Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • Un ataque de una manada de lobos mata a 21 ovejas, un mastín y deja gravemente herido a otro, en Campo de la Lomba (Riello, León)

A Francisco Campo los lobos no solo le han matado parte de rebaño de ovejas que tenía en su pueblo, Campo de la Lomba, en el municipio leonés de Riello, sino que también le han dejado abatido anímicamente, su voz al otro lado del teléfono muestra claramente su estado de ánimo, pero cuenta su historia para denunciar públicamente qué es lo que está ocurriendo. Tras toda una vida como pastor y apicultor, se siente “sin ánimo”, “cansado de la vida” y temiendo “el final, es muy duro”.

El último día de 2021, Francisco se fue a otro pueblo a hacer compra y echar gasóil y calcula que en apenas “media hora”, una manada de lobos “de 10 o 12” animales atacaron a su rebaño de 266 ovejas, mataron a 21 de ellas, a un mastín e hirieron gravemente a otro. Sabe que fue una manada porque ocurrió en poco tiempo y “porque mataron a más de una oveja juntas y en dos direcciones”.

En la montaña leonesa, recuerda este pastor, “toda la vida se temía la llegada del lobo”, en singular, pero ahora lo que ocurre es que atacan en grupo. “Antes se hablaba de que salía el lobo, si eran dos, ya era grave, pero con cuatro o seis perros mastines, no entraba, ahora tenía cinco perros y los lobos los comen”. Tiene miedo de lo que pueda ocurrir este invierno: “me comen los mastines”, asegura.

 

“Si no baja el nivel de lobo, sobramos todos”

Francisco Campo tiene 67 años, explica, está en “jubilación activa” y reconoce que “no se defiende ni física, ni económicamente” y añade que no le dejan “comer con dignidad, si me jubilo son 720 euros, me muero de hambre y si no, trabajo para el lobo y para el oso, en las colmenas que tengo”.

Su rebaño estaba formado por 266 ovejas en Campo de la Lomba, donde ha pasado la vida entera, el ataque de lobo de Nochevieja mató a 21 ovejas que, económicamente, le supone perder “las ganancias del año, porque esas ovejas eran de lo mejor, el lobo siempre coge ganado de dos años porque son las que, cuando se arrima, saltan, se sienten fuertes. A las ovejas viejas no las mató nunca”. Perder esas 21 ovejas supone perder entre 20 y 40 corderos que iban a parir en febrero, después, explica, tendré que “reponer otras 20 corderas para esto y otras 20 más para las viejas. Así que, este año ¿qué vendo yo?, ¿qué como?, ¿con qué mantengo las ovejas?”.

Ser ganadero supone trabajar los 365 días del año, “al pie del cañón, siempre” y con lo que gana, expone Campo, no tiene para pagar más seguros que los obligatorios, las ovejas no estaban aseguradas porque “no gano para ello, para seguro de ovejas, de perros, de colmenas, de coches, de agrícolas... solo tengo los obligatorios”.

Tras una llamada del servicio forestal del Ayuntamiento, Francisco Campo hará los trámites pertinentes para que se le indemnicen, económicamente, las pérdidas por el ataque, aunque no se muestra esperanzado con el resultado porque ha sufrido más ataques de lobo a su rebaño y de oso a sus colmenas y “de ovejas nunca tuve indemnización y de colmenas, alguna vez, pero el oso me mató cientos”.  Aunque ese dinero llegue, afirma que “el dinero no lo arregla todo” porque ve “esto ir a más y a peor”, sufre al ver a sus ovejas tras el ataque y pensar en el sufrimiento de los animales que ha criado, “no quiero vender las ovejas al lobo, ni ver que les arranque partes del cuerpo en vivo, es una salvajada”.

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