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CEVI y Copa-Cogeca, en representación de los viticultores independientes, las bodegas y las cooperativas vitivinícolas, organizaron ayer, 6 de noviembre, en Bruselas un taller para presentar la situación actual del mercado, así como las futuras tendencias de este y, lo que es másbimportante, para hablar de cómo los viticultores de la UE se están adaptando al objeto de garantizar una viticultura más sostenible.

El éxito del sector vitivinícola refleja lo que se puede alcanzar gracias a la integración de la UE, a saber, un marco jurídico común del que todo el sector se puede beneficiar en gran medida y una visión europea genuina que respalda su desarrollo. En las dos últimas décadas, la balanza comercial ha aumentado en más de un 275 %, con unos beneficios netos de unos ocho mil millones de euros en 2018. La calidad también se ha incrementado considerablemente y, actualmente, el 64 % de los vinos gozan de una indicación geográfica (el 44 % de tipo DOP y el 20 % IGP). Pese a ello, hoy en día el sector se encuentra ante numerosos desafíos que probablemente sean los más difíciles a los que se haya tenido que enfrentar jamás.

Hoy por hoy, los viticultores de la UE comparten dos inquietudes principales: el deterioro de su situación económica debido a la recesión económica mundial y a la contracción de los márgenes de beneficio y, por supuesto, el cambio climático, que ya ha demostrado su capacidad destructiva. En los últimos años, se han hecho muchos esfuerzos con miras a reforzar los estándares de sostenibilidad. No obstante, para hacer frente a todos los nuevos retos, los viticultores deberán adquirir constantemente nuevas habilidades y ser más creativos y novedosos para dar con soluciones innovadoras y sobrevivir en un mercado que es cada vez más global y volátil.

Durante el taller, se señalaron una serie de puntos claves:

  • Las condiciones económicas de los viticultores se han ido deteriorando a lo largo de las tres últimas campañas en algunas zonas productivas, aunque cabe mencionar que los vinos siguen a la cabeza de las exportaciones agroalimentarias. Los precios son bajos y los márgenes de beneficio para los productores están disminuyendo.
  • La transición hacia una producción más sostenible entraña un coste al que los productores no pueden hacer frente por sí solos; así pues, se pide a los consumidores y a la distribución que también pongan de su parte. En cuanto a las políticas públicas, estas deberán brindar apoyo mediante inversiones y mitigar los desequilibrios del mercado.

El presidente del Grupo de Trabajo «Vino» del Copa-Cogeca, Thierry Coste, subrayó que «es crucial que la UE siga apoyando al sector con un presupuesto de la PAC sólido y que,  asimismo, siga promoviendo su sostenibilidad. El marco legislativo de la PAC debería garantizar apoyo y crear sinergias con otros fondos a fin de que nuestros viticultores puedan encontrar nuevas soluciones y adaptarse a los cambios».

El sector vitivinícola se mantiene optimista indicando que, con las medidas de ayuda adecuadas y con una política comercial justa, podrá adentrarse en nuevos mercados y
defender la innovación de productos con el fin de adaptarse a las nuevas tendencias; de este modo, se promoverían, por ejemplo, productos más respetuosos con el medio ambiente y vinos con un menor contenido alcohólico.

Por su parte, el presidente de CEVI, Thomas Montagne, convino lo siguiente: «‘‘Diversidad’’ significa innovación y resistencia y, por tanto, esta es indispensable para mantener y mejorar el modelo europeo de viticultura que está formado por un abanico de entidades, pequeños, medianos y grandes viticultores y cooperativas que estimulan el crecimiento y favorecen la creación de empleo en las zonas rurales».

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