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La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, viajaba ayer, 10 de diciembre, a Navarra para abordar las actuaciones de emergencia tras las inundaciones del pasado mes de diciembre. Unas actuaciones que se pondrán en marcha desde que la retirada del agua lo permita. Tras reunirse con la presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, María Chivite, la vicepresidenta explicó que se trabaja en una primera fase de actuaciones urgentes, que ascienden a 10 millones de euros.

A esto se suman otros 10 millones de euros recogidos en un Real Decreto de ayudas a la adaptación al riesgo de inundación en el tramo afectado por las inundaciones en Navarra, Aragón y La Rioja, que se aprobará en las próximas semanas y cuyo objetivo es que las edificaciones públicas y privadas se adapten al riesgo de inundación evitando la entrada de agua en los edificios, los daños en instalaciones agropecuarias, etc.

“El Gobierno está plenamente comprometido con la recuperación de esta área y con la mejor gestión del riesgo de inundación”, ha señalado Ribera. Con carácter inmediato, se acometerán las actuaciones integradas en una primera fase para la reparación urgente y provisional de esas infraestructuras, priorizando aquellas que afectan a núcleos de población como es el caso de la mota de Falces, Buñuel, Zaragoza y El Burgo de Ebro. Para esta primera fase se ha previsto un presupuesto de 10 millones de euros.

Posteriormente, se tramitará una segunda fase de consolidación de actuaciones y reparaciones definitivas tras avenidas que mejoren el comportamiento en sucesivos episodios. El presupuesto está aún sin determinar a la espera de la toma de datos.

 

EBRO RESILIENCE

Asimismo, Ribera recordó algunas de las actuaciones enmarcadas en la Estrategia Ebro Resilience, que forma parte del Plan de Gestión del Riesgo de Inundación y que se está desarrollando en colaboración con las comunidades autónomas. Desde 2018 el MITECO ha invertido 5,2 millones de euros para recuperar el espacio y mejorar la dinámica fluvial en Navarra y ahora se encuentran en ejecución otros 5,4 millones dentro del proyecto Ebro Resilience, que supondrá una inversión total en Navarra de 36 millones de euros.

Entre otras actuaciones, el MITECO, a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro, ha estado trabajando en la mejora de las defensas estructurales y de la capacidad de desagüe del cauce, la permeabilización de infraestructuras y desarrollo de cauces de alivio, así como la creación de perímetros de seguridad ante desbordamientos y distintas áreas de inundabilidad temporal. Gracias a este tipo de mejoras, el agua ha podido circular con más facilidad, dando un mayor margen de maniobra y permitiendo que los pueblos estuviesen más protegidos.

“Asistimos a episodios meteorológicos extremos con periodos de retorno cada vez más cortos, por lo que tenemos que estar preparados ante este nuevo escenario y reforzar la capacidad de resistencia ante los efectos del cambio climático”, ha señalado Ribera, quien ha añadido que el proyecto Life Ebro Resilience, que se presentará en las próximas semanas, tiene como objetivo fortalecer la resiliencia del Ebro y nuestra capacidad de prevención y adaptación.

En este sentido, destacó que esta avenida ha puesto de manifiesto la necesidad de continuar en las líneas de trabajo ya iniciadas para la gestión del riesgo de inundaciones. En concreto se ha referido a la mejora de los sistemas de previsión hidrológica a través del desarrollo de nuevos modelos probabilísticos como con los que trabaja la AEMET, así como la mejora de la red de observación existente y el desarrollo de un portal de avisos hidrológicos que mejore la coordinación de todas las entidades de protección civil y resto de administraciones. Esta línea de trabajo está ya en marcha y contará con financiación de los Fondos de Recuperación y Resiliencia de la UE.

Estas avenidas también han revelado los efectos positivos de actuaciones de recuperación de la llanura de inundación de los cauces, así como de mejora de la capacidad de desagüe de los ríos, compatibilizándolo, además, con la conservación de la biodiversidad. Así sucede con la recuperación del río Arga en Funes o la estrategia Ebro Resilience para el tramo medio del Ebro desde Logroño hasta La Zaida (Zaragoza).