Preocupación por los hábitos alimenticios poco saludables en la juventud y la falta de seguimiento de las recomendaciones de la OMS

Los hogares con hijos menores ‘suspenden’ en el consumo de una dieta equilibrada y variada

Agronews Castilla y León

22 de febrero de 2024

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Un nuevo estudio nacional sobre hábitos de consumo, realizado por GfK, ha puesto de manifiesto una preocupante tendencia en los hogares españoles con hijos menores: la falta de atención a una dieta equilibrada y variada. Según los resultados, apenas el 33% de estos hogares, con niños de hasta 12 años, y solo una cuarta parte de los jóvenes, practican habitualmente este hábito saludable. Este panorama alimentario cobra aún más relevancia ante el contexto de aumento de casos de sobrepeso en la población adolescente, donde una cuarta parte de los jóvenes españoles presenta este problema.

El estudio, llevado a cabo en el marco del Programa Europeo de Promoción del consumo de frutas y hortalizas frescas de la Unión Europea PROPER DIET 2022-24, revela que la conciencia sobre la importancia de una alimentación equilibrada es considerablemente baja entre los jóvenes. Tan solo el 25,3% de los menores de 30 años considera que mantener una dieta saludable es un hábito importante para cuidarse, en marcado contraste con el 48,4% de los adultos a partir de los 45 años, quienes muestran una mayor predisposición hacia este estilo de vida saludable.

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La desviación entre las creencias y los hábitos alimenticios se hace evidente en todos los grupos demográficos. Tanto hombres como mujeres reconocen la importancia de una dieta equilibrada, pero al llegar a la mesa, los buenos propósitos se ven relegados. Mientras que un 44,5% de las mujeres considera importante comer de manera equilibrada, solo el 36,2% lo pone en práctica. Por su parte, los hombres muestran mayor inclinación hacia el ejercicio físico como forma de cuidarse, relegando en menor medida la importancia de una alimentación equilibrada.

El consumo de frutas y hortalizas, componentes fundamentales de una dieta equilibrada, también se ve afectado por esta tendencia. A pesar de la conciencia sobre los beneficios de estos alimentos, el consumo en España ha experimentado una disminución constante desde 2014. Datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación revelan una reducción del 18,7% en el consumo de frutas hasta 2022, con una disminución adicional del 2,3% en los primeros ocho meses de 2023. Aunque el 67,2% de los hogares reconoce la importancia de las frutas y hortalizas frescas en una dieta equilibrada, el consumo efectivo sigue siendo insuficiente.

Las razones detrás de esta desviación entre creencias y hábitos son variadas. La conveniencia, marcada principalmente por la falta de tiempo, sigue siendo el factor más determinante que frena el consumo de frutas y hortalizas a largo plazo. Aunque el precio se ha convertido en un factor cada vez más relevante, especialmente con la reciente inflación, la conveniencia sigue siendo un obstáculo significativo para muchos hogares.

A medida que la obesidad infantil se convierte en una preocupación creciente, es fundamental implementar estrategias efectivas para promover una alimentación saludable desde edades tempranas. Campañas de comunicación y promoción de alimentos frescos saludables pueden desempeñar un papel crucial en la inversión de esta tendencia preocupante. Con el 60% de los adultos españoles afectados por la obesidad y el 40% de los niños con exceso de peso, abordar este problema se ha vuelto una prioridad urgente para la salud pública y la economía del país.hortofrutícola

Además, es importante destacar que la falta de una alimentación equilibrada no solo afecta la salud individual, sino que también tiene consecuencias a nivel económico y social. La obesidad y otras enfermedades relacionadas con una mala alimentación representan un alto costo para el sistema de salud, además de reducir la productividad laboral y disminuir la calidad de vida de las personas afectadas. Esto se traduce en un aumento del gasto sanitario y una reducción del PIB, lo que afecta negativamente al desarrollo económico y social del país.

Ante esta realidad preocupante, es necesario implementar medidas efectivas a nivel educativo y de políticas públicas para fomentar una alimentación más saludable en la población, especialmente entre los niños y jóvenes. Esto incluye promover la educación nutricional en las escuelas, mejorar el acceso a alimentos frescos y saludables en comunidades desfavorecidas, y regular la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños y adolescentes.

En última instancia, el cambio hacia una alimentación más equilibrada y variada requiere un esfuerzo conjunto de todos los sectores de la sociedad, incluyendo a los gobiernos, la industria alimentaria, los educadores, los padres y los propios individuos. Solo a través de una colaboración activa y un compromiso firme con la salud y el bienestar de la población podemos abordar de manera efectiva este problema y construir un futuro más saludable para todos.



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