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  • En el nuevo informe “Perspectivas alimentarias” de la FAO se hace un seguimiento de los riesgos asociados al aumento de los costos de las importaciones en un contexto de alza importante de los precios

El comercio mundial de alimentos está preparado para ser resiliente este año, aun cuando los precios internacionales de los productos alimenticios se mantengan elevados ante las incertidumbres sobre la oferta y la demanda, de acuerdo con un informe de las Naciones Unidas publicado hoy.

Además, contrariamente a las previsiones generalizadas de colapso de los mercados internacionales de alimentos, los flujos comerciales siguieron alcanzando cifras récord durante la actual pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), según un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De hecho, a nivel mundial, el comercio de productos agrícolas -en particular de los alimentos menos perecederos- se desempeñó con mayor solidez que el de los sectores comerciales más generales.

Ello también ha contribuido a impulsar el pronóstico provisional de la FAO sobre el costo mundial de las importaciones de alimentos en 2021 hasta los 1,72 billones de USD, lo que supone un incremento del 12 % respecto de la cifra récord anterior de 1,53 billones de USD en 2020. Sin embargo, el aumento de los precios hace temer que es posible que los mayores desembolsos sigan enmascarando un deterioro de tipo cuantitativo y cualitativo de las tendencias alimentarias en los países vulnerables.

En "Perspectivas alimentarias", que se publica dos veces al año, se ofrece una evaluación detallada de las tendencias de la oferta y la demanda en los mercados de los principales productos alimenticios del mundo, como los cereales, los aceites vegetales, el azúcar, la carne y los productos lácteos, y el pescado. También se examinan las tendencias de los mercados a término y los costos de transporte de los productos básicos alimenticios.

Entre sus conclusiones, medidas según los índices de precios del consumo mundial de alimentos de la FAO, cabe destacar que, en mayo de 2021, el precio medio al consumidor de las proteínas a nivel mundial superaba en un 23 % el nivel registrado en mayo de 2020. Por su parte, los precios de las calorías subieron un 34 % interanual y alcanzaron el nivel más elevado desde febrero de 2013. La diferencia obedece a un mayor aumento de los precios del trigo, los cereales secundarios y los aceites vegetales en comparación con los de las carnes, los productos lácteos y el pescado.

Conclusiones

Se prevé que este año aumentará la producción mundial de los principales productos básicos alimenticios con la excepción del azúcar, que, según las previsiones, disminuirá por tercer año consecutivo y no cubrirá el consumo mundial, lo cual apunta a la necesidad de ir reduciendo las existencias.

Aparentemente, las perspectivas del mercado de semillas oleaginosas y sus productos derivados indican la escasez de estos, ya que se estima que el renovado crecimiento de la producción será insuficiente para satisfacer la demanda mundial.

Si bien la oferta mundial de trigo y arroz es abundante, se prevé que las existencias de cereales secundarios disminuirán pese a la producción mundial récord que se espera para 2021, como consecuencia de su utilización como pienso para el ganado y almidones industriales prevista a gran escala.

La relación entre las existencias y la utilización a nivel mundial prevista para finales de año será del 38,0 % en el caso del trigo -es decir, por encima del promedio quinquenal-, del 35,1 % en el caso del arroz, que se mantendrá estable, y disminuirá al 20,8 % en el caso de los cereales secundarios.

Según las previsiones, la producción mundial de carne en 2021 aumentará un 2,2 % y se ubicará en 346 millones de toneladas como resultado de la recuperación estimada para la producción de carne en China, donde se esperan aumentos en relación con todos los tipos de carnes, especialmente la de cerdo, gracias a las grandes inversiones en la cadena de valor y a los esfuerzos dirigidos a controlar la propagación de la peste porcina africana.

Se prevé que repuntará la producción mundial de pescado y es probable que los precios aumenten al recuperarse la demanda de los restaurantes tras un año de restricciones ligadas a la pandemia de la COVID-19. En el informe se observa que las restricciones vinculadas a la pandemia impulsaron un cambio en las tendencias de venta que benefició a las pequeñas especies pelágicas, como las sardinas, las anchoas y la caballa, así como al atún.

Capítulo especial sobre el comercio y los precios de los alimentos

A nivel mundial, en 2020 las exportaciones de alimentos y productos agrícolas aumentaron en casi 52 000 millones de USD en comparación con el año anterior, es decir, una expansión del 3,2 % en equivalente anual, siendo los países en desarrollo responsables de alrededor del 40 % del aumento.

En 2021 las perspectivas indican que el valor del comercio agrícola mundial, medido según las exportaciones, aumentará un 8 %, es decir, 137 000 millones de USD. Gran parte de este crecimiento obedece a la demanda de Asia oriental, aunque se espera que la composición de la cesta de importaciones cambie notablemente, en gran medida al recuperarse de la peste porcina africana el sector ganadero de China.

La relación entre el comercio agrícola y el no agrícola alcanzó casi el 11 % a principios de 2020, es decir, solo un tercio del nivel registrado en la década de 1960, pero casi el doble del mínimo histórico de 2007.

El aumento de las importaciones de alimentos en relación con todas las importaciones puede ser un indicador de alerta temprana sobre posibles crisis en algunas zonas. Por ejemplo, aparentemente el costo de las importaciones en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos aumentará un 20 %, esto es, cinco veces más rápido que en el grupo de países menos adelantados. Es posible que sean particularmente vulnerables los países en que los ingresos derivados de la exportación, también los procedentes del turismo, se hayan visto afectados gravemente por la pandemia.

Por último, en "Perspectivas alimentarias" se estudia una forma innovadora de calcular los precios de los alimentos pagados por los importadores que también tiene en cuenta la forma en que cambian las tendencias de la demanda, a menudo como consecuencia de cambios en los ingresos, y que abarca una variedad más amplia de productos alimenticios que el índice de precios de los alimentos de la FAO.

Dicho índice está fundado en los precios de referencia para la exportación de los principales productos básicos, mientras que la nueva medida utiliza valores unitarios de importación que reflejan lo que pagan efectivamente los países cuando importan alimentos, lo cual incluye no solo los costos de flete sino también primas basadas en la calidad o descuentos. El nuevo índice se basa en ponderaciones flexibles y, por tanto, refleja la composición cambiante de las importaciones.

Como consecuencia de ello, el índice de valores unitarios de importación ofrece información acerca de los cambios que pudieran haber hecho los consumidores que perdieron ingresos durante la pandemia de la COVID-19, como pasar de las carnes a los cereales, de la carne de bovino a la de pollo o del arroz basmati al ordinario. El mismo alcanzó su máximo histórico en marzo de 2021, la última fecha en que se dispone de datos.

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