Antonio Álvarez Rodrigo - Agronews CyL
  • El proyecto InfoAdapta-Agri II propone ocho medida para adaptar las explotaciones a las modificaciones ambientales

  • “Queremos que España sea el laboratorio de Europa para el cambio climático”, apunta Lorenzo Ramos, secretario general de UPA

El agricultor y el ganadero son conscientes de que el clima está cambiando y que ello se va a ver reflejado en su actividad en un futuro más presente que lejano. Así lo refleja una encuesta que ha realizado la organización Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) dentro del proyecto InfoAdapta-Agri que busca mejorar la capacidad de adaptación del sector agrario ante el cambio climático.

“Queremos que España sea el laboratorio de Europa para el cambio climático”, ha asegurado Lorenzo Ramos, secretario general de UPA durante la inauguración de la jornada ‘Adaptación al cambio climático en el sector agrario’ que ha tenido lugar este martes 11 de junio en el Ministerio de Transición Ecológica en Madrid. Un acto donde la organización ha presentado los resultados de su proyecto InfoAdapta-Agri II.

En dicho informe se recoge una encuesta realizada al algunos de los 80.000 agricultores y ganaderos que han participado de una u otra forma en la investigación. Un 93% de los encuestados consideran que el clima está cambiando; el 92% entiende que las precipitaciones se han modificado; y un 90% entiende que la administración y el sector agrario deberían priorizar sus acciones en este sentido.

“El sector de la agricultura está en la primera línea de riesgo por cambio climático”, ha asegurado Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, quien ha lanzado el guante para aumentar el diálogo entre administración y organizaciones agrarias: “Tenemos que asegurar el futuro de un sector imprescindible”.

La encuesta de UPA se ha realizado en 22 provincias “con el objetivo de reflejar la realidad de todas las producciones y modelos de explotación”

La encuesta de UPA se ha realizado en 22 provincias “con el objetivo de reflejar la realidad de todas las producciones y modelos de explotación”, según apuntan desde la opa. “En las próximas décadas la política ambiental va a ser fundamental, y una de los tres pilares, junto a la social y la económica. Estamos preparados para tomar medidas”, ha señalado Ramos.

Sin embargo, resulta llamativo que el 50% de los entrevistados asegure que no ha recibido ningún tipo de formación sobre cómo afrontar el cambio climático. “Nuestro objetivo es trasladar a los agricultores y ganaderos la necesidad de actuar. A través de la formación y de la información, somos parte de la solución y debemos adaptar nuestras explotaciones”, ha indicado Javier Alejandre de las Heras, técnico de UPA.

Los agricultores y ganaderos consideran que el incremento de la necesidad hídrica en los cultivos, la mayor incidencia de golpes de calor son los mayores riesgos

Los agricultores y ganaderos consideran que el incremento de la necesidad hídrica en los cultivos, la mayor incidencia de golpes de calor, el incremento de plagas y la escasez de agua para riegos son los mayores riesgos para las explotaciones.

En el otro lado, les preocupa menos la disminución de la producción del ganado, la bajada de los índices de conversión de los animales, la pérdida de biodiversidad y el aumento de la erosión.

Ocho medida para el cambio

“Me preocupa que los agricultores piensen que la erosión no es una consecuencia cuando para mí es el primero de los problemas”, se ha alarmado Alejandre de las Heras. Como consecuencia del trabajo InfoAdapta-Agri se han evaluado más de 60 medida, de las que se seleccionaron ocho: gestión de suelos; agricultura de precisión y la digitalización; monitoreo y control de plagas y enfermedades; mejora del abonado; mejora de la biodiversidad servicios de polinización; mejora de la ganadería extensiva; gestión del agua; y creación de sistemas de asesoramiento.

De estas medidas para adaptarse al cambio climático, tres se han puesto en práctica. Es el caso de la gestión de los suelos, base de la producción de los alimentos. “Los efectos en el suelo solo se pueden analizar a largo plazo y en muchos casos el gestor de los mismos no es consciente del proceso en que se encuentra”, apunta el informe de UPA.

“Tenemos la obligación moral de manejar el suelo de otra forma”, ha asegurado Vicente Bodas, de la Asociación Agricultura de Conservación de Albacete. Este manchego ha partido en la experiencia de adaptación al cambio climático en la medida de gestión sostenible de suelos y su conclusión es clara: “El laboreo está reconocido y prestigiado como buena práctica. Imaginemos si cambiamos y dejamos cubrir el suelo con vegetación en los periodos de invierno que curiosamente es cuando más llueve. Dejando los residuos orgánicos sobre el suelo para que el tiempo actúe. No alterándolo físicamente”.