Eduardo Mongil - Agronews CyL
  • La firma de Vitigudino forma parte de Los Majadales de Flores, una compañía familiar que se creó a principios del siglo XX, y que sigue en forma para ofrecer productos ibéricos de calidad producidos al estilo tradicional.

Tradición y apuesta por el campo salmantino. Esas son dos de las características principales de Los Majadales de Flores, una compañía familiar que comenzó su andadura a principios del siglo XX en la localidad salmantina de Vitigudino, y cuya principal marca comercial es Embutidos Flores. Según comenta Patricia Revesado, responsable de la firma, el secreto de esta longevidad “es la calidad y el buen hacer en nuestros embutidos, que nos inculcaron nuestros antepasados”.

La empresa cuenta con más de 4 mil metros cuadrados de instalaciones entre Vitigudino y Villaseco de los Gamitos, población cercana donde el microclima y la altitud a la que se encuentra propician un ecosistema propicio para la fabricación y curación de sus embutidos. Actualmente, la compañía da trabajo a unos 25 trabajadores.

La firma produce jamones y otros embutidos y embuchados, de cerdo ibérico y de cerdo blanco, aunque Patricia Revesado tiene sus favoritos: “La longaniza y el lomo bellota son una delicia, pero destaco el cabecero ibérico, que es un manjar para aquellos que sepan degustar y saborear un producto que es un espectáculo. Se hace en ciego, en tripa natural, con una lenta curación y está exquisito”, asegura la presidenta.

Añade también que la clave para garantizar el futuro del mundo rural, desde su punto de vista, está en la existencia de empresas que quieran apostar por echar raíces en los pequeños núcleos de población. “Es el mejor sitio para crecer a pesar de los impedimentos. Es mucho más fácil, por ejemplo, adquirir terrenos y expandir los negocios. Quizá cuesta encontrar gente que quiera desplazarse a los pueblos, pero creo que tienen más potencial que las ciudades”, opina Revesado, pero reclama que las autoridades también pongan de su parte: “Las administraciones tienen que invertir en viviendas y ayudar a que la gente pueda vivir en el mundo rural, eso ayudaría mucho a la hora de encontrar trabajadores”.

Aun así, asegura que tienen que pelear contra algunos inconvenientes. Embutidos Flores tiene punto de venta activo en Internet, pero “hay problemas porque no nos llega la fibra a fábrica”, indica Revesado, aunque añade que “hacemos lo imposible por trabajar como en una gran ciudad. Hay problemas con las agencias de transporte, aunque trabajamos con grandes empresas como SEUR y procuramos que el producto siempre llegue con frío y de la manera más rápida posible”.

Embutidos Flores cuenta con espacios abiertos en la dehesa del campo salmantino, donde su ganado de cerdos puede alimentarse de encinas, algo que Patricia considera clave para el resultado final de los productos. “Es muy importante para la calidad del producto que los cerdos se críen en el campo, en su hábitat natural rodeados de encinas y moviéndose de un lado a otro. Cuidamos su alimentación y cuidamos de ellos”, afirma.

A ello se suma la elección de las materias primas que utilizan, que cumplen con controles de calidad, y son sólo productos nacionales, con especial relevancia a productos salmantinos, y denominaciones de origen como el Pimentón de la Vera. Tierra de Dabor y la Marca de Garantía Ibéricos de Salamanca avalan a Embutidos Flores.

A su vez, la compañía pertenece a Vitartis la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León. Según Patricia Revesado, pertenecer a este colectivo les resulta muy beneficioso porque “nos asesora, informa y aconseja de todo lo que puede ser importante para nuestra empresa con ideas innovadoras y nos conecta con otras empresas que nos pueden ayudar”.

El próximo objetivo a corto plazo de la empresa es conseguir el ciclo completo en Embutidos Flores, porque actualmente no llegan a criar todo lo que tienen que su demanda exige. El reto es fabricar un 50% más con cría propia que en la actualidad, para lo que han invertido en las instalaciones y han adquirido nueva maquinaria.

“Es fundamental tener animales con una buena genealogía para conseguir unos productos con una calidad extraordinaria, que es lo que buscamos y es siempre nuestro objetivo”, concluye Patricia Revesado, la directora de una compañía con sello tradicional pero que quiere avanzar hacia el futuro.

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