
La enfermedad de la dermatosis nodular del ganado se ha convertido en un tema central en la sanidad animal europea tras su detección en Francia el 29 de junio de 2025, concretamente en el departamento de Saboya. Se trata de una enfermedad viral que, si bien no afecta a los humanos ni por contacto directo ni por consumo de productos derivados del ganado infectado, tiene un impacto grave en la salud del vacuno y en la industria de la carne y la leche, ocasionando pérdidas productivas significativas.
Mientras, la Confédération paysanne inicia el bloqueo de los sacrificios en las granjas, en concreto de un rebaño en la zona de la Alta Saboya.
Actualización sobre la situación en Francia
Hasta el 26 de agosto de 2025, las autoridades sanitarias francesas han confirmado 77 brotes de la enfermedad, distribuidos en tres departamentos principales:
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Saboya: 32 brotes en municipios como Entrelacs, Hauteluce y Chindrieux.
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Alta Saboya: 44 brotes en municipios como Rumilly, Massingy, Marigny-Saint-Marcel, Faverges-Seythenex, Saint-Ferréol, Les Combes-Seythenex, Boussy, Val-de-Chaise, Moye y Giez.
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Ain: 1 brote en la localidad de Culoz.
En total, se han visto afectadas 45 explotaciones ganaderas. La magnitud de la crisis ha obligado a la aplicación de medidas estrictas de control, entre ellas:
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Prohibición de movimientos de ganado dentro de las zonas reguladas.
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Despoblación del ganado presente en los brotes declarados.
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Vacunación masiva en las áreas de riesgo.
La vacunación comenzó el 18 de julio de 2025, bajo la supervisión de veterinarios y con apoyo directo de los ganaderos. Se aplica de manera obligatoria a todo el ganado dentro de una zona regulada de 50 kilómetros de radio alrededor de los focos, lo que representa aproximadamente 250.000 cabezas de ganado.
El Estado cubre al 100 % los costes de vacunación, garantizando así que la totalidad de los animales de las explotaciones incluidas queden inmunizados.
Estrategia de vacunación
La estrategia adoptada por Francia es doble:
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Desde los 20 km alrededor de los focos hacia el interior de la zona regulada, con el fin de frenar la propagación dentro del núcleo epidémico.
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Hacia el exterior de la zona regulada, creando un efecto barrera para evitar que el virus se extienda a otras regiones.
El objetivo es erradicar de forma rápida y completa la enfermedad, combinando la vacunación con medidas de despoblación y restricciones de movimiento.
Presentación general de la enfermedad
La enfermedad de la piel nodular es una enfermedad contagiosa viral que afecta principalmente al ganado bovino. Está causada por un virus de la familia Poxviridae y se transmite principalmente por la picadura de insectos vectores (mosquitos, tábanos, moscas).
A nivel geográfico, la enfermedad se ha expandido progresivamente:
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Presente desde hace décadas en África subsahariana y Asia.
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Detectada en el norte de África en 2023.
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Introducida en los Balcanes, Grecia y Bulgaria a finales de la década de 2010, de donde fue erradicada gracias a una campaña intensiva de vacunación.
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Confirmada en Cerdeña el 20 de junio de 2025 y en Francia el 29 de junio de 2025.
Su carácter emergente en Europa obliga a una respuesta rápida y coordinada para evitar una expansión descontrolada que podría afectar a la ganadería del continente.
Síntomas de la enfermedad
El período de incubación de la LSD es variable, pero la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) lo establece en 28 días. Tras este periodo, los animales pueden mostrar una serie de síntomas generales:
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Fiebre alta, hasta 41 °C.
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Disminución de la actividad y apatía.
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Anorexia y pérdida del apetito.
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Descenso en la producción de leche.
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Inflamación de los ganglios linfáticos.
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Nódulos en la piel, mucosas y membranas.
La enfermedad puede evolucionar de forma prolongada, con secuelas graves como abortos, esterilidad, pérdida de peso o incluso desecación de las ubres. La mortalidad puede alcanzar el 10 % del rebaño, lo que explica la urgencia de la intervención veterinaria.
Vías de transmisión
La transmisión del virus se produce principalmente por:
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Insectos vectores que transportan el virus entre animales.
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Movimientos de ganado infectado, lo que explica las restricciones aplicadas en las zonas afectadas.
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Contacto directo entre animales en explotaciones cercanas.
A pesar de su gravedad para el sector bovino, es importante remarcar que la enfermedad no se transmite a los humanos, ni por contacto directo con animales enfermos ni por el consumo de carne o leche de animales afectados.
Medidas de gestión en Francia
Las autoridades francesas han desplegado un conjunto de medidas de gestión integradas:
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Zonificación: delimitación de un área regulada de 50 km alrededor de cada foco.
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Control de movimientos: prohibición de entrada y salida de animales sin autorización.
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Despoblación: sacrificio de animales en explotaciones con brotes confirmados.
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Limpieza y desinfección de las instalaciones afectadas.
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Vacunación obligatoria en toda la zona regulada.
Apoyo a los criadores
La crisis sanitaria supone un fuerte impacto económico en las explotaciones afectadas. Por ello, el Gobierno francés ha establecido mecanismos de compensación económica y apoyo directo a los ganaderos. Entre ellos destacan:
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Cobertura total de los gastos de vacunación.
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Indemnizaciones por el sacrificio obligatorio de animales.
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Asistencia técnica veterinaria financiada por el Estado.
Este apoyo busca garantizar que los criadores no afronten en solitario las consecuencias de la enfermedad y que la producción cárnica y lechera pueda recuperarse en el corto plazo.
La enfermedad de la piel nodular del ganado representa un desafío sanitario de gran magnitud para Francia y Europa. Con 77 brotes confirmados y más de 45 explotaciones afectadas, la respuesta inmediata mediante restricciones de movimiento, despoblación y vacunación masiva es clave para frenar su propagación.
