El Instituto de Ganadería de Montaña (León) investiga la alimentación con insectos para los rumiantes

Agronews Castilla y León

27 de febrero de 2023

foto oveja

El Instituto de Ganadería de Montaña (IGM), con sede en León, investiga junto con la Universidad de Turín en la utilización de insectos para la alimentación de rumiantes. El doctor Pablo Gutiérrez Toral, investigador del IGM (instituto mixto de investigación constituido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de León) explica que se trabaja desde diversas perspectivas, comenzaron con “harinas ricas en proteína para usar una fuente proteica” y ahora concentran sus esfuerzos en el uso de “aceites de lípidos y el uso de aceites y cuál es la base de esos aceites” porque, desde el punto de vista legal, “las harinas no se pueden usar en rumiantes” (están prohibidas desde la crisis de las vacas locas), aunque sí son válidas en pollos, cerdos o peces.

En el caso de los rumiantes, expone, “los aceites tienen interés porque pueden ser una fuente de energía, puesto que ya se usan grasas en la alimentación de rumiantes como el palmítico” o de soja y con esta investigación el objetivo es buscar una alternativa a esos aceites porque “por un lado, tiene un impacto ambiental muy alto debido a todo lo que se está deforestando para producir soja o Palma” y, por otro lado, porque compiten con la alimentación humana. “Si ese aceite de soja lo podemos destinar a la alimentación humana, competimos menos en la alimentación animal y sabemos que, ahora mismo, los precios de todas estas materias primas están subiendo mucho, en parte por esa competición”. Por ello, el aceite a base de insectos “podría ser un sustitutivo como fuente de energía en la dieta de los rumiantes, pero además podría tener ventajas porque como algunos de estos aceites son ricos en ácidos grasos insaturados y con ello podemos modificar el perfil lipídico de la leche y hacerlo potencialmente más saludable para los consumidores”.

En fase de experimentación en vacas

Esta investigación ya ha sido objeto de varios artículos en revistas científicas y está, en estos momentos, ha comenzado ya la fase de experimentación. En Turín, ya se ha comenzado a alimentar vacas lecheras con estos aceites, concretamente en el Piamonte, y en el IGM, ubicado en León, comenzarán en las próximas semanas, una vez terminada la paridera, en ovejas lecheras, esperan que para “el verano habremos hecho el experimento, pero claro, luego hay que analizar en el laboratorio y eso lleva a un su tiempo”. Esperan tener datos para el año que viene.

La fase de prueba ser hará con en torno a una docena de animales que tienen en las instalaciones del IGM en la Finca Marzanas de Grulleros (León).

El aceite que están probando proviene de la mosca negra o Tenebrio molitor, el gusano de la harina, que “son insectos que están aprobados para alimentación tanto animal, como humana en la Unión Europea y hay granjas destinadas a crear estos insectos”. Se utiliza “la fase larvaria que es la más rica en proteína y en grasa”. El problema que encuentran es que no hay granjas de insectos que se dediquen a la producción para rumiantes con insectos, como sí hay para peces, por ejemplo, ya que aún no hay estudios científicos sobre el uso en rumiantes. Según explica este investigador, “entre el año 2000 y 2022 se publicaron unos 10 artículos sobre rumiantes en todo el mundo y solo en el año 2002 ya se publicaron otros 10, es decir, estamos creciendo exponencialmente, pero no estamos en una fase muy inicial”.

Conseguir el aceite de los insectos no es sencillo porque hay poca industria, en este caso para la investigación con ovejas, lo enviarán desde Turín donde tienen experiencia en la crianza de insectos, ya que comenzaron trabajando en la alimentación en acuicultura hace años.

A la espera del Plan Regional de Investigación

De momento no cuentan con financiación específica para esta investigación y se encuentran a la espera de que se publique el Plan Regional de Investigación en Castilla y León, ya que consideran que “de cara a la región de Castilla y León sería muy interesante porque va en las líneas prioritarias de buscar una economía circular, ya que los insectos pueden reciclar otros productos que si no, serían desechos de materia orgánica y podría encajar muy bien para ayudar a la sostenibilidad de la ganadería”.

Entre los datos que destacan de esta investigación es la dependencia del exterior para conseguir proteínas para la alimentación animales, concretamente un 70% se importa de otros países y, aunque aún es pronto para conocer en qué porcentaje se podrían reducir esas importaciones, Gutiérrez Toral cree que podría ser “importante». En soja, por ejemplo, la dependencia del exterior es del 95%, “no se podrá sustituir el 100% de la soja porque tiene una composición de aminoácidos diferente y hay muchos factores, pero sí podríamos reducir en torno a la mitad o un 40%”, aunque aún es pronto para aventurar cifras.



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