
Hasta el siglo XXI, la bacteria Xylella fastidiosa, responsable de la letal enfermedad de Pierce, era considerada un patógeno exclusivo de América del Norte. Sin embargo, su presencia en Europa ha ido en aumento, con la detección del primer caso en Mallorca en 2017 y su posterior expansión a Portugal e Italia.
Este microorganismo es especialmente agresivo en cultivos de vid, olivo y almendro, ya que las plantas afectadas producen frutos de baja calidad, sus ramas se necrosan y caen, y en pocos años la planta perece. La crisis climática agrava el problema, favoreciendo la expansión de la enfermedad y generando pérdidas millonarias en el sector vitivinícola.
Un equipo de investigadores del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC-CSIC-UIB) ha llevado a cabo un estudio sobre la propagación de la Xylella fastidiosa en Europa. El trabajo, publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society B, ha sido considerado por Science como una de las investigaciones más relevantes de la literatura científica reciente.
Por qué Europa evitó la enfermedad de Pierce en el siglo XIX
El estudio analiza un fenómeno histórico peculiar: la llegada de Xylella fastidiosa al continente europeo en el siglo XIX. En la década de 1870, Europa comenzó a importar nuevos linajes de vides norteamericanas para combatir la filoxera, una plaga devastadora que estaba arrasando los viñedos de Francia y España. Estas vides eran resistentes a la filoxera, pero potencialmente podían estar infectadas con la bacteria que provoca la enfermedad de Pierce.
Sin embargo, la Xylella fastidiosa no se propagó en Europa en aquel momento. Según Eduardo Moralejo, del Grupo Tragsa y primer autor del estudio, la razón principal fue que el clima europeo del siglo XIX era más frío, lo que impidió que la bacteria se estableciera. Además, las vides importadas provenían de regiones de Estados Unidos donde la enfermedad todavía no estaba extendida.
Cambio climático y el peligro inminente para el sector vitivinícola
El cambio en las condiciones climáticas desde finales del siglo XX ha alterado este panorama. Desde 1990, el aumento de las temperaturas globales ha favorecido la expansión de Xylella fastidiosa en zonas que antes no eran aptas para su desarrollo.
Según Manuel Matías, coautor del estudio y científico del IFISC-UIB-CSIC, «el cambio climático ha eliminado las barreras naturales que protegían a Europa de la enfermedad de Pierce». Esto explica la aparición de la bacteria en Italia, Francia, Alemania y España en la última década.
La propagación de la enfermedad no solo amenaza a la vid, sino también a otros cultivos. En Italia y España, la bacteria ha devastado miles de hectáreas de olivos y almendros, obligando a los agricultores a arrancar las plantas infectadas para evitar su expansión.
Orígenes de la enfermedad y su expansión mundial
El estudio también ha rastreado el origen genético de la bacteria y ha determinado que el linaje actual de Xylella fastidiosa en Europa proviene de California, Estados Unidos. Según el análisis filogenético, la cepa de la enfermedad de Pierce puede rastrearse hasta 1884 en Anaheim, California, desde donde se expandió a Napa Valley en menos de una década.
Alex Giménez-Romero, otro de los coautores del estudio, señala que existen pocos ejemplos documentados que expliquen cómo las enfermedades se propagan o se detienen geográficamente. Gracias a modelos matemáticos que combinan historia, estadística y genética de plantas, su equipo ha logrado explicar por qué la enfermedad no se estableció en Europa hace 150 años, pero sí lo ha hecho en el siglo XXI.
El riesgo actual para la viticultura en Europa
Los expertos advierten que la industria vitivinícola y las autoridades agrícolas deben estar preparadas para combatir la enfermedad de Pierce, dado que el clima actual favorece su expansión en regiones del sur de Europa.
Giménez-Romero recalca que el aumento de las temperaturas hace que cada vez más regiones sean vulnerables a la bacteria. Esto supone un gran desafío para los viñedos europeos, que podrían enfrentarse a una crisis similar a la que sufrieron con la filoxera en el siglo XIX.
Para enfrentar esta amenaza, los investigadores recomiendan:
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Implementar sistemas de detección temprana para identificar la presencia de la bacteria.
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Aplicar medidas de control biológico que reduzcan la propagación de la enfermedad.
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Desarrollar variedades de vid resistentes a la enfermedad de Pierce.
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Fomentar la investigación sobre la Xylella fastidiosa y sus mecanismos de transmisión.
Conclusión
El estudio del CSIC y Tragsa pone en evidencia cómo el cambio climático está facilitando la expansión de una enfermedad que Europa esquivó hace 150 años. La enfermedad de Pierce, que ya ha devastado cultivos en América del Norte, amenaza ahora al sector vitivinícola europeo.
La investigación proporciona datos clave sobre el papel del clima en la propagación de epidemias vegetales y resalta la necesidad de tomar medidas preventivas. Si el sector vitivinícola no actúa con rapidez, la enfermedad podría provocar pérdidas económicas millonarias y transformar la producción de vino en Europa para siempre.













