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Durante el último mes, afirma en su último informe el Consejo Internacional de Cereales,  ha aumentado la preocupación por la propagación global del coronavirus, y ha crecido la incertidumbre respecto a sus implicaciones a largo plazo para la producción y el consumo. Aunque se ha registrado un fuerte aumento, a corto plazo, de la demanda de algunos productos básicos, entre los que destacan el arroz y los alimentos derivados del trigo, la debilitación de las condiciones económicas podría mermar el consumo a largo plazo, sobre todo en el caso de productos industriales tales como el etanol y el almidón elaborados a partir del maíz. Las importaciones de algunos productos se han ido acelerando durante las últimas semanas, pero se están notificando dificultades logísticas al extenderse las restricciones sobre el transporte y las medidas de cuarentena. Las restricciones aplicadas al transporte también podrían entorpecer la distribución de insumos agrícolas, con un impacto adverso sobre la siembra de primavera; a estas alturas, sin embargo, el Consejo prevé que se cumplan las intenciones de siembra. Aun así, las proyecciones del Consejo para la oferta y la demanda no dejan de ser provisionales, al no contar todavía con una visión clara del progreso y de la duración de la pandemia.

La previsión para la producción mundial de cereales totales (trigo y cereales secundarios) en 2019/20 se ha incrementado, en este informe de marzo, en 3 millones de toneladas desde el mes pasado para situarse en 2.175 m., debido más que nada al ajuste de la proyección para la producción de maíz en la UE. Al recortarse la previsión para el consumo, baja en un millón de toneladas frente al documento previo hasta los 2.192 millones de toneladas, la proyección para las existencias de cereales totales se ha aumentado en 4 m. de t., aunque se sigue esperando que las reservas mundiales experimenten un descenso interanual de 17 m., alcanzando así su nivel más bajo en cuatro campañas.

Destacar que el Consejo Internacional de Cereales sitúa la producción de trigo en la campaña 2019/2020 en los 763 millones de toneladas, repitiendo la cifra del informe de febrero. Lo mismo se puede decir del consumo que se sitúa en los 753 millones.

Por lo que se refiere al maíz  se eleva la cosecha mundial para la 19/20 en cuatro millones de toneladas hasta los 1.116 millones. Por el contrario el consumo se reduce ligeramente en relación a la nota previa, cayendo en un millón de toneladas hasta los 1.150 millones de toneladas.

Al reducirse las proyecciones para Brasil y Argentina, la previsión para la producción mundial de soja en 2019/20 se ha recortado en 4 millones de toneladas. a 341, cifra que supone un descenso interanual del 5%. Como consecuencia, se han reducido también las proyecciones para el consumo y para las existencias remanentes; la previsión para las reservas mundiales se ha recortado en 1 m. de t. a 38 m., tratándose de un descenso interanual del orden del 33%. Suponiendo cierta ampliación de la superficie en Estados Unidos, se prevé que la producción mundial aumente en un 7% en 2020/21. Aunque cabe esperar un leve aumento de las existencias, se mantendrán en niveles más bien ajustados debido tanto al bajo volumen de las reservas iniciales como al incremento de la demanda. A estas alturas, se prevé que el comercio crezca en un 3% para situarse en un máximo histórico de 157 m. de t.

El presente informe incluye el primer conjunto completo de proyecciones de oferta y demanda para 2020/21. Se espera que la producción de cereales totales se eleve a un nuevo máximo histórico de 2.223 m. de t., tratándose de un incremento interanual del 2%. Reflejando la caída de las existencias iniciales, se prevé que la oferta mundial de cereales (producción más existencias iniciales) aumente en un 1%; suponiendo cierto crecimiento de la demanda, cabe esperar que las reservas remanentes experimenten un nuevo descenso modesto. Es previsible que el comercio alcance una cifra récord, con unos envíos más voluminosos de trigo, maíz y sorgo.

 

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