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  • El PP considera que “análisis rigurosos, tecnología probada, tiempo y financiación para aplicarla son claves para que la agricultura pueda evolucionar

  • El Partido Popular Europeo denunció la “ocultación” del resultado de un informe que cifra en un 15% las pérdidas de producción y de un aumento de los costes en un 10% si aplican esta estrategia

La secretaria de Agricultura y Despoblación del PP, Milagros Marcos, y el eurodiputado Juan Ignacio Zoido, han destacado que los parlamentarios españoles del PP no apoyarán la aprobación de la Estrategia “De la Granja a la Mesa” que se vota hoy en el Parlamento Europeo porque es un ataque contra la sostenibilidad de las explotaciones españolas y a la rentabilidad de las explotaciones agrarias.

Desde la presentación de esta Estrategia, que junto con la de Biodiversidad, constituyen las llamadas “estrategias verdes” para el sector agroalimentario, el Partido Popular ha mantenido una “posición firme en defensa de la sostenibilidad ambiental ligada a la rentabilidad y competitividad de las explotaciones agrarias; frente a imposiciones poco realistas, basadas en planteamientos ideológicos, carentes de rigor científico, que solo conducen al abandono de las explotaciones y a la dependencia alimentaria del continente europeo”.

El Partido Popular ha pedido al Gobierno de España en repetidas ocasiones que evalúe el impacto de estas Estrategias, sin resultado alguno. Los primeros estudios del Centro Común de Investigación de la UE apuntan a que las pérdidas de producción en Europa pueden suponer más del 15%, los costes de producción se podrían incrementar más del 10% y las exportaciones reducirse sustancialmente en sectores estratégicos para nuestro país como las frutas y hortalizas, el aceite o el vacuno. Ayer mismo el PPE denunció la “ocultación del resultado de este informe y pidió trasparencia en este asunto y una evaluación de impacto exhaustiva sobre los efectos de la estrategia antes de llegar a un acuerdo sobre su implantación”.

El PP ha defendido la necesidad de reconocer y tener en cuenta la aportación del sector agroalimentario tanto a la economía nacional, como al mantenimiento de la biodiversidad y calidad y esperanza de vida en nuestro país antes de implantar cambios que pudieran impactar negativamente.

Por ello, el Partido Popular ha realizado propuestas para que estas Estrategias, lejos de ser imposiciones ideológicas, fueran elementos que facilitaran el avance de nuestro sistema alimentario hacia la sostenibilidad ambiental, sin comprometer con ello el futuro del medio rural. “Que los cambios se puedan aplicar de forma racional, con estudios rigurosos previos que identifiquen el impacto en cada sector productos, con tiempo suficiente para ir implementándolos cuando realmente los medios técnicos lo permitan. Cuando dichos cambios no supongan reducción de producción y rentabilidad y cuando haya financiación suficiente como para apoyar dicha transición”, destacan.

Considera que “análisis rigurosos, tecnología probada, tiempo y financiación para aplicarla son claves para que la agricultura pueda evolucionar y podamos asegurar un sistema alimentario sostenible y rentable en nuestro país. Si exigimos imposibles, el efecto será justo el contario al esperado, en la producción de alimentos y en el cumplimiento de los objetivos climáticos. El objetivo debe ser hacer “la alimentación de calidad más accesible a todos los europeos, no reducir producción en Europa, aumentar importaciones y por tanto el consumo de productos de otros países, a los que no se exigen los mismos estándares de calidad”.

El PP argumenta que esta Estrategia es un texto planteado de espaldas a la ciencia, a los agricultores, y a los consumidores, y habida cuenta de los problemas que puede provocar en el sector primario, tal y como está en este momento, no apoyarán su aprobación en el Parlamento Europeo y pide a los eurodiputados españoles del resto de partidos que se posicionen en el mismo sentido. Así lo puso de manifiesto el eurodiputado Juan Ignacio Zoido, en su intervención en la sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo.

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