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Más del 90 % del Estado australiano de New South Wales se encuentra actualmente en sequía. Esto ha reducido las exportaciones agrícolas en un 22 % en 2019 y, en los últimos 12 meses, el PIB agrícola ha disminuido en aproximadamente un 7 % en todo el país. El Primer Ministro de ese país ha anunciado una dirección estratégica del Gobierno para el futuro de la agricultura y el desarrollo regional.

Con el objetivo llevar a cabo el plan de convertir a la agricultura en una industria de 100.000 millones de dólares australianos (alrededor de 62.000 millones de euros) en la próxima década, el primer ministro anunció recientemente en la Bush Summit celebrada en Dubbo (New South Wales) una serie de iniciativas políticas.

El Primer Ministro resaltó en su discurso la importancia de la Australia regional, así como plantear temas como la sequía, seguridad del agua, sostenibilidad, prácticas agrícolas innovadoras, creación de empleos y la salud de las tierras de cultivo.

Entre las medidas más significativas destaca el impulso del gobierno para aumentar las exportaciones agrícolas del 75 % del total actual, que supone 60.000 millones de dólares australianos (alrededor de 37.000 millones de euros), al 90 % en 2022 a través de acuerdos de libre comercio preferenciales negociados con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.

La ministra de Desarrollo Regional Bridget McKenzie supervisará la creación de un plan nacional para aumentar la productividad en el sector agrícola. Destacan entre otras las medidas para la eliminación de barreras no arancelarias al comercio, el fortalecimiento de las inversiones en investigación y desarrollo agrícola y la adopción de tecnologías agrícolas innovadoras.

La coalición también planteará una nueva legislación para controlar el traspaso ilegal en propiedades agrícolas, se designará un nuevo House Select Committee para analizar el futuro de la Australia rural y regional, se priorizará la salud de las tierras de cultivo, se mejorará la red de agua nacional y se estudiará la creación de un fondo para la sequía nacional con una inversión inicial de 3.900 millones de dólares australianos (2.437 millones de euros).

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