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Ésta es una de las preguntas que en muchas ocasiones nos realizamos todos los que conducimos coche y que difícilmente somos capaces de respondernos de más allá del momento en que nuestro coche tiene algún tipo de avería, cuando alguno de los sensores “salta” o si el momento de pasar la “temida” Inspección Técnica de Vehículos se acerca.

En nuestra ciudad es fácil que contemos con un taller mecánico de confianza al que acudir en cualquiera de los supuestos realizados pero que sucede si, por ejemplo, tenemos un problema en otra ciudad y tenemos que elegir talleres en Córdoba, mientras llevamos a cabo un viaje de placer o de trabajo.

Es cierto que ahora mismo en el mundo de las redes sociales o internet son múltiples las plataformas on line que nos ofrecen esa información, incluso diferenciando las diferentes especialidades que el taller al que se nos dirige presente ya sea todo lo relacionado con la chapa, la climatización, el motor o la amortiguación, o cualquier de las múltiples facetas que ofrece el trabajo en el taller mecánico.

ACUDIR AL TALLER, UNA IMPORTANTE LABOR PREVENTIVA

Es indudable que llevar nuestro vehículo al taller a una revisión anual que quizás se podría llegar a realizar dos veces al año supone una importante labor preventiva que puede evitar que acudir el mismo sea una obligación como consecuencia de una avería o la aparición de los temidos sensores del ordenador de a bordo.

Una de esas dos visitas anuales al taller parece que siempre debe ir unida a la llamada de la ITV pero las otras deben seguir las pautas que el propio fabricante marca en el manual que entrega junto con el vehículo señalando la necesidad de revisión en las piezas más sensibles del vehículo como pueden ser, por ejemplo, los amortiguadores, los frenos o la correa de transmisión. Mientras que otros de esos momentos en que se podría considerar como interesante dejar en manos de un profesional nuestro coche para su revisión es en el cambio estacional.

Las franjas que tradicionalmente se establecen para llevar a cambios de esas piezas antes citadas pueden ser los 15.000 – 30.000 kilómetros, los 50.000-60.000 km y los 80.0000 – 120.000.

En muchas ocasiones el costes económico de esas “visitas” con las que retraen a los automovilistas a la hora de llevarlas a cabo pero es evidente que una vigilancia y control de las piezas de nuestro vehículo va a prolongar la vida útil de las mismas, evitando, además que podamos tener cualquier “susto”. Además, en todas estas visitas no siempre se lleva a cabo un cambio de piezas con lo que el coste económico en ocasiones es menor de lo que podemos prever inicialmente.

En todo este tema es muy importante tener en cuenta tanto la propia forma de conducir del automovilista propietario del coche, con una conducción agresiva las piezas sufren más que cuando se realice una eficiente, como dónde se realizan la mayoría de los kilómetros: por ciudad, por carretera o por terrenos rurales, en los primeros sufre más el embrague mientras que en los últimos los amortiguadores.

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