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La implantación del cultivo del girasol como alternativa en las rotaciones de cultivos, es un hecho que, unido a una deficiente o inexistente fertilización, pude acarrear problemas de fertilidad, por este motivo desde Fertiberia queremos aportar información para tomar mejores decisiones.

Las mayores producciones, sobre todo, por la mejora genética y la inclusión de este cultivo en rotaciones incluso de regadío, hace pensar en mayores extracciones de nutrientes del suelo que deberán ser restituidas para como mínimo, mantener la fertilidad del suelo. Abonar el cultivo del girasol o abonar estratégicamente los cultivos que lo acompañan en la rotación, asegurará el futuro productivo de las explotaciones.

En este año en que las condiciones son favorables para un aumento importante de la superficie de este cultivo el agricultor debe saber que el girasol es una buena rotación es un cultivo rentable pero que no sale “gratis” sino que tiene una capacidad esquilmante de los suelos si estos no se cuidan de la forma adecuada.

Como ejemplo a continuación se ven las extracciones medias de nutrientes por cada 1.000 kg de pipa comercial son 43 kg de nitrógeno, 14 kg fósforo y 32 kg de potasio (Vigil et al., 2009).

En este cuadro se adjuntan las extracciones para un secano árido de 1 t de producción, extracciones para un secano fresco con 1,5 t de producción y para un regadío de 3,5 t de producción.

Tradicionalmente la práctica del “no abonado del girasol”, se sostenía en el marco de una rotación cereal-girasol en la zona sur de España, o cereal-girasol-cereal-leguminosa en la zona norte de España, ya que se abonaba el cereal para compensar las extracciones del conjunto de cultivos de las diferentes alternativas. En la coyuntura actual de reducción de gastos, esta situación ha dejado de ser una realidad: ¿quién abona hoy en día el cereal generosamente para mantener la fertilidad del suelo para el siguiente cultivo?

Una vez que ya sabemos las extracciones de nutrientes barajamos diferentes alternativas a la fertilización del girasol, teniendo en cuenta que a estas extracciones les haremos las correspondientes correcciones en función del análisis de suelo, y factores tan importantes como son la materia orgánica y otros, el girasol se cultiva en una época en el que el suelo tiene temperatura y en ocasiones humedad, luego se corregirán las mismas.

Lo más importante es saber que el girasol toma los nutrientes de una manera muy temprana, luego el aporte de fertilizantes tiene que ser temprano, este es uno de los errores que se cometen esperar a que el girasol tengo un tamaño grande para el aporte del abono, este es un gran error.

Abonado de fondo con un fertilizante complejo, la mejor de las opciones, pero con unos condicionantes.

Este abono debe contener la mayor cantidad de azufre posible, y además si lleva otros macroelementos secundarios el abonado será aún mejor y más completo.

Para esta campaña Fertiberia pone a disposición los complejos:

  • NPK (S-B-Fe-Zn)
  • 17-8-10 (25) +0,1 B+0,5 Fe+0,05 Zn
  • NPK (Ca-Mg-S)
  • 7-14-14 (6-2-25)

Hay dos elementos fundamentales en la fertilización del girasol uno es el Boro, el cultivo necesita este microelemento y lo podemos aportar vía abono de fondo, o vía aplicación foliar aprovechando un tratamiento herbicida o insecticida para esto están las opciones de Fertiberia foliares.

Y el otro es el azufre, este elemento tiene una relación directa con la cantidad de grasa y en consecuencia en rentabilidad, el girasol se cobra con la fórmula 9-2-44 en el que el 44 es la grasa, si conseguimos aumentarla se cobrara aún más esa cosecha, y el azufre tiene una influencia directa.

Por este motivo otro abono a utilizar en la estrategia de fertilización es el NSA 26% con 37% de SO3 de Fertiberia.

En definitiva, el girasol se abre como una gran alternativa para las explotaciones agrícolas y la fertilización debe ser considerada una inversión rentable para este objetivo, desde Fertiberia estamos para poder ayudar a esta toma de decisiones.

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