdo con Mercosur es un mal pacto que debería revisarse en profundidad. Además, recuerda que la miel es un producto que puede almacenarse durante largos periodos de tiempo, lo que obliga a vigilar de cerca las posibles distorsiones de precios y el crecimiento de las importaciones para activar, si fuera necesario, las cláusulas de salvaguarda previstas en el propio acuerdo.
Las importaciones de miel de terceros países no han dejado de crecer en los últimos años. En 2024, los Estados miembros de la UE importaron 174.687 toneladas de miel, frente a las 163.700 toneladas de 2023, lo que supone un incremento de más del 6%. Desde 2013, el aumento acumulado de las importaciones alcanza el 29%.
Los principales países proveedores de miel a la UE son China, Ucrania y Argentina. Este aumento constante de las importaciones ha contribuido a presionar los precios a la baja y a generar una creciente preocupación entre los productores europeos.
España, por su parte, es uno de los principales importadores de miel dentro de la Unión Europea. En 2024, las importaciones alcanzaron las 35.572 toneladas, lo que representa un aumento del 13% respecto a las 31.405 toneladas importadas en 2023. A los grandes países exportadores hay que sumar a Portugal, que se ha convertido en el principal proveedor de miel para España mediante procesos de triangulación, importando miel china a bajo precio y revendiéndola posteriormente en el mercado español, lo que contribuye a devaluar aún más el producto.
LA UNIÓ destaca que la mayoría de las mieles producidas en la Comunitat Valenciana y en el conjunto de España se caracterizan por su diversidad floral, su elevada calidad organoléptica y una trazabilidad completa desde el apicultor hasta el consumidor. Frente a ello, muchas de las mieles importadas se comercializan como mezclas de varios orígenes, dificultando conocer su procedencia real.
Además, el sindicato denuncia que en numerosos casos se trata de mieles adulteradas o ultrafiltradas, procesos que eliminan el polen y reducen las propiedades naturales del producto, lo que afecta tanto a la calidad como a la confianza del consumidor.
Carles Peris insiste en la necesidad de aplicar el principio de reciprocidad en los intercambios comerciales. “Nuestras mieles están sujetas a una estricta normativa sanitaria y alimentaria por parte de la UE, con controles sobre residuos, tratamientos veterinarios y procesos de extracción. Sin embargo, compiten con otras más baratas y producidas bajo condiciones menos exigentes, lo que afecta tanto a la calidad percibida como a la sostenibilidad económica del sector apícola valenciano”, ha señalado.
La Comunitat Valenciana cuenta con 2.513 explotaciones apícolas, de las cuales 2.396 son trashumantes y 117 estantes, y un censo de 264.333 colmenas. La región concentra casi el 14% de la producción total de miel de España. Más allá de su valor económico, la apicultura desempeña un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad, ya que garantiza la polinización, un proceso clave para la reproducción de plantas silvestres y cultivos agrícolas.
Desde LA UNIÓ concluyen que proteger a los apicultores no es solo una cuestión económica, sino también ambiental y estratégica, y reclaman a las instituciones europeas y españolas que actúen con responsabilidad para evitar que la liberalización comercial ponga en riesgo un sector esencial para el equilibrio de los ecosistemas y el futuro del medio rural.









