
Las enfermedades animales se han consolidado como uno de los grandes retos estructurales de la ganadería europea, con consecuencias que van mucho más allá del ámbito estrictamente sanitario. Así lo ha advertido la eurodiputada socialista Cristina Maestre, miembro de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, durante una intervención en la Eurocámara en la que ha pedido revisar las normas comunitarias para evitar el sacrificio innecesario de animales no contagiados, especialmente en explotaciones con altos estándares sanitarios.
En su intervención ante el Comisario europeo de Bienestar Animal, Óliver Varhelyi, Maestre ha puesto el foco en el impacto “sanitario, económico y social enorme” que estas enfermedades están teniendo en los territorios rurales, en un contexto ya marcado por dificultades estructurales para el sector ganadero. La eurodiputada ha citado expresamente amenazas como la peste porcina africana, la dermatosis nodular o la influenza aviar, patologías que se han extendido con rapidez en distintos puntos del continente y que han obligado a activar protocolos de emergencia.

Un problema sanitario con consecuencias económicas y sociales
Durante su intervención, Maestre ha subrayado que las enfermedades animales no solo comprometen la sanidad del ganado y la seguridad del mercado interior europeo, sino que también ponen en jaque la viabilidad económica de miles de explotaciones, especialmente en zonas rurales y despobladas. La eurodiputada ha recordado que la ganadería cumple una función clave en el mantenimiento del tejido social, la fijación de población y la conservación del territorio.
“El impacto para el ganadero es devastador”, ha afirmado, insistiendo en que las consecuencias de los brotes no se limitan a la pérdida inmediata de animales, sino que afectan al futuro de las explotaciones, al relevo generacional y, en muchos casos, a la supervivencia de razas autóctonas y sistemas productivos tradicionales.
En este sentido, Maestre ha advertido de que, en el caso de razas autóctonas o de sistemas extensivos, el sacrificio masivo puede tener un carácter irreversible. La desaparición de animales con un alto valor genético o cultural supone una pérdida que no siempre puede compensarse con indemnizaciones económicas, por muy elevadas que sean.
Reconocimiento a la respuesta europea, pero con matices
La eurodiputada socialista ha reconocido que la respuesta de la Unión Europea ante los brotes de enfermedades animales ha sido, en términos generales, eficaz para proteger la sanidad animal y el mercado interior. Según ha señalado, las estrategias basadas en la detección precoz, las restricciones de movimiento, la vacunación y, cuando resulta imprescindible, el sacrificio sanitario obligatorio, han sido clave para frenar la propagación de patologías altamente contagiosas.
No obstante, Maestre ha introducido un matiz fundamental: el problema no reside tanto en el marco normativo europeo ni en la base científica que lo sustenta, sino en la aplicación práctica de las medidas, que en algunos casos genera situaciones que el propio sector considera desproporcionadas.
“Hoy nos encontramos con casos en los que una veintena de animales infectados conduce al sacrificio de explotaciones enteras”, ha denunciado, subrayando que estas decisiones se adoptan incluso en explotaciones con altos estándares sanitarios, donde los controles y las medidas de bioseguridad son especialmente estrictos.
Flexibilidad y segmentación del riesgo como claves
Uno de los ejes centrales del discurso de Cristina Maestre ha sido la necesidad de abrir una reflexión a nivel europeo sobre una mayor flexibilidad en la respuesta a las crisis sanitarias animales. Sin cuestionar el marco comunitario ni los criterios científicos que lo sustentan, la eurodiputada ha defendido la conveniencia de avanzar hacia sistemas que permitan una mejor segmentación del riesgo.
Esta segmentación, según Maestre, permitiría adoptar medidas más proporcionadas, evitando el sacrificio indiscriminado de animales sanos cuando existan alternativas viables desde el punto de vista sanitario. El objetivo no es relajar los controles ni poner en riesgo la sanidad animal, sino ajustar las respuestas a la realidad de cada explotación y al nivel real de riesgo.
“Proteger la sanidad es esencial, hay que tomar decisiones basadas en la ciencia, pero también hay que proteger a quienes sostienen la ganadería europea”, ha insistido. En su opinión, ambas dimensiones no son incompatibles y deben abordarse de forma equilibrada para garantizar la sostenibilidad a largo plazo del sector.
La urgencia de acelerar la compra de vacunas de emergencia
Otro de los puntos destacados de la intervención de Maestre ha sido la necesidad de acelerar la compra de vacunas de emergencia por parte de la Unión Europea. La eurodiputada ha preguntado directamente a la Comisión cómo piensa agilizar estos procesos para dotar a los Estados miembros de las herramientas necesarias para frenar la expansión de las enfermedades animales.
La disponibilidad de vacunas eficaces y en cantidad suficiente es, a juicio de Maestre, un elemento clave para reducir la necesidad de recurrir al sacrificio sanitario masivo. Una respuesta rápida en términos de vacunación puede marcar la diferencia entre un brote controlado y una crisis de gran magnitud, con consecuencias devastadoras para el sector.
Además, la eurodiputada ha dejado entrever que una política europea más ambiciosa en materia de vacunas no solo tendría beneficios sanitarios, sino que también contribuiría a reforzar la confianza de los ganaderos en las instituciones comunitarias, en un momento en el que el sector se siente especialmente presionado.
El apoyo político al sector ganadero europeo
A lo largo de su intervención, Cristina Maestre ha reiterado su apoyo “sin fisuras” al sector ganadero, al que ha definido como uno de los pilares fundamentales del medio rural europeo. Según ha señalado, los ganaderos no solo se enfrentan al impacto creciente de las enfermedades animales, sino también a “enormes dificultades de carácter estructural”, como el aumento de los costes de producción, la competencia internacional o la presión normativa.
En este contexto, la eurodiputada ha defendido la necesidad de que las políticas europeas tengan en cuenta la realidad diaria de las explotaciones y no se limiten a aplicar soluciones uniformes que, en la práctica, pueden resultar injustas o ineficaces.
Un mayor compromiso presupuestario de la Unión Europea
El cierre de la intervención de Maestre ha estado marcado por una reclamación clara: más fondos europeos para hacer frente a las crisis sanitarias en la ganadería. La eurodiputada ha pedido un mayor compromiso presupuestario por parte de la Unión Europea, tanto para compensar las pérdidas sufridas por los ganaderos como para reforzar los instrumentos de prevención y respuesta.
“Necesitamos más fondos para compensar estas pérdidas y reforzar el presupuesto para hacer frente a este tipo de crisis”, ha concluido. En su opinión, la inversión en sanidad animal no debe verse como un gasto, sino como una apuesta estratégica para garantizar la estabilidad del mercado interior, la seguridad alimentaria y la supervivencia del medio rural europeo.
Un debate abierto en el Parlamento Europeo
Las palabras de Cristina Maestre abren la puerta a un debate de fondo en el Parlamento Europeo sobre cómo gestionar las enfermedades animales en un contexto cada vez más complejo, marcado por la globalización, el cambio climático y la intensificación de los intercambios comerciales.
La revisión de las normas para evitar sacrificios innecesarios de animales sanos, la mejora de los sistemas de vacunación y el refuerzo del apoyo económico al sector se perfilan como algunos de los ejes de este debate, en el que la clave estará en encontrar un equilibrio entre la protección de la sanidad animal y la defensa de un modelo ganadero sostenible y socialmente justo.












