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  • Los ingenieros agrónomos lamentan las pérdidas para el sector agrario de la isla, que está afectando tanto a explotaciones agrícolas y ganaderas como a las infraestructuras hidráulicas y accesos a las fincas
  • El Colegio realizará gratuitamente la tramitación de los proyectos de reconstrucción de las infraestructuras afectadas

Como muestra de apoyo al sector agropecuario de La Palma, el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias ofrece de forma gratuita sus servicios a los agricultores y ganaderos afectados por la erupción del volcán de Cumbre Vieja.

Por un lado, el Colegio va a eximir de los costes de tramitación de los proyectos de reconstrucción de las explotaciones agropecuarias de la zona afectada, así como de las infraestructuras hidráulicas y de acceso a las fincas. Asimismo, la institución pone a disposición de los ciudadanos de La Palma su servicio de Punto de Información Catastral (PIC) en el caso de que tengan que identificar sus parcelas de cara a la percepción de las ayudas que se puedan articular o cualquier otra gestión.

“Es momento para apoyar a los ciudadanos de La Palma y, como profesionales que trabajamos cada día al lado de agricultores y ganaderos, queremos mostrar nuestro apoyo especialmente al sector agrario”, ha comentado Francisco González, decano del Colegio.

 

Suelo agrícola que tardará décadas en poder recuperarse de forma natural

“El efecto concreto de la lava sobre el suelo genera una esterilidad prácticamente a perpetuidad. Además, en las zonas colindantes, por el calor que se genera, se produce a corto plazo una modificación de la flora existente y limita la producción de plantas que habitualmente se cultivaban o desarrollaban en dicha zona”, señala el decano del Colegio.

Afortunadamente, existe la posibilidad de implantar cultivos sobre la propia lava recubriendo las plataformas con tierras de suelos próximos, una práctica que ya es bien conocida por los agricultores canarios, y que en menor tiempo permitiría “fabricar” suelo útil para su utilización como zonas de cultivo mediante el procedimiento de abancalado y aporte de suelo vegetal transportado de otras zonas (proceso de “sorriba”).

Ello requerirá el esfuerzo inversor de los agricultores con ayudas de fondos estructurales europeos, fondos estatales y fondos autonómicos y locales durante las próximas décadas, así como un arduo trabajo conjunto de ingenieros agrónomos y agricultores.

 

Las infraestructuras hidráulicas también están afectadas

Además de la pérdida de explotaciones agrarias que están quedando sepultadas por la lava, la infraestructura hidráulica, compuesta por una compleja red de tuberías y canales, también se verá afectada si la lava llega al mar.

“Ahora mismo las infraestructuras de regadío están parcialmente afectadas, en particular el canal ubicado en la parte más alta de las zonas de cultivo, que aporta agua para riego y que ha quedado interrumpido por el paso de la colada de lava. Si el manto de lava llega al mar, va a suponer el corte de suministro de agua de riego de norte a sur”, comenta Felipe Sánchez, delegado del Colegio en Las Palmas de Gran Canaria, experto en infraestructuras de riego. La lava se desplaza de este a oeste y las conducciones de agua van en sentido norte sur, por lo que se van a encontrar de forma perpendicular, explica.

Según Sánchez, esta es la mayor preocupación desde el punto de vista del regadío porque, si la lava continua su recorrido, sepultaría otras 380 ha más. Además, supondría el corte de suministro de unas 400 ha de superficie de riego colindantes. Como se puede apreciar esta afección supondrá un daño importante para el sector agrario palmero, ya que se trata la mejor zona productora de plátanos de la isla por sus especiales condiciones climáticas y la de más valor económico por sus altos rendimientos productivos por hectárea.

El corte de las comunicaciones por carretera y caminos agrícolas de acceso a fincas, las telecomunicaciones, la desaparición de almacenes agrícolas y negocios relacionados con el sector, viviendas, etc. también afectarán a la actividad agropecuaria de la isla.

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