La Comisión Europea podría verse como un conjunto de macroministerios europeos que, además de engordar de forma notoria el presupuesto necesario para que funcione la UE, se supone que está para servir a los ciudadanos marcando las directrices que deben seguir los Estados Miembros.

Una vez más, a todo el engranaje europeo se le ve el plumero y agricultores y ganaderos volvemos a ser de segunda o tercera división. El día 23 de noviembre, en la sede que la Comisión tiene en el Paseo de la Castellana de Madrid, tuvo lugar el evento titulado “Nueva Política Agrícola Común europea: retos y oportunidades para impulsar la agricultura sostenible en España”. Además de ecologistas, profesores de universidad, investigadores y funcionarios, entre otros, ¿invitaron a participar a las organizaciones agrarias? Pues curiosamente no. ¿Para qué? ¿Qué más da lo que piensen agricultores y ganaderos de la reforma de la PAC y de la sostenibilidad de la agricultura? El sector agrario tendrá que hacer lo que le manden como nos lleva ocurriendo en tantas otras cosas tiempo atrás. Lo que no van a poder hacer es callarnos, faltaría más.

Estos señores de la Comisión están muy viciados y no tienen las ideas claras, basta con ver lo que está ocurriendo con el glifosato. Un producto sobre el que no hay evidencias científicas de que sea dañino realizando un uso adecuado de él y cuya autorización pende de un hilo por motivos políticos. Mal vamos si los intereses políticos son los que priman en aquellos que dirigen los destinos de tantos países que nos hemos subido al carro europeo. Debería primar el sentido común y precisamente es lo que escasea.

Con la PAC nos han hecho la misma. Menos presupuesto, máxime cuando Europa sufre una inflación galopante. Entender esto es muy sencillo, con el mismo dinero cada vez se consiguen menos cosas pero, eso sí, al subir los precios de los productos también suben los impuestos así que ¿quién se beneficia de la inflación? Los Gobiernos. ¿Y a quién perjudica? A los ciudadanos como nosotros.  Además de reducir el presupuesto han plagado la futura normativa de cosas que nadie entiende y que van en contra de todo lo que suena a productividad, tendremos más gastos y obtendremos menos beneficios, lo han hecho fenomenal. Y todo para darles el gustillo a los lobbies ecologistas que, visto lo visto, mandan más que los propios políticos. Vamos a peor y nadie con poder hace nada por revertirlo.

No tenemos por costumbre callarnos pero lo cierto es que cada día que pasa hay una gota que vuelve a colmar el vaso y estamos hasta las narices. Ese día fuimos a quejarnos a Madrid y una semana después hemos vuelto porque se sigue sin aplicar la doble tarifa eléctrica a los regantes, máximos perjudicados además por el “tope del gas” junto con las ganaderías. En este caso hemos estado frente al Ministerio para la Transición Ecológica, porque, entre otras cosas, sigue empecinado en que lo que hay que hacer es regar menos en lugar de guardar más agua para poder regar, o continúa en sus trece manteniendo al lobo como especie protegida al norte del río Duero, con el perjuicio correspondiente para nuestros ganaderos extensivos. Y así seguiremos, siempre en la brecha y cumpliendo con el mandato que nuestros socios han encomendado a este Comité Ejecutivo de nuestra asociación, que con orgullo represento. Daremos a conocer nuestros problemas siempre que podamos, iremos donde haga falta cuando haga falta y no nos plegaremos ante nadie. Alguien puede pensar que todo esto es para nada pero lo que está claro es que no hacer nada es lo que no sirve para nada.

 

José Luis Marcos Fernández

Presidente de ASAJA

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