Las obras de la presa de Castrovido ya han entrado en su fase final. De hecho, el hormigonado de la presa supera ahora mismo el 90 por ciento, un volumen de ejecución que llama al optimismo. Y es que, si el proceso se desarrolla sin contratiempos, todo hace indicar que el hormigonado de la presa, sin duda uno de los trabajos de mayor envergadura del proyecto en general, podría finalizarse antes de fin de año, cumpliendo así los últimos plazos planteados por el Ministerio.

La obra, declarada de ‘interés general’, está cumpliendo los últimos plazos ofrecidos por el Ministerio

En este sentido, Dositeo Martín, portavoz de la Comisión de Seguimiento de las obras de la presa, destaca el “buen ritmo de trabajo” alcanzado en los últimos meses. Y eso a pesar de que tiempo atrás hubo que superar un problema de abastecimiento de materias primas, ya que las cenizas, un material usado en la mezcla con el hormigón, no llegaron a tiempo, lo que retrasó la ejecución de los trabajos.

Esa situación, sumada a las altas temperaturas, que obligan a los operarios a refrigerar el encofrado para que no fragüe demasiado deprisa y pierda resistencia, han sido los únicos contratiempos que ha tenido la obra desde primavera. Todo lo demás ha sido trabajo, trabajo y más trabajo, aprovechando además la estación más seca, que ha hecho que la cabecera del Arlanza presente ahora mismo un caudal muy reducido.

Así, Martín confía en que los últimos trabajos de hormigonado puedan desarrollarse antes de que llegue el crudo invierno. De esta forma, de cara al año que viene se podrían ejecutar las últimas obras y concluir la instalación de la central hidroeléctrica. A partir de ahí, se deberán llevar a cabo las numerosas pruebas de resistencia a las que debe ser sometida la presa antes de proceder al llenado, que si todo sale según lo previsto, se producirá ya en 2018. Para ello, previamente ya se han acometido una gran cantidad de infraestructuras complementarias, como los aliviaderos, los accesos y la presa de cola.

Interés general

Sea cual sea el calendario, lo que está claro es que la presa “por fin” se va a terminar. Y no es una cuestión baladí. No en vano, el de la presa de Castrovido es uno de esos proyectos que se prolongan durante décadas por unas causas u otras. Los retrasos, las paralizaciones e incluso un fatal accidente que se cobró la vida de cuatro operarios en 2011 han afectado de lleno al proyecto, que, eso sí, ha acabado recibiendo la declaración de ‘interés general’. Gracias a esta declaración, la presa se ha asegurado los fondos necesarios para su conclusión en 2017, haya Gobierno o no. Haya presupuestos generales del Estado o no. Con los tiempos que corren, esa es sin duda una gran garantía.

La presa de Castrovido se proyectó para cumplir la doble función de regular el río Arlanza para evitar las frecuentes avenidas y garantizar los caudales necesarios para el abastecimiento urbano el regadío de 6.000 hectáreas, objetivos a los que se añade la producción eléctrica complementaria. La capacidad del embalse, situado en los términos municipales de Salas de los Infantes, Monasterio de la Sierra, Castrillo de la Reina, Moncalvillo y Palacios de la Sierra, será de algo más de 44 hectómetros cúbicos, muy similar a la del embalse de Úzquiza.

G. de la Iglesia - www.burgosconecta.es

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