Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • Los mini embalses del Órbigo, el Carrión y el Eresma no estarán terminados hasta 2021

Desde este 20 de enero, el Plan Hidrológico del Duero 2016-2021 está en vigor tras su publicación en el BOE, una nueva planificación que recoge una inversión de 1.357 millones de euros en seis años para atender las demandas del agua y hacer compatibles los usos socioeconómicos con el buen estado de las masas de agua. Este nuevo Plan recoge cambios en la cantidad agua que utiliza  el sector primario, los datos se han actualizado gracias a la información que ha aportado la consejería de Agricultura de la Junta y eso ha permitido a la CHD prever que la agricultura y la ganadería gasten en torno a un 10% menos de agua de lo que contemplaba el plan anterior.

Así lo destaca el jefe de Planificación de la CHD, Ángel González, que explica que “en la cuenca, a efectos globales, la actividad del regadío (el concepto de usos agrarios también incluye las necesidades de piscifactorías) suponen una demanda del 77% de la cuenca, si la cuenca tiene, aproximadamente, 4.000 hectómetros cúbicos de demanda, en torno a 3.500 o 3.800 serían demanda agraria”. En números globales, el descenso de la demanda prevista es de un 12%, el resto corresponde al abastecimiento urbano y al industrial. En la planificación del anterior plan y con la economía en pleno auge, se hicieron unas previsiones “bastante elevadas” que ahora se han tenido que revisar.

Junto con este dato, el Plan recoge mejoras en otros tres apartados destacados, una “revisión de las masas de agua”, la situación de las aguas subterráneas y, por último, el proceso de concertación de los caudales ecológicos.

Otro de los apartados importantes para el sector primario del Plan Hidrológico son las nuevas regulaciones en los ríos Eresma, Carrión y Órbigo, de ellos los que más avanzados van son los dos últimos que ya están en proceso de información ambiental. Se trata, explica González, de embalses de pequeño tamaño para evitar problemas, por ejemplo, como el que se da en el entorno del Órbigo cada tres o cuatro años cuando las aguas del Embalse de Barrios de Luna no son capaces de garantizar las demandas exigidas. Como todas las infraestructuras, el proceso hasta su construcción y puesta en funcionamiento es largo, de ahí que la CHD no contemple hasta 2021 la conclusión de estas regulaciones adicionales. De manera paralela, incide González, el Plan recoge modernización de regadíos.

 

Autorizados los siete miles y aguas subterráneas

Era una de las principales demandas del sector primario, que la CHD autorizase las extracciones de agua de menos de 7.000 metros cúbicos al año, su prohibición, aseguraron las organizaciones agrarias, estaba paralizando decenas de proyectos agrarios, ganaderos y empresariales. Desde hoy ya es posible solicitar esos aprovechamientos de pequeños tamaño, de momento la CHD no ha recibido ninguna solicitud, pero sí esperan que pronto llegue un “número importante por las demandas” que habían recibido. La prohibición, recuerda Gonález, no afectaba a toda la cuenca, sino a 180 municipios ubicados en zonas en las que las aguas subterráneas estaban en peor estado.

Cuando llueve, se llenan los pantanos y los ríos bajan con más agua, en el caso de las masas subterráneas, el proceso no es tan inmediato, de hecho, se tardan años en cambiar la tendencia descendente de un acuífero, de ahí que la CHD prohibiese en su momento estas extracciones. Ahora no es que las masas estén bien, pero sí “se ha visto que la tendencia es al equilibrio y en algún caso a descender, pero no al mismo ritmo”, eso, explica González, “permite tomar la decisión de liberalizar estas captaciones, aún sabiendo que las masas de agua no están en buen estado”.

Para estas aguas subterráneas, una de las asignaturas pendientes es la constitución de comunidades de regantes como las que hay en las aguas superficiales, en estos momentos en toda la cuenca solo hay dos, en el Carracillo (Segovia) y Villar de los Comuneros (Valladolid). La CHD ha impartido charlas por los municpios ubicados en zonas con acuíferos en mal estado para explicar que las comunidades de regantes son “una herramienta muy útil para resolver los problemas de administración del agua”, y han dado algo de resultado, “una decena de municipios ha mostrado interés y cinco han iniciado trámites de constitución, sobre todo en la masa de agua Tierra del Vino, entre Zamora y Salamanca, en Medina del Campo y en Los Arenales, en Segovia.

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