Rebeca Adalia - Agronews CyL
  • Los ganaderos reclaman el control de ejemplares en aquellas zonas en las que el lobo ataca indiscriminadamente a sus explotaciones
 

Ángeles, Raúl y Pedro se han convertido en protagonistas de una historia de la que preferirían no formar parte. Ellos, como tantos ganaderos de nuestro país se sienten desamparados ante la decisión de inluir al lobo en el listado de especies en régimen de especial protección. No están en contra de la protección de una especie tan valiosa como el lobo, pero exigen a las administraciones que se tengan en cuenta las sensibilidades de los territorios que habita.  
 
Ángeles Santos, es una joven ganadera de ovino, y ante esta situación siente que se rompe la sostenibilidad de su explotación. "Hay que reparar los daños y queremos que se reconozca nuestra labor, necesitamos un control de población para tener una convivencia con el lobo", explica la ganadera.
 
Raúl Gómez es un joven ganadero que tiene su explotación en Aldeadávila en Cantabria. Él y otros compañeros han visto desaparecer de la noche a la mañana a su ganado, y es por ello que exige que se mantenga el plan de gestión actual. En la zona no son muchos los que viven en el medio rural, y aún menos los que se dedican a vivir del sector. "Los pocos ganaderos que quedamos con decisiones políticas como éstas vamos a desaparecer", explica. 
 
En estos últimos años ha perdido 20 reses de su explotación. "Es desolador. Llegas por la mañana, ves que algunos animales están muertos, otros aún con vida, y a esos animales tú les has visto nacer", lamenta Raúl. 
 
A pesar de su juventud, él tiene claro que quiero vivir de este oficio pero asegura que la inceridumbre no ayuda. "No sé si podré seguir, hay miedo de sacar al ganado a los pastos y de invertir en mejoras. Hoy tienes algo y en una noche te quedas sin nada", explica.
 
Otro de los ganaderos afectados por los ataques del lobo ha sido Pedro Sansegundo, propietario de una explotación en Navalmoral de la Sierra en la provincia de Ávila. Él ha sufrido en una ocasión el ataque a dos de sus animales. "El lobo los mató y ni siquiera se los comió. Además, los ataques provocan estrés en el resto de los animales produciendo abortos sobre las hembras", afirma el ganadero. 
 
Pedro también destaca que los ganaderos son imprescindibles para mantener el equilibrio medioambiental y no solamente les preocupa el dinero de las indemnizaciones ante los ataques. "A los ganaderos no se nos valora y en cambio somos la brigada de incendios más grande y más económica", apostilla.

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