
La expansión incontrolada del conejo silvestre en la Comunidad de Madrid se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales para la viabilidad de numerosas explotaciones agrícolas. Así lo denuncia la UGAMA, que vuelve a poner el foco en una realidad que se repite campaña tras campaña: los conejos asociados a carreteras y líneas ferroviarias están causando daños económicos de gran magnitud, hasta el punto de forzar a muchos agricultores a abandonar la siembra en determinadas parcelas.
La nota de prensa dice que el origen del problema no se encuentra en los campos agrícolas, sino en la propia red de infraestructuras de transporte que atraviesa el territorio madrileño. Con más de 2.500 kilómetros de carreteras autonómicas y cerca de 400 kilómetros de líneas ferroviarias de Cercanías, además de las vías de titularidad estatal, la Comunidad de Madrid presenta un entramado de taludes, cunetas, terraplenes y cerramientos que actúan como auténticos refugios artificiales para el conejo silvestre. Estos espacios ofrecen protección frente a depredadores, facilitan la excavación de madrigueras y permiten una reproducción rápida y sostenida de la especie.
Desde estos enclaves, los conejos acceden con facilidad a las parcelas agrícolas colindantes. El comunicado de prensa asegura que los daños comienzan desde el mismo momento en que las siembras brotan, cuando las plantas son especialmente vulnerables. Los animales arrasan los cultivos en sus primeras fases de desarrollo, lo que impide cualquier posibilidad de recuperación posterior. El resultado es una pérdida directa de producción que se repite de forma sistemática año tras año.
Según estimaciones recogidas por las organizaciones agrarias, los daños causados por el conejo silvestre en la Comunidad de Madrid alcanzan varios millones de euros anuales. La afección es especialmente grave en cultivos de cereal, leguminosas y forrajes, pilares básicos de la agricultura extensiva madrileña. En muchos casos, los agricultores denuncian pérdidas que oscilan entre el 30 % y el 100 % de la producción, una horquilla que ilustra la gravedad del problema y la falta de soluciones eficaces sobre el terreno.
El comunicado subraya que esta situación ha llevado a algunos productores a tomar decisiones drásticas. Ante la certeza de que la cosecha será destruida, determinadas parcelas han dejado directamente de sembrarse. Esta renuncia no solo supone una pérdida económica inmediata, sino que pone en riesgo la continuidad de explotaciones familiares y el mantenimiento del tejido agrario en amplias zonas de la región.
Las áreas más castigadas se concentran en el sur y suroeste de la Comunidad de Madrid, con municipios como Getafe, San Martín de la Vega, Parla, Griñón y Fuenlabrada entre los más afectados. Sin embargo, el problema no se limita a estas comarcas. El comunicado de prensa asegura que también se repite de forma recurrente en zonas agrícolas del norte, como Algete, donde los daños se producen campaña tras campaña sin que se haya logrado una solución estructural.
La presión del conejo silvestre se extiende igualmente a entornos periurbanos de la capital. En estas zonas, la convivencia entre infraestructuras, áreas verdes y espacios agrícolas genera un escenario especialmente favorable para la proliferación de la especie. La magnitud del fenómeno queda reflejada en los datos de capturas masivas realizadas por las administraciones: solo en el año 2020 se retiraron más de 8.500 conejos en entornos próximos a Madrid capital. Para UGAMA, esta cifra evidencia que el problema no es puntual ni coyuntural, sino estructural y de gran alcance.
El comunicado recuerda que el 2 de abril de 2025 se celebró una reunión en la Consejería de Medio Ambiente, en el marco de la Mesa de la fauna para la conservación de la fauna silvestre y la compatibilización de las poblaciones con la actividad agrícola y ganadera. En ese encuentro, la Administración adquirió el compromiso de instalar en un breve plazo mallas protectoras y aplicar cuantas medidas fueran necesarias para frenar la expansión del conejo en las infraestructuras de transporte. La nota de prensa recalca que estos compromisos se basaban en un principio claro: la conservación de las vías y los daños derivados de una mala gestión son responsabilidad de la administración titular.
Sin embargo, UGAMA denuncia que, meses después de aquella reunión, no se ha implementado ninguna medida efectiva. El comunicado de prensa asegura que los agricultores madrileños siguen soportando las mismas pérdidas, sin que se haya producido una intervención real sobre el terreno. Esta falta de acción ha generado un profundo malestar en el sector, que percibe una desconexión entre los compromisos adquiridos en los despachos y la realidad de los campos.
La organización agraria lamenta además que a la reunión de la Mesa de Fauna no acudieran los responsables de carreteras y líneas ferroviarias de titularidad estatal. Según la nota de prensa, esta ausencia pone de manifiesto un problema añadido: la falta de coordinación entre la administración autonómica y la estatal. Para UGAMA, esta descoordinación se traduce en una situación de inacción generalizada, en la que ninguna administración asume plenamente su responsabilidad, mientras la agricultura madrileña es la única perjudicada.
Ante este escenario, UGAMA reclama la puesta en marcha inmediata de planes eficaces de control poblacional del conejo silvestre. El comunicado de prensa insiste en que estos planes deben basarse en criterios técnicos, contar con una dotación presupuestaria suficiente y aplicarse de forma coordinada entre todas las administraciones implicadas. No se trata, subraya la organización, de actuaciones puntuales o medidas simbólicas, sino de estrategias sostenidas en el tiempo que aborden el problema en su origen.
Entre las medidas concretas exigidas, UGAMA destaca la instalación urgente de mallas cinegéticas y cerramientos adecuados en carreteras y líneas ferroviarias, así como un mantenimiento efectivo de estas infraestructuras para evitar que sigan funcionando como refugios para el conejo silvestre. La nota de prensa también reclama que las administraciones competentes asuman su responsabilidad en los daños causados por una gestión deficiente y que se articulen mecanismos de compensación económica para los agricultores afectados.
Daños conejos
El comunicado concluye advirtiendo de que, si no se adoptan medidas inmediatas, los daños a la agricultura madrileña seguirán agravándose en la próxima campaña. Ante la ausencia de actuaciones visibles y las reiteradas quejas del sector, UGAMA ha solicitado formalmente una reunión con la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal. El objetivo, según la nota de prensa, es conocer los avances realizados desde la última reunión de la Mesa de Fauna y exigir un calendario concreto de actuaciones eficaces.
Para la organización agraria, el tiempo de los diagnósticos ya ha pasado. La situación actual, con pérdidas millonarias, explotaciones al límite de la rentabilidad y agricultores que abandonan parcelas, exige respuestas inmediatas. De lo contrario, advierte UGAMA, la agricultura madrileña seguirá pagando en solitario el coste de una inacción prolongada que amenaza la sostenibilidad económica y social del campo regional.











