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El incremento de los costes de producción han empañado los buenos datos registrados en la campaña de la montanera. Así lo asegura el presidente del Consejo Sectorial de Porcino Ibérico de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Agustín González, tras conocer el balance de sacrificios, publicado ayer por la Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici).

En Andalucía se han sacrificado 313.254 animales de bellota, el 46% del total nacional. Con estos cerdos se elaborarán unos jamones y chacinas “sobresalientes”, ya que la bellota ha sido de una “calidad excelente”, apunta Agustín González. Por otro lado, las cotizaciones de este 2021-2022 también han sido aceptables. La arroba de los cerdos de bellota ibéricos puros ha rondado entre los 35 y los 37 euros.

Las buenas condiciones de esta montanera habrían permitido compensar las pérdidas acumuladas por la crisis del Covid-19 si no se hubieran llegado a duplicar los costes de producción. Como explica Agustín González, “el animal come bellota sólo durante los tres últimos meses de engorde, antes del sacrificio”. Este periodo es el que marca la calidad final del cerdo; es decir, si es ibérico 100% o cebo de campo. Sin embargo, los 15 meses previos a la montanera el animal se alimenta con pienso, cuyo precio es un 45% superior respecto a abril de 2021.

En conclusión, los cerdos sacrificados en esta campaña entraron a la montanera con un sobrecoste. De hecho, el encarecimiento de la alimentación, de los costes energéticos y del gasóleo se va a comer todos los beneficios y, por tanto, “la campaña, pese a su estabilidad, no va a ser tan rentable como se esperaba el ganadero”, indica el portavoz del sector.

A ello se suma la incertidumbre sobre los mercados como consecuencia de la inflación. Agustín González sostiene que es un buen momento para comprar productos ibéricos de gran calidad a precios competitivos, antes de que la escalada de los costes de producción y la ralentización de los mercados compliquen la viabilidad del sector ganadero. De producirse esta situación, el futuro de la dehesa estaría en serio peligro, “ya que la viabilidad de este ecosistema depende de que haya cerdos”, recalca el presidente sectorial.

Ante esta realidad, los productores de ibérico lamentan la lentitud administrativa para encontrar medidas que salvaguarden la actividad ganadera. De hecho, Agustín González alerta de “la incertidumbre sobre la próxima montanera si la situación de déficit hídrico persiste y el Gobierno no emprende las políticas fiscales necesarias para mantener la rentabilidad de la ganadería extensiva”.

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