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Un aprovechamiento agronómico de los purines se convierte en un perfecto aliado, afirman desde la Interprofesional del Porcino Blanco, INTERPORC, para la fertilización de los cultivos, sobre todo en aquellas zonas de secano donde los cultivos ofrecen rendimientos bajos o moderados y el coste de producción debe ser el menor posible.

El purín tiene un preciado valor agronómico por su composición, rica en nutrientes esenciales para las plantas como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, a la vez que aporta nutrientes secundarios (calcio, magnesio, sodio, azufre) y micronutrientes (hierro, manganeso, etc.).

Los purines son materiales carbonados de origen animal que cuando se utilizan como abono su función principal es la de aportar nutrientes para las plantas, principalmente nitrógeno, fósforo y potasio.

Ahora bien, en cuanto al nitrógeno se refiere, independientemente de su concentración en el purín, su aplicación no solo depende de las necesidades de los cultivos, sino también de la limitación que se establece en la Directiva de Nitratos con el fin de disminuir las masas de aguas contaminadas.

Además, la Directiva de nitratos estableció la necesidad de que cada territorio tuviera un Código de Buenas Prácticas Agraria (CBPA) en relación con el nitrógeno, recomendable a toda la superficie agraria y de carácter obligatorio para la superficie agraria designada como zona vulnerable.  Asimismo, en el uso del purín como fertilizante se establece que su aplicación se haga mediante maquinaria específica.

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