
La presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Eloísa del Pino, ha presentado hoy en Soria la Unidad Asociada Agrolab de Alimentos Saludables, en colaboración con el Campus de Soria de la Universidad de Valladolid (UVa). Esta iniciativa tiene como objetivo promover la investigación conjunta entre ambas instituciones en el desarrollo de alimentos saludables adaptados a las necesidades de poblaciones con requerimientos dietéticos especiales, así como avanzar en la producción de fertilizantes a partir de subproductos orgánicos, con el fin de impulsar la sostenibilidad agrícola.
El acto de presentación contó con la presencia de diversas personalidades del ámbito académico y científico, entre ellas el vicerrector del Campus de Soria de la UVa, José Luis Ruiz Zapatero, la directora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC), Cristina Óvilo, y el subdelegado del Gobierno en Soria, Miguel Latorre. Esta Unidad Asociada, que forma parte de una estrategia más amplia de colaboración entre universidades y centros de investigación del CSIC, busca potenciar la transferencia de conocimiento y tecnología en el ámbito de la alimentación saludable y la agricultura sostenible.
La presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, destacó durante su intervención que la Unidad Asociada Agrolab ha sido creada con cinco objetivos fundamentales. El primero es identificar y caracterizar alimentos ricos en triptófano, un aminoácido esencial presente en alimentos como cereales, carnes y setas, que tiene un impacto positivo en el estado de ánimo y el bienestar general. Esta línea de investigación está orientada principalmente a mejorar la calidad de vida de personas mayores de 65 años, quienes presentan una mayor necesidad de nutrientes específicos debido al envejecimiento.
El segundo objetivo es el desarrollo de nuevos alimentos con un perfil nutricional mejorado para optimizar el rendimiento en actividades físicas. Estos productos están dirigidos a deportistas y personas con altas demandas energéticas, y pretenden mejorar su rendimiento mediante la incorporación de nutrientes específicos como proteínas de alta calidad, antioxidantes y compuestos bioactivos.
Un tercer objetivo de esta colaboración científica es la comparación de carpóforos y micelios con interés alimentario, es decir, estudiar las diferentes partes de las setas para su posible uso en la creación de nuevos alimentos. Esta investigación está enfocada en aprovechar al máximo las propiedades nutricionales y organolépticas de las setas, un alimento con alto valor en la gastronomía y nutrición, además de ser un recurso natural sostenible.
El cuarto objetivo está relacionado con la sostenibilidad agrícola y consiste en desarrollar fertilizantes a partir de subproductos orgánicos. En concreto, se utilizarán residuos de cultivos como los cereales, el girasol, la vid y las hortalizas, así como subproductos del cultivo de setas, para crear fertilizantes ecológicos. Este enfoque permite cerrar el ciclo de nutrientes en la agricultura y reducir la dependencia de fertilizantes químicos, que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente.
Por último, el quinto objetivo es la caracterización nutricional y organoléptica de la carne de animales criados en diferentes sistemas de manejo, en función de su alimentación y las condiciones de alojamiento. El objetivo es identificar qué prácticas de manejo y alimentación producen la carne más saludable y sabrosa, con el fin de promover prácticas ganaderas sostenibles y respetuosas con el bienestar animal.
La investigadora responsable de la Unidad Asociada, Eva Guillamón, científica titular del Centro para la Calidad de los Alimentos del INIA-CSIC, ya ha iniciado el trabajo de campo en colaboración con los distintos grupos de investigación de la UVa. En las primeras etapas del proyecto, se ha centrado en el aislamiento de setas silvestres, así como en la identificación de alimentos ricos en triptófano y otros compuestos bioactivos como antioxidantes y fenoles. Estos nutrientes son clave para la mejora del bienestar en personas mayores y otros grupos con necesidades nutricionales especiales.
Guillamón señaló que una parte importante del trabajo consiste en analizar cómo estos alimentos pueden beneficiar a sectores de la población con patologías o necesidades específicas, como aquellos con problemas de movilidad o enfermedades relacionadas con el envejecimiento. En paralelo, se han identificado compuestos de la fracción proteica en cultivos de cereales con diferentes tipos de fertilización, lo que permitirá desarrollar fertilizantes más eficaces y sostenibles.
La científica destacó que la investigación no solo busca mejorar la calidad de los alimentos, sino también valorizar los productos locales y aumentar su consumo en la región. “Estamos trabajando en alimentos que, además de ser nutritivos, puedan formar parte de la dieta diaria de las personas, mejorando su salud y calidad de vida. Queremos que estos productos también sean un motor para la economía local, promoviendo el consumo de alimentos producidos en Castilla y León”, afirmó Guillamón.
Uno de los aspectos más innovadores de esta Unidad Asociada es la obtención de nuevos alimentos fortificados y saludables, adaptados a las necesidades específicas de ciertos sectores de la población. Utilizando compuestos bioactivos derivados de productos cárnicos y vegetales, se ensayarán nuevas formulaciones alimentarias que puedan mejorar la salud de los consumidores, especialmente aquellos que necesitan un aporte nutricional extra, como los ancianos y los deportistas.
Eloísa del Pino explicó que uno de los objetivos clave de la colaboración es combinar el conocimiento en nutrición y tecnología de alimentos de ambas instituciones para crear productos funcionales, es decir, alimentos que no solo nutran, sino que también tengan efectos beneficiosos adicionales, como mejorar el rendimiento físico o prevenir enfermedades. Este enfoque es especialmente relevante en el contexto actual, donde la demanda de alimentos saludables y sostenibles está en constante crecimiento.
Colaboración y transferencia de tecnología por parte del CSIC
La creación de esta Unidad Asociada refleja el compromiso del CSIC y la UVa con la transferencia de tecnología y la investigación aplicada. A través de la presentación de proyectos comunes, el intercambio de personal y el acceso compartido a servicios técnicos, ambas instituciones esperan generar avances significativos en la investigación alimentaria y agrícola.
La colaboración entre el INIA-CSIC y la Universidad de Valladolid no solo permitirá abordar desafíos científicos complejos, como el desarrollo de fertilizantes orgánicos y alimentos saludables, sino que también ayudará a formar a las nuevas generaciones de investigadores y a fomentar la innovación en el sector agroalimentario. “La creación de esta Unidad Asociada es un paso más en nuestra apuesta por la ciencia colaborativa y el fomento del conocimiento compartido”, concluyó Del Pino.
El acto de presentación de la Unidad Asociada Agrolab de Alimentos Saludables marca el inicio de una colaboración que promete tener un impacto significativo en la agricultura y la alimentación, no solo en la región de Castilla y León, sino también a nivel nacional e internacional. Con un enfoque claro en la sostenibilidad, la salud y la innovación, esta iniciativa se posiciona como un modelo de cómo la ciencia y la tecnología pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas y a promover prácticas agrícolas más responsables y eficientes.









