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Poco a poco, aunque lejos todavía de países como Francia, Gran Bretaña o Rusia, el consumo de té está ganando terreno entre los consumidores españoles, algo en lo que páginas web como infusionismo está teniendo una gran incidencia ya que aportan contenido interesante sobre este alimento, desgranando sus cualidades, explicando sus características con artículo como este en el que se exponen los beneficios del té rojo, u otros en los que se conoce la labor de distintos productores artesanales de este tipo de bebida.

España, un mercado con mucha competencia para el té

Es cierto que el té no lo ha tenido fácil en un país donde café y chocolate son las estrellas dentro de su franja de consumo, en gran medida teniendo en cuenta que ambas fueron traídos desde América por los propios españoles y llenando el mercado, no sólo en la propia patria sino también en aquellos territorios que dependían de la misma.

Conviene recordar que el consumo de té se extiende en el mundo a partir del inicio del comercio de Inglaterra con el gigantesco imperio chino en el siglo XVII. Sin embargo, en España no sería hasta el siglo XIX cuando esta bebida se comenzó a extender por los territorios hispanos, seguramente a través de la frontera con Francia y siempre como un signo de distinción, muy especialmente la conocida tradición del “Te de las cinco”, pero no sería hasta final de la Guerra Civil cuando da el salto desde las clases acomodadas hacía el conjunto de la sociedad.

La variedad de té que más se consume tradicionalmente en Europa suele ser el “negro”, aunque en los últimos años se está viviendo un cambio en esas tendencias que ahora se dirigen especialmente hacia el “verde”, sobre todo en el segmento de consumidores más jóvenes que, además, se están acercando al mundo de las infusiones a través de las llamadas bebidas funcionales que cada vez cuenta con mayor adeptos.

Plantaciones de té en España

Aunque quizás poco conocido, y pese a las dificultades que la propia climatología da para el cultivo de la planta de té, lo cierto es que en España hay una muy pequeña producción autóctona que se concentra en Galicia, gracias a las condiciones que allí se dan en determinadas comarcas de Pontevedra y La Coruña, aunque se trate de explotaciones de reducidas dimensiones, 10.000 plantas por ejemplo, pero que aportan un valor diferencial que las hacen especialmente atractivos para la elaboración de este tipo de infusiones.

Más que agricultores dedicados a la producción de té, España destaca por una más que significativa cantidad de empesas artesanas que se dedican a la elaboración de este tipo de productos. Un buen ejemplo lo tenermos en Susaron, una pequeña empresa leonesa que casi con más de 100 años de existencia ha optado por esa vía de negocio reforzando la tradicional basada en el aprovechamiento de las plantas recogidas en el monte del mismo nombre. Precisamente una de las últimas novedades que han lanzado al mercado tiene al té como gran protagonista, ya que unido a la cúrcuma, refuerza el poder antioxidamente de las mismas; sin olvidar la participación de variedades “verdes” y “rojas” en las mezclas que tienen, sobre todo, una función diurética, o el aprovechamiento del te negro en las bebidas vigorizantes.

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