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» El índice de precios de los alimentos de la FAO* registró un promedio de 135,7 puntos en enero de 2022, es decir, 1,5 puntos (un 1,1 %) más que en diciembre de 2021. El repunte del índice en enero obedeció a aumentos considerables en los subíndices de los aceites vegetales y los productos lácteos, que se vieron compensados en parte por una disminución de los precios del azúcar por segundo mes consecutivo. Los subíndices de la carne y los cereales no experimentaron prácticamente variaciones.

» El índice de precios de los cereales de la FAO se situó en un promedio de 140,6 puntos en enero, lo que supone un incremento marginal (del 0,1 %) respecto de diciembre y 15,6 puntos (un 12,5 %) por encima de su nivel hace un año. En enero descendieron los precios mundiales del trigo, un 3,1 %, por el incremento estacional de los suministros derivado de cosechas abundantes en la Argentina y Australia. Sin embargo, la fuerte demanda sostenida de trigo de mayor calidad en un contexto de escasez de disponibilidades a nivel mundial, sumada a la incertidumbre por el aumento de las tensiones políticas en la región del Mar Negro, impidió que los precios descendieran en mayor medida. Por el contrario, en enero subieron los precios del maíz para la exportación, incrementándose un 3,8 % desde diciembre, sobre todo por la preocupación a causa de la persistente sequía en el hemisferio sur, concretamente en la Argentina y el Brasil; los efectos indirectos del mercado del trigo contribuyeron a la presión al alza sobre los precios del maíz. En lo que respecta a otros cereales secundarios, los precios internacionales del sorgo también subieron en enero, en consonancia con la tendencia de los precios del maíz, mientras que las cotizaciones de la cebada fueron ligeramente inferiores. Además, en enero, el volumen menor de las cosechas y el nivel estable de las adquisiciones de compradores asiáticos respaldaron el aumento de los precios internacionales del arroz, que subieron un 3,1 %.

» El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se situó en un promedio de 185,9 puntos en enero, lo cual representa un aumento de 7,4 puntos (un 4,2 %) respecto del mes anterior y el nivel más elevado de todos los tiempos. La subida obedeció al incremento de las cotizaciones de los aceites de palma, soja, colza y girasol. Tras un descenso transitorio, los precios internacionales del aceite de palma repuntaron en enero, fundamentalmente a causa de la preocupación por una posible disminución de las disponibilidades exportables en Indonesia, el mayor exportador de aceite de palma del mundo, así como por una producción moderada en los principales países productores. También se recuperaron los precios mundiales del aceite de soja gracias a la solidez de las importaciones, especialmente en la India. Entretanto, los precios de los aceites de colza y de girasol se vieron favorecidos, respectivamente, por la persistente escasez de la oferta y la creciente demanda mundial de importaciones. La subida de los precios del crudo también empujó al alza los valores internacionales de los aceites vegetales.

» El índice de precios de los productos lácteos de la FAO registró un promedio de 132,1 puntos en enero, esto es, un alza de 3,1 puntos (un 2,4 %) desde diciembre de 2021, lo que representa el quinto aumento mensual consecutivo y hace que el índice se ubique 20,8 puntos (un 18,7 %) por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado. En enero subieron las cotizaciones de los productos lácteos; las subidas más pronunciadas correspondieron a la leche desnatada en polvo y la mantequilla. El aumento de enero se debió a la disminución de la oferta en los mercados mundiales a consecuencia de una reducción de las disponibilidades exportables, especialmente en Europa occidental, donde la reducción de las entregas de leche de algunos de los grandes países productores de leche y una caída de las reservas empujaron los precios al alza. Las expectativas de que la producción de leche en Oceanía en los próximos meses se mantenga en un nivel inferior al promedio contribuyeron a la contracción de los mercados mundiales de productos lácteos. Además, las demoras en la elaboración y el transporte de la leche provocadas por la escasez de mano de obra relacionada con la enfermedad por coronavirus (COVID-19) hicieron que los precios de los productos lácteos subieran todavía más.

» El índice de precios de la carne de la FAO* se situó en enero en un promedio de 112,6 puntos, ligeramente superior al de diciembre de 2021, lo que empujó el índice 16,6 puntos (un 17,3 %) por encima del valor registrado en el mismo mes hace un año. En enero los precios de la carne de bovino alcanzaron un nuevo máximo, respaldados por una fuerte demanda mundial de importaciones que superó a los suministros para la exportación, principalmente en el Brasil y Oceanía, a raíz de una disminución de la oferta de ganado destinado a la elaboración. Por su parte, las cotizaciones de la carne de cerdo subieron ligeramente, ya que la escasez de mano de obra y los elevados costos de los insumos redujeron la oferta mundial, contrarrestando la presión a la baja ejercida por la desaceleración de las importaciones en China. Por el contrario, los precios de las carnes de ovino y aves de corral siguieron descendiendo, ya que los suministros exportables a escala mundial superaron a la demanda de importación, pese a las limitaciones de la oferta derivadas de las demoras en la producción y el transporte relacionadas con la COVID-19 y, en algunos de los grandes países productores de carnes de aves de corral, de brotes de gripe aviar.

» El índice de precios del azúcar de la FAO registró un promedio de 112,8 puntos en enero, esto es, 3,7 puntos (un 3,1 %) menos que en diciembre, lo que representa la segunda disminución mensual consecutiva y el nivel más bajo de los últimos seis meses. La disminución de las cotizaciones internacionales del azúcar en enero estuvo relacionada fundamentalmente con las perspectivas favorables para la producción y con la buena marcha de las cosechas en los principales países exportadores, la India y Tailandia, así como con el aumento de las precipitaciones en las principales zonas productoras del Brasil. Además, en enero, la bajada de los precios del etanol en el Brasil ejerció una presión adicional a la baja en los precios mundiales del azúcar. Sin embargo, el fortalecimiento del real brasileño frente al dólar de los EE.UU., que suele limitar los envíos procedentes del Brasil, el mayor exportador de azúcar del mundo, impidió que se produjeran descensos más sustanciales de los precios del azúcar.

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