Si bien la enfermedad no afecta a la salud humana, su capacidad de generar pérdidas económicas severas en la ganadería bovina obliga a mantener un estricto control epidemiológico. La estrategia francesa, basada en una combinación de prevención, apoyo financiero y vacunación, se presenta como un modelo de referencia para otros países europeos que puedan enfrentar la misma amenaza en los próximos meses.
Sacrificio total de un rebaño en Alta Saboya: la justicia rechaza suspender la medida y crece la tensión en el campo
El caso del sacrificio total de un rebaño en Faverges (Alta Saboya) ha abierto un fuerte debate jurídico, sanitario y social en Francia. El 22 de agosto, el Tribunal Administrativo de Grenoble rechazó la solicitud de medidas cautelares que pedían suspender la eliminación de un lote de 15 vacas y terneros. La decisión se basó en la normativa nacional y europea que obliga a sacrificar no solo a los animales infectados por la dermatosis nodular contagiosa (DSN o LSD, por sus siglas en inglés), sino también a aquellos que hayan estado expuestos, sean sospechosos o formen parte de la misma unidad epidemiológica.
La medida, que afecta a un rebaño de montaña en el municipio de Faverges, ha sido impugnada por la Confédération Paysanne, que considera que el sacrificio total carece de proporcionalidad y no responde a una verdadera necesidad sanitaria, sobre todo en un contexto de vacunación avanzada. Sin embargo, las autoridades defienden que el sacrificio es esencial para preservar la sanidad animal y garantizar la condición de “país libre de la enfermedad” en el comercio internacional.
La decisión judicial: sin margen de maniobra
En su resolución, el Tribunal Administrativo de Grenoble señaló que “la autorización administrativa no tiene margen de maniobra”, puesto que las normativas europeas y francesas son claras: en caso de brote de DSN, debe procederse al sacrificio de los animales enfermos, sospechosos y expuestos al contagio.
El tribunal rechazó la petición de los demandantes de aplazar el sacrificio hasta el 5 de septiembre, subrayando que “el sacrificio del resto del rebaño es de interés para la erradicación de la enfermedad, en la medida en que persiste un riesgo de contaminación procedente del rebaño que incluye al menos un animal infectado”.
El argumento sanitario: prevención frente a riesgo de contagio
La prefecta de Alta Saboya explicó durante los debates que, aunque los animales estaban vacunados, algunos podrían haber estado expuestos al virus hasta el 12 de agosto de 2025. También recalcó que la vacuna no genera inmunidad en todos los casos, lo que significa que algunos ejemplares podrían seguir siendo reservorios potenciales del virus.
Además, se destacó que la “drástica disminución del número de nuevas infecciones demuestra la eficacia de las medidas de sacrificio total combinadas con la vacunación en la zona regulada”. Esta estrategia de erradicación busca cortar de raíz la circulación del virus, evitando riesgos de persistencia en zonas de difícil control como los pastos alpinos.
La posición de la Confédération Paysanne
La organización sindical agraria ha expresado con contundencia su rechazo. Según su comunicado del 22 de agosto, la ganadera afectada ya había aceptado el sacrificio de 39 animales de un rebaño total de 73 entre finales de julio y principios de agosto. Sin embargo, la prefectura exige ahora la eliminación del último lote, compuesto por 7 vacas, 7 terneros y una novilla, todos vacunados desde hace más de 28 días y situados en una pradera alpina a 1.500 metros de altitud, aislados del resto del rebaño.
La Confederación argumenta que sacrificar animales en estas condiciones “carece de sentido sanitario”, ya que los rebaños en un radio de 3 km ya fueron sacrificados y el ganado en la zona de 10 km cuenta con inmunidad adquirida por vacunación. A su juicio, la única motivación real sería la de mantener el estatus de libre de enfermedades de cara a las exportaciones internacionales, algo que prioriza el comercio frente a la vida de los animales y la estabilidad de los ganaderos.
Escalada de tensión: bloqueo campesino
Tras el fracaso de la vía judicial, la Confédération Paysanne anunció el 25 de agosto que se opondrá activamente a “cualquier matanza total de rebaños” en zonas donde la cobertura vacunal ya es amplia. Como primera acción, el 26 de agosto organizó un bloqueo de la carretera hacia Les Roux (Faverges), punto de acceso a la pradera alpina donde se encontraban las 15 vacas que debían ser sacrificadas el 27 de agosto por los servicios veterinarios.
El gesto simboliza un enfrentamiento entre dos visiones: la sanitaria-administrativa, que insiste en que no se puede correr ningún riesgo con la propagación del virus, y la campesina, que denuncia medidas desproporcionadas que ponen en peligro la viabilidad de las explotaciones.
Un conflicto entre sanidad, comercio y derechos campesinos
El caso de Faverges se ha convertido en un símbolo del choque entre política sanitaria y defensa de los agricultores. Para las autoridades, cada foco erradicado es esencial para garantizar que la enfermedad no se expanda y no comprometa la exportación de carne y productos lácteos a países socios. Para los ganaderos y sus sindicatos, estas decisiones sacrifican innecesariamente animales ya vacunados, generan pérdidas económicas irreparables y aumentan la tensión social en un sector ya debilitado.
La resolución del Tribunal de Grenoble refuerza el peso de la normativa europea y deja claro que, en el ámbito de la sanidad animal, el principio de precaución prima sobre la proporcionalidad que reclaman los campesinos. Sin embargo, la resistencia en Faverges demuestra que el debate está lejos de cerrarse y que la tensión entre los objetivos comerciales y la justicia social en el campo seguirá alimentando la controversia.












