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Empresas punteras de toda la cadena de valor agrícola han respondido a la Manifestación de Interés del Ministerio de Industria y trabajan en la elaboración de un PERTE para el sector agroalimentario a nivel nacional.

El proyecto “De la Granja a la Mesa: Retos y Oportunidades del Sector Agrícola” aspira a obtener financiación del Programa “Next Generation”, con un presupuesto inicial de inversiones de más de 100 millones de euros.

Casi una decena de empresas, algunas de ellas líderes en su sector y el 50% de ellas pymes, han liderado la apuesta inicial del proyecto. No obstante, afirman que “éste es un proyecto abierto, con vocación de integrar toda la cadena de valor asociada, por lo que en las próximas semanas se espera que el número de promotoras se incremente, al igual que el presupuesto de inversiones”.

El plan promueve la adaptación de la cadena valor del mercado de cereales, oleaginosas y proteaginosas a los retos y oportunidades que la estrategia europea “De la Granja a la Mesa”, asegurando una producción alimentaria sostenible, saludable y competitiva.

Los principales retos y oportunidades del proyecto son: la ordenación de buenas prácticas agrícolas en el ámbito de la producción primaria; la reducción del uso de fertilizantes y plaguicidas; la modulación de la dependencia externa mediante la regulación de centros logísticos; el desarrollo de productos novedosos “plant-based” para fomentar una alimentación saludable; el incremento de la producción ecológica;  el incremento de uso de proteína vegetal de cultivos europeos y de materias primas alternativas tanto en alimentación animal como para acuicultura (algas, biomasa larvaria, subproductos de bioeconomía - residuos de pescado-, etc); y la ampliación en la oferta de productos basados en proteína vegetal, acorde con la promoción de modelos de consumo alimentarios sostenibles que giren en torno a dietas más vegetales (“plant- based”). 

Las empresas que impulsan este proyecto consideran que “toda esta estrategia y la propia naturaleza de la cadena de valor del sector, impactan de manera notable en la producción ganadera nacional, por lo que la expansión y réplica de las actuaciones contempladas en este proyecto y la consecución de sus objetivos comprometen al sector agroalimentario en su conjunto”.

Del mismo modo y de manera transversal, entienden “que las actuaciones proyectadas deberían integrar las líneas directrices del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España, de forma que se adopten soluciones que fomenten la sostenibilidad medioambiental, la digitalización, la cohesión territorial y sin brechas de genero”.

 

Estrategia europea “De la Granja a la Mesa”

La estrategia europea “De la Granja a la Mesa”, que se sitúa en el corazón del Pacto Verde que la Comisión Europea establece como principio rector de la actividad agroindustrial en los próximos años, aboga por el aseguramiento de una producción alimentaria sostenible.

Su impacto en la producción, comercio y transformación de cereales, oleaginosas y proteaginosas se concreta en conseguir distintos hitos en el horizonte 2030, como por ejemplo: la reducción de uso de pesticidas químicos en un 50% y de fertilizantes en un 20%; la promoción de proteínas vegetales, de materias primas alternativas, de la sanidad vegetal, de la producción ecológica (con el objetivo de dedicar a estas producciones el 25% de la tierra agrícola en 2030); y, en definitiva, promover modelos de consumo alimentario sostenibles, que giren en torno a dietas más vegetales (“plant-based”), lo que minimizaría  los riesgos sanitarios y de impacto ambiental del sistema alimentario.

Cabe significar que los cereales constituyen la base de la alimentación de la mayor parte de la humanidad, por lo que su producción, comercio y transformación resultan altamente estratégicos.

Este sector constituye el 21% del total de la cifra de negocio de la industria de alimentación y bebidas en España, que integra actividades industriales de primera transformación, como harineras, semoleras, malterías, extractoras, fabricas de piensos compuestos; y de segunda transformación, como industrias de panificación, bollería, galleteras, cerveceras, fábricas de pasta, refinerías de aceite, producción de nuevas alternativas plant-based, etc.

Finalmente, hay que destacar que para la configuración de esta estrategia europea también se ha tenido en cuenta el impacto que las mega tendencias globales (aumento de población y cambio climático) tendrían en el sector agroalimentario. En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya ha fijado una estimación de aumento de demanda de producción de alimentos en 2050 de un 70%. Las empresas promotoras del proyecto consideran que “este incremento debe acometerse mediante el aumento de la productividad y, en menor medida, por el aumento de la superficie de cultivo”.

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