Agronews Castilla y León

La Junta de Castilla y León ha seleccionado como ‘Tesoro oculto’ del Archivo Histórico Provincial de Segovia una serie de documentos que pertenecen al libro del Fiel del Mercado y al Libro de los pastores del Marquesado de Lozoya en los que se muestran las marcas ganaderas de ovejas que existían en el siglo XIX, así como el registro de la venta de ganado ovino.

En estos textos se conserva una gran cantidad de marcas ganaderas que abren a los investigadores una vía de trabajo para conocer quiénes eran los ovejeros que comerciaban en la provincia de Segovia, cómo eran sus ganaderías y cuánto dinero ganaban con la producción de lana, primero, y con su transformación en la industria textil, después.

Segovia es una provincia que por su orografía y clima no tenía demasiada producción agrícola, sin embargo, sí que contó con importantes rebaños de oveja merina, dejando un importante rastro en la documentación y una industria textil que floreció hasta bien entrado el siglo XVII.

Actualmente, los turistas que visitan Segovia no se van sin probar un cordero asado, que goza de Indicación Geográfica Protegida por su calidad, pero en aquella época las ovejas eran un bien de primera necesidad que mantenía el sistema de exportaciones más florecientes del Reino de Castilla. Los corderos y las ovejas jóvenes se criaban para obtener de ellos las famosas lanas de merina, y sólo se consumían las llamadas ‘ovejas machorras’; animales ya viejos cuya lana se hacía más basta con los años y perdía la calidad.

Los movimientos de entrada y salida de la ciudad por parte de las ovejas estaban controlados por el Fiel del Mercado, que era el oficial que las vigilaba en los diferentes mercados y que documentó muchas marcas de oveja merina en Segovia. El Marquesado de Lozoya controló también el movimiento de ovejas hasta finales del siglo XIX y, dentro de su fondo documental, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Segovia, se encuentra el ‘Libro de los pastores del Marquesado’, en el que están reflejados los movimientos de sus rebaños a lo largo del año, así como el sueldo de los pastores, entre otras anotaciones.

A los ranchos de los marqueses llegaban las ovejas que pasaban los inviernos en tierras del sur, en Extremadura, y en ellos, a su llegada, eran esquiladas para posteriormente subir a la sierra a pasar los veranos frescos. De esta manera se garantizaba el proceso de industrialización de la excelente calidad de la lana merina para después exportarla, sobre todo, al norte de Europa.

Por su importancia documental, el Archivo ha seleccionado esta documentación como ‘Tesoro oculto’ y, mantendrá expuestos estos textos hasta el 11 de junio, que podrán visitarse de lunes a viernes de 9.00 a 14.00 horas y los lunes y los martes por la tarde desde las 16.30 a las 19.00 horas.

El Concejo de la Mesta

Durante toda la Edad Media, la producción de lana en Castilla y León era exportada a Europa, una producción tan importante que dio lugar a la creación del puerto de Bilbao, punto por el que se producía la salida de las lanas hacia los países del Mar del Norte. La explotación ganadera, sobre todo de oveja merina, fue tan masivo durante este periodo, que en el siglo XIII, bajo el reinado de Alfonso X, el Sabio, se creó una institución para regular los rebaños de oveja merina y la industria que desarrolló.

Esta institución fue el Real Concejo de la Mesta, que funcionó hasta la Guerra de la Independencia generando importantes beneficios para la Corona y la nobleza castellana. Durante el siglo XIX, esta institución entró en declive, convirtiéndose en una asociación ganadera más que, actualmente, sigue existiendo.

Sección: 

Provincias: