Recientemente la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha aprobado el “Programa de Movilización de Recursos Forestales 2014-2022”, un documento que cumple con la obligación que se impuso la propia Consejería en su Programa para la VIII Legislatura, demostrando entre otras cosas, que Castilla y León se toma muy en serio sus obligaciones de planificación estratégica en lo referente a la gestión de los montes.

Elias Bayarri, presidente de ProforPara la Asociación de Forestales de España (PROFOR), la aprobación de este Programa es una buena noticia. Desde hace años el Gobierno de Castilla y León ha apostado por la planificación, a distintas escalas espaciales y temporales, como herramienta básica para la conservación del patrimonio natural y de la biodiversidad. Con el Programa recién aprobado se da un paso más en este sentido, al diseñarse bajo el prisma de dos principios inspiradores: la multifuncionalidad de los terrenos forestales (¡de todos los terrenos forestales!, independientemente de su titular o de su mayor o menor valor ambiental), y la obligatoriedad de que toda gestión conlleve siempre, y en primer lugar, la conservación del patrimonio bajo gestión, se está diseñando una verdadera política de integración y compatibilidad de todos los usos y aprovechamientos existentes (tanto actuales como previstos) en los terrenos forestales.

Sin embargo en un momento de crisis económica como el actual, en el que los gobiernos anuncian brotes verdes (o luces al final del túnel) que ni las pequeñas y medianas empresas ni los ciudadanos acabamos de ver, y en el que la Unión Europea, a raíz de las acciones encaminadas a la elaboración de los nuevos Planes de Desarrollo Rural 2014-2020, nos ha vuelto a recordar los tres problemas estructurales más graves de nuestra economía (y, por ende, de nuestra sociedad): alta tasa de paro, baja productividad de nuestras PYMES y aprovechamiento insostenible de los recursos naturales, es de aplaudir (por insólita, por valiente y por realista) la iniciativa del Gobierno de Castilla y León de elaborar un instrumento sectorial tendente a estimular la economía regional, generar empleo y asegurar la gestión sostenible de los recursos naturales y de la biodiversidad.

A los que tachan la iniciativa de quimérica o irreal,  quizá se han acercado al documento con un grave error de escala (error en el alcance espacial y temporal y, por tanto, también error en el ámbito administrativo, legal e instrumental). Y es que, para PROFOR, no debe de perderse de vista que, en un contexto de caída de las inversiones públicas, de descenso de actividad de la industria relacionada con los productos forestales y de descenso de ingresos de los propietarios de montes y tierras forestales, se trata de un plan estratégico regional que contiene, en esencia, el compromiso del ejecutivo de Castilla y León de orientar la pesada rueda administrativa, el lento pero implacable mecanismo legislativo y legal, hacia un nuevo escenario marcado por la creación de empleo (¡puestos de trabajo en el mundo rural!), la puesta en valor de los recursos endógenos (¡frente al petróleo que pagamos a un jeque de Irak, paguemos biomasa a muchos de los habitantes de Tierra de Pinares!) y la conservación del patrimonio natural y cultural ligado a los montes de la Comunidad (¡movilización del  piñón o del jamón de bellota como herramienta de conservación de las razas autóctonas, de las dehesas y su biodiversidad).

En un sector tan vapuleado como es el forestal, desde PROFOR vemos positiva la aprobación del Programa de Movilización de los Recursos Forestales de Castilla y León, porque al orientarse a incrementar la actividad económica de los terrenos forestales, no solo apuesta por la conservación y restauración de su patrimonio sino que propone, además, su puesta en valor para que en el ejercicio de sus funciones económicas sirva de verdadero motor de Desarrollo Rural, contribuyendo a la cohesión territorial, actuando como herramienta para la fijación de población, creando empleo y mejorando el entorno social, económico y cultural del ámbito rural. Para ello articula una política seria deGestión Sostenible del Patrimonio en la que se fijan principios, directrices, objetivos y medidas de gestión capaces de articular, en el espacio y en el tiempo, las operaciones a aplicar. En esencia, desde el sector forestal, plantea un escenario sectorial tendente al objetivo superior de la conservación, restauración y puesta en valor de los patrimonios natural, cultural y emocional ligados al territorio y a los paisajes

